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Jony Ive firma el interior del Ferrari Luce, el primer deportivo eléctrico de Maranello

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El Debut del Ferrari Luce: Innovación Eléctrica desde Maranello

El salto de Ferrari al universo de los coches eléctricos ya tiene un nombre: el Ferrari Luce. Este modelo no solo marca un hito al ser el primer deportivo de la marca impulsado exclusivamente por baterías, sino que su diseño interior lleva la prestigiosa firma de Jony Ive y su estudio LoveFrom. Esta colaboración, que se ha estado gestando en un ambiente de discreción entre Italia y California durante años, se traduce en un habitáculo donde la interacción física, los materiales nobles y la ergonomía cobran una relevancia comparable a la potencia o la autonomía del vehículo.

Ferrari Luce: el primer eléctrico de Maranello apunta muy alto

El nombre ‘Luce’, que significa “luz” en italiano, es más que un simple apodo; es una declaración de intenciones por parte de Ferrari. Este modelo inaugura un segmento completamente nuevo dentro de la gama de la marca: un gran turismo de cuatro puertas y cuatro plazas, totalmente eléctrico, que preserva el carácter distintivo de Ferrari a pesar del cambio tecnológico. Según los datos proporcionados, el Luce contará con más de 1.000 caballos de potencia en su modo máximo, permitiendo una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos. Su velocidad máxima alcanzará los 310 km/h, ubicándolo en la categoría de los hiperdeportivos eléctricos.

La energía del Luce proviene de una batería de 122 kWh, desarrollada y ensamblada en Maranello, que promete una autonomía superior a 530 kilómetros según el ciclo europeo WLTP. Esta arquitectura de alto voltaje está diseñada para ofrecer un rendimiento óptimo tanto en circuitos como en largos desplazamientos por carretera. Ferrari plantea la electrificación como un medio para potenciar su ADN deportivo, no como un fin en sí mismo. El Luce no es un mero ejercicio tecnológico aislado, sino el primer paso en una estrategia con la que Ferrari aspira a liderar el terreno de los deportivos eléctricos en Europa, sin renunciar a su herencia histórica.

La huella de Jony Ive: tactilidad, calma y diseño casi artesanal

La colaboración entre Ferrari y Jony Ive, que se hizo pública en 2021, tuvo inicios mucho antes. Durante más de cinco años, el equipo de LoveFrom ha trabajado estrechamente con el Centro de Estilo de Ferrari, con un enfoque especial en el interior y la experiencia de uso del Luce. Ferrari describe el proyecto como una manifestación deliberada de su visión de futuro, un coche que respeta su legado pero se atreve a reinterpretar cada componente, desde la ergonomía hasta la interfaz. Ive, conocido por redefinir productos de consumo en Apple, ha trasladado su obsesión por la simplicidad funcional y la precisión en los detalles al Luce.

El habitáculo del Luce se concibe con formas limpias y racionales, transmitiendo tranquilidad y concentración en lugar de un espectáculo constante. La intención no es que el conductor se distraiga admirando el salpicadero, sino que todo sea intuitivo desde el primer instante, incluso a alta velocidad en una autobahn o en un tramo sinuoso europeo. Ferrari enfatiza que el hardware y la interfaz se han desarrollado de forma conjunta, de modo que la arquitectura física y el software funcionan como un solo sistema. No se trata de colocar una tablet sobre un salpicadero, sino de integrar pantallas, botones y materiales con una coherencia que recuerda más a un instrumento de precisión que a un gadget.

Controles físicos frente a la invasión de las pantallas táctiles

Uno de los aspectos más destacados del Ferrari Luce es su alejamiento deliberado de la tendencia de convertir todo en una gran superficie táctil. Jony Ive ha manifestado abiertamente que nunca habría diseñado un coche controlado únicamente a través de pantallas, ya que obliga a apartar la vista de la carretera durante demasiado tiempo. En el interior del Luce, abundan los botones, palancas e interruptores mecánicos diseñados para ser manejados “a ciegas”. Cada control tiene su propia textura, resistencia y sonido al accionarse, permitiendo al conductor distinguirlos por el tacto sin perder la atención en la carretera.

