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Apple Watch y la detección de la hipertensión: qué puede hacer realmente por tu salud


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La hipertensión, un problema silencioso

La hipertensión arterial representa uno de esos problemas de salud que avanzan de manera silenciosa: muchas personas viven durante años con niveles de tensión por encima de lo recomendable sin percatarse, ya que no suele manifestar síntomas claros. En España y en el resto de Europa, cada vez más ciudadanos utilizan relojes inteligentes, como el Apple Watch, que poseen funciones de salud capaces de medir pulsaciones, ritmo cardíaco o incluso el sueño, y que comienzan a emitir avisos relacionados con el corazón y la presión arterial.

Apple watch y su función de detección de hipertensión

El Apple Watch ha incorporado una función específica para notificar sobre posible hipertensión, diseñada para enviar alertas cuando los patrones de flujo sanguíneo registrados por el reloj sugieren valores elevados de presión. Esta herramienta, que no requiere un brazalete hinchable y se basa en sensores ópticos, ha sido autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Esto abre el debate sobre su verdadero papel en la detección precoz de la hipertensión y su posible impacto en Europa si se implementa de manera generalizada.

Cómo intenta el apple watch detectar la hipertensión

La nueva función del Apple Watch no mide la presión arterial como lo haría un tensiómetro clásico, pero analiza pasivamente el flujo sanguíneo mediante los sensores ópticos del reloj. En este sentido, el sistema se integra con el monitoreo de hipertensión del Apple Watch para recopilar datos continuos que alimentan un algoritmo. Este algoritmo busca patrones compatibles con cifras altas de tensión y, al cumplirse ciertos criterios, emite una notificación al usuario advirtiendo de una posible hipertensión.

Apple aclara que no se trata de una herramienta diagnóstica, sino de un sistema de cribado diseñado para animar a quien recibe la alerta a acudir a un profesional sanitario y realizarse mediciones con dispositivos validados. En este sentido, las notificaciones de hipertensión deben interpretarse con cautela.

El impacto de las notificaciones del apple watch según la investigación científica

Un análisis reciente, liderado por investigadores de la Universidad de Utah y la Universidad de Pensilvania, publicado en el Journal of the American Medical Association, se ha centrado en estimar qué impacto real podría tener el Apple Watch en el diagnóstico de hipertensión si esta función se aplicara a gran escala en adultos sin diagnóstico previo.

El equipo utilizó datos de una encuesta de salud representativa de la población adulta estadounidense para simular distintos escenarios. Se fijaron en adultos mayores de 22 años que no estaban embarazadas y no sabían que eran hipertensos, es decir, el grupo que potencialmente se beneficiaría más de un aviso temprano emitido por el reloj.

Hallazgos del estudio

Entre los menores de 30 años, los datos muestran que recibir una notificación eleva la probabilidad de padecer hipertensión de un 14% estimado a un 47%. En paralelo, no recibir alerta reduce esa probabilidad al 10%. En este segmento de población joven, un aviso supone un cambio importante en el riesgo estimado, mientras que la ausencia de notificación resulta relativamente tranquilizadora.

En los mayores de 60 años, el escenario cambia notablemente. En este grupo, con tasas de hipertensión de partida mucho más altas, una alerta incrementa la probabilidad estimada del 45% al 81%. Sin embargo, no recibir un aviso apenas reduce el riesgo: se sitúa en torno al 34%, todavía muy elevado. Para las personas de más edad, la ausencia de notificación no puede interpretarse como sinónimo de tener la presión en orden.

Ventajas y límites del apple watch en el control de la tensión

Los investigadores subrayan que la hipertensión sigue siendo la principal causa prevenible de enfermedad cardíaca en todo el mundo. En Europa, donde el envejecimiento poblacional es significativo y los estilos de vida sedentarios son comunes, cualquier herramienta que aumente las oportunidades de detección precoz puede tener un impacto en salud pública.

Desde esta perspectiva, el Apple Watch y otros relojes inteligentes ofrecen varias ventajas. Por un lado, permiten monitorizar tendencias a largo plazo sin que el usuario tenga que hacer más que llevar el dispositivo puesto. Por otro, actúan como un «recordatorio constante» que motiva a muchas personas a prestar más atención a su salud.

Limitaciones y riesgos

Sin embargo, estos dispositivos también presentan limitaciones importantes. La tecnología basada en sensores ópticos no alcanza la precisión de un tensiómetro con manguito y, como demuestran los datos de validación de Apple, pueden generar tanto falsos positivos como falsos negativos. Esto implica que algunas personas se alarmarán sin necesidad, mientras que otras, aun con tensión alta, no serán alertadas en ningún momento.

Uno de los riesgos que señalan los expertos es la sensación de falsa seguridad. Si una persona interpreta que, al no recibir ninguna alerta del Apple Watch, su presión arterial está bien, podría dejar de acudir a revisiones periódicas o nunca llegar a tomarse la tensión con un brazalete validado. En la práctica, esto significaría perder oportunidades valiosas de diagnóstico y tratamiento tempranos, preocupante especialmente en mayores y en quienes ya acumulan otros factores de riesgo cardiovascular.

Recomendaciones para pacientes y médicos

Para los profesionales sanitarios, la irrupción de esta función del Apple Watch plantea un escenario ya visible en consultas europeas: pacientes que acuden con el móvil o el reloj en la mano diciendo que han recibido una advertencia. Los investigadores recomiendan tomar estas alertas como un motivo para realizar mediciones más precisas con dispositivos validados y no como un diagnóstico definitivo.