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John Giannandrea deja Apple y abre una nueva etapa para la IA de la compañía


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Quién es john giannandrea y qué papel ha tenido en apple

Cuando se incorporó a Apple en 2018, Giannandrea llegaba con la etiqueta de estrella de la inteligencia artificial procedente de Google, donde había liderado áreas clave de Búsqueda, datos de conocimiento e IA aplicada. Su misión en Cupertino era clara: arreglar Siri, unificar los esfuerzos dispersos de aprendizaje automático y dar forma a una estrategia coherente en este campo.

Apple puso bajo su mando equipos que hasta entonces estaban repartidos entre directivos como Eddy Cue o Craig Federighi. La unificación de los grupos de Core ML y Siri pretendía acabar con la fragmentación y acelerar el desarrollo de nuevas funciones inteligentes en todo el ecosistema de productos, desde el iPhone hasta el Mac o los servicios en la nube.

Durante estos años, Giannandrea impulsó la integración de redes neuronales y el Neural Engine en el hardware de Apple, es decir, el bloque de los chips diseñado para ejecutar tareas de IA con mayor eficiencia. Sobre ese componente se han apoyado muchas de las funciones de fotografía computacional, reconocimiento de voz o clasificación inteligente que hoy se usan a diario en los dispositivos de la compañía.

Su equipo también tomó las riendas de los Apple Foundation Models (los modelos básicos de IA sobre los que se construyen funciones como Apple Intelligence), del motor de búsqueda interno y de la investigación en aprendizaje automático. En teoría, era el núcleo sobre el que Apple quería levantar su gran apuesta para la próxima década.

Sin embargo, la irrupción acelerada de los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) y la IA generativa pilló a la empresa con el pie cambiado. Mientras rivales como OpenAI, Google o Meta avanzaban muy rápido en asistentes conversacionales y servicios basados en modelos generativos, Apple fue moviéndose con más cautela, poniendo el foco en la privacidad y el procesamiento local, pero sin lograr el mismo impacto de cara al usuario.

Del impulso inicial al desgaste: retrasos, tensiones y pérdida de influencia

El momento clave llegó con la presentación de Apple Intelligence y la nueva Siri en la WWDC 2024. La compañía mostró una visión ambiciosa: un asistente capaz de entender mejor el contexto personal, actuar dentro de las apps y combinar procesamiento local con la nube para ofrecer respuestas más útiles. Sobre el papel sonaba muy bien.

Medios como Bloomberg o The Information señalaron después que la demo presentada no reflejaba por completo el estado real del desarrollo. Muchas de las funciones avanzadas que se insinuaron todavía no estaban listas, y los equipos internos eran conscientes de que quedaba mucho trabajo por delante. Poco después, Apple reconoció que la nueva Siri personalizada se retrasaría hasta 2026.

Ese aplazamiento fue leído como un síntoma de problemas más profundos. En marzo de 2025, la compañía reorganizó su organigrama interno y apartó a Giannandrea del día a día de Siri, colocando al frente del proyecto a Mike Rockwell, responsable de Vision Pro, bajo la supervisión de Craig Federighi. Para muchos, fue el inicio de la cuenta atrás para el ejecutivo.

En paralelo, empezaron a trascender tensiones entre el grupo de AI/ML y el equipo de software. Mientras el área de Giannandrea apostaba por un avance más prudente y muy centrado en la privacidad, Federighi defendía una aproximación más pragmática y rápida, con resultados tangibles para los usuarios. El choque de enfoques se tradujo en fricciones internas e incluso en apodos poco amables: algunos ingenieros se referían al grupo de AI/ML como “AIMLess”, un juego de palabras que refleja el malestar acumulado.

Según Bloomberg, la confianza de Tim Cook en la capacidad de Giannandrea se fue erosionando a medida que se acumulaban los retrasos de Apple Intelligence y de la nueva Siri. En reuniones internas, el propio directivo habría admitido que la situación era “fea” en lo que respecta al calendario de entregas y al nivel de madurez de los proyectos.

A todo esto se sumó la fuga de talento en los equipos de IA. Ingenieros sénior y responsables de grupo aprovecharon el auge del sector para marcharse a compañías como Meta o a nuevas startups, atraídos por proyectos más avanzados o condiciones más competitivas. Un contexto que no ayudaba precisamente a enderezar la situación.

La decisión de dar un paso al lado y el nuevo papel de giannandrea

En este escenario, Apple ha hecho oficial que John Giannandrea deja su cargo como vicepresidente sénior de Machine Learning and AI Strategy. El cambio es efectivo desde ya: deja de ser el responsable directo de la división de IA, aunque no cortará la relación con la empresa de golpe.

A partir de ahora, Giannandrea actuará como asesor interno hasta su jubilación, prevista para la primavera de 2026. Es una salida ordenada, muy en la línea de cómo Apple gestiona los relevos de alto nivel: se evita un corte brusco, se preserva parte del conocimiento acumulado y se envía un mensaje de continuidad a los equipos y a los mercados.

Durante estos meses, su aportación estará más vinculada a la investigación en tecnologías de IA y robótica, áreas en las que ya se había ido concentrando desde que perdió peso en los proyectos más visibles de Apple Intelligence y Siri. Parte de las iniciativas de robótica doméstica que antes supervisaba pasaron recientemente a depender de John Ternus, responsable de hardware.

En los comunicados oficiales, Tim Cook ha querido destacar el papel de Giannandrea en la construcción y consolidación de las capacidades internas de IA de la compañía. El CEO ha agradecido su trabajo en la creación de equipos y en el avance de proyectos que, aunque no hayan dado todavía todos los frutos esperados de cara al gran público, han sentado la base de muchas funciones actuales.

La lectura que hacen muchos analistas es que se trata, en el fondo, de una salida diplomática tras una apuesta que no ha salido como se esperaba. Apple ha avanzado, pero no al ritmo de quienes marcan hoy la pauta en IA generativa, y necesita un nuevo liderazgo para intentar recortar distancia.

Reordenación interna: adiós al “zar” de la ia y reparto de poder

La marcha de Giannandrea no es un simple relevo de nombres, sino el detonante de una nueva estructura organizativa de la IA en Apple. La compañía abandona el modelo de una gran división centralizada bajo un único responsable y reparte sus piezas entre varias áreas clave.

Por un lado, el peso de la estrategia recae todavía más en Craig Federighi, vicepresidente sénior de ingeniería de software. Bajo su paraguas se sitúa ahora el nuevo responsable de IA, Amar Subramanya, y también Mike Rockwell, que lidera el desarrollo de Siri en el día a día tras su papel en Vision Pro. Es, de facto, el nuevo eje de poder en este ámbito.

Por otro, parte de los equipos que hasta ahora respondían ante Giannandrea se trasladan a otras áreas. Apple ha indicado que bloques de la organización de IA pasarán a depender directamente del director de operaciones (COO), Sabih Khan, y del vicepresidente sénior de Servicios, Eddy Cue. El objetivo es acercar la IA a las líneas de negocio concretas, especialmente las de servicios y operaciones, en lugar de mantenerlo todo bajo un manto único.

Esta decisión refleja el aprendizaje de los últimos años: centralizar toda la IA bajo una sola figura no ha dado los resultados esperados. Ahora Apple busca una integración más pegada al producto, más “a su manera”, con la IA encajada desde el diseño de cada servicio o plataforma en vez de como un bloque independiente que luego se inserta a posteriori.

En términos prácticos, este cambio también persigue acelerar la toma de decisiones, reducir cuellos de botella y evitar que proyectos críticos dependan de una única cadena jerárquica. En un contexto en el que la carrera por la IA se mueve a gran velocidad, cualquier fricción interna puede traducirse en meses de retraso frente a los competidores.

Amar subramanya: el nuevo responsable de ia con adn de google y paso por microsoft

La pieza clave del nuevo esquema es Amar Subramanya, que asume el cargo de vicepresidente de IA de Apple. Su fichaje no es accidental: se trata de un perfil con una trayectoria larga y muy ligada al desarrollo de asistentes y modelos avanzados.

Subramanya trabajó más de 16 años en Google, donde llegó a ser uno de los principales responsables de ingeniería del asistente Gemini y una figura destacada en el desarrollo de sus modelos. Tras esa etapa, se incorporó a Microsoft como vicepresidente corporativo de la división de IA, coordinando iniciativas en inteligencia artificial aplicada a productos y servicios.

Su salto a Apple se produce tras solo unos meses en Microsoft, lo que indica la apuesta decidida de Cupertino por reforzar su liderazgo técnico en este campo. En su nuevo puesto, reportará directamente a Craig Federighi y tendrá bajo su paraguas áreas tan sensibles como los Apple Foundation Models, la investigación en aprendizaje máquina y los equipos de seguridad y evaluación de IA.

Apple destaca que Subramanya aporta una combinación de experiencia en investigación de IA y en aterrizar esa investigación en productos reales. Es decir, no solo conoce la parte académica o teórica, sino también los retos de llevar un modelo a escala, integrarlo en sistemas complejos y mantenerlo alineado con criterios de seguridad, privacidad y fiabilidad.

Este perfil encaja con la fase en la que entra la compañía: ya no basta con tener demos llamativas, ahora el reto es que las funciones de Apple Intelligence y la nueva Siri lleguen a millones de usuarios de forma estable, con garantías y sin comprometer la reputación de la marca en materia de privacidad.

Responsabilidades y retos inmediatos del nuevo liderazgo de ia en apple

Dentro del nuevo organigrama, Apple ha detallado que Subramanya se centrará en tres bloques principales: Apple Foundation Models, la investigación en aprendizaje máquina y los equipos de AI Safety and Evaluation. Son las piezas que, en la práctica, determinan qué puede hacer la IA de la compañía y bajo qué condiciones.

Los Apple Foundation Models son la base sobre la que se construyen muchas de las capacidades inteligentes: desde resúmenes de contenido hasta asistencia contextual dentro de las aplicaciones. Su mejora y adaptación constante serán cruciales para que Apple Intelligence deje de percibirse como una propuesta tímida frente a lo que ofrecen actualmente servicios como ChatGPT o Gemini en Europa.

La parte de AI Safety and Evaluation cobra especial importancia en un entorno regulatorio como el europeo, con iniciativas como la Ley de IA de la UE. Apple lleva años construyendo su imagen alrededor de la privacidad y la protección de datos, por lo que cualquier paso en inteligencia artificial tendrá que pasar un filtro riguroso de seguridad, explicabilidad y control sobre los modelos.

Subramanya llegará, además, a una organización que arrastra problemas de moral y de confianza internos. Reconstruir un equipo que ha vivido retrasos, cambios de jefes y fuga de talento no es tarea sencilla. Tendrá que combinar autoridad técnica, capacidad de gestión y una visión clara de producto para atraer y retener a los perfiles clave que necesita Apple.

A todo esto se suma la presión externa: los usuarios llevan años esperando una Siri más capaz y natural. La promesa de 2026 no admite demasiados tropiezos. Si la nueva versión vuelve a retrasarse o llega sin cumplir las expectativas, el golpe reputacional sería considerable, especialmente en mercados maduros como España o el resto de Europa, donde la competencia en asistentes inteligentes es cada vez mayor.

La nueva siri, apple intelligence y la dependencia de socios como google

Uno de los puntos más delicados de esta nueva etapa es la forma en que Apple combinará sus propios modelos con tecnología de terceros como Gemini de Google. Diversos informes apuntan a que la compañía utilizará una versión personalizada de estos modelos para alimentar algunas funciones avanzadas de la futura Siri.

En la práctica, esto supone que un asistente que durante años se ha presentado como pilar del ecosistema Apple podría apoyarse en el “cerebro” de un rival directo en el mercado de servicios y publicidad digital. La alianza puede ser muy útil para ganar tiempo y ponerse a nivel de la competencia, pero también abre interrogantes sobre la independencia tecnológica de la empresa a medio plazo.

Desde el punto de vista del usuario europeo, esa combinación se enfrentará a un escrutinio doble: por un lado, el de quienes recelan de que datos y peticiones pasen, siquiera parcialmente, por infraestructuras ligadas a Google; por otro, el de los reguladores, muy pendientes de cómo se comparten y protegen los datos personales cuando entra en juego la IA generativa.

Apple insiste en que su enfoque seguirá siendo priorizar el procesamiento local y la privacidad, utilizando la nube solo cuando sea estrictamente necesario y bajo condiciones muy controladas. La clave estará en que esa promesa se traduzca en mecanismos transparentes para el usuario y en garantías sólidas de cumplimiento normativo en territorios como la Unión Europea.

En todo caso, el fichaje de alguien que conoce a fondo la arquitectura de Gemini y su integración en productos parece un movimiento calculado: si se va a depender de ese tipo de modelos, tener dentro de casa a uno de sus arquitectos aumenta las posibilidades de que la integración funcione como se espera y se adapte a las exigencias de Apple.

El relevo de John Giannandrea por Amar Subramunya y la redistribución de los equipos de IA entre Craig Federighi, Sabih Khan y Eddy Cue reflejan una Apple que asume que su primer gran intento de centralizar la inteligencia artificial no ha dado el resultado deseado. Ahora apuesta por un liderazgo más distribuido, una integración más pegada al producto y un perfil técnico con