Esta filosofía se refleja, por ejemplo, en las rejillas de ventilación, que se abren y cierran con un clic deliberado, o en los mandos físicos de climatización situados bajo la pantalla central. Incluso el reloj ubicado en una esquina de la interfaz se maneja a través de botones físicos, a pesar de ser en su interior una pequeña pantalla digital. Ive reconoce que la tecnología táctil revolucionó el móvil al permitir que un mismo dispositivo fuera calculadora, cámara o teclado. Sin embargo, defiende que no es la herramienta adecuada para ser la interfaz principal de un coche, donde la prioridad es la seguridad y la capacidad de manejar funciones por instinto.

Un volante de sabor clásico con tecnología del siglo XXI

El volante del Ferrari Luce es probablemente el elemento que mejor resume el enfoque del proyecto. Ferrari y LoveFrom han partido de los históricos volantes Nardi de tres radios de los años 50 y 60, reinterpretándolos para un deportivo eléctrico moderno con todas las exigencias de seguridad actuales. Fabricado en aluminio 100% reciclado y envuelto en capas de cuero, el volante es más delgado de lo habitual y unos 400 gramos más ligero que un volante convencional de la marca.

En su centro, una columna de dirección en aluminio macizo se combina con las estructuras necesarias para integrar el airbag y todos los sistemas electrónicos. Detrás del aro se sitúan dos levas metálicas de cambio que emiten un clic frío y nítido al accionarse, recordando más a un cambio secuencial mecánico que a un selector electrónico de un coche eléctrico. Aunque el vehículo no tenga caja de cambios tradicional, Ferrari y Ive han querido preservar esa sensación de control directo sobre la entrega de potencia.

Sobre el propio volante se concentran numerosos mandos físicos, desde los intermitentes y los limpiaparabrisas hasta la gestión de los modos de conducción. El clásico selector Manettino convive con un eManettino específico para el tren motriz eléctrico, permitiendo alternar entre perfiles de uso centrados en la autonomía, el confort o las prestaciones puras. Uno de los detalles más curiosos es el pequeño control de limpiaparabrisas situado en la parte superior derecha: un dial con una diminuta lente que amplía un micro panel OLED oculto, fabricado a medida por Samsung. Se trata de una mezcla muy literal de mecánica y electrónica en un espacio mínimo.

Instrumentación híbrida: agujas reales y OLED a medida

Detrás del volante, el Ferrari Luce estrena un conjunto de tres indicadores principales que combinan elementos digitales y analógicos. En un momento en el que muchos coches apuestan por un simple panel rectangular, aquí se ha optado por una solución más compleja pero también más expresiva. El cuadro central, de alrededor de 12 pulgadas, muestra el velocímetro y el estado de carga de la batería, con una aguja mecánica real moviéndose sobre gráficos digitales.

A los lados se sitúan indicadores secundarios, de algo más de diez pulgadas, dedicados a la salida de potencia, la regeneración de energía y otros parámetros dinámicos. Cada uno de estos indicadores está cubierto por un cristal transparente especialmente desarrollado por Corning, con capacidad para reducir casi por completo los reflejos, y enmarcado en anillos de aluminio anodizado. Detrás hay varias capas de electrónica y paneles OLED suministrados por Samsung, que permiten lograr esa mezcla de profundidad física e información flexible.

El conjunto está pensado para que, a simple vista, recuerde al cuadro de un Ferrari clásico de posguerra, pero con la versatilidad gráfica de una instrumentación moderna. Además, Ferrari ha creado una tipografía específica para el Luce, inspirada en la rotulación histórica de la marca y en la ingeniería italiana, para reforzar esa sensación de continuidad. La marca asegura que el objetivo era ofrecer un espectáculo visual controlado: suficiente para emocionar al conductor cuando arranca el coche o cambia de modo, pero sin abrumarle con animaciones innecesarias mientras circula por una autovía o una carretera secundaria europea.

Una pantalla central que no quiere ser protagonista

En el centro del salpicadero se encuentra la que probablemente será la pantalla más comentada de los próximos meses. Se trata de un panel OLED de formato tipo tableta, montado sobre una base que no busca ser el centro de atención, sino integrarse de manera armónica con el resto del diseño interior del Ferrari Luce. Esta pantalla está pensada para ofrecer la información necesaria sin distracciones, manteniendo la filosofía de diseño centrada en el conductor que caracteriza a todo el habitáculo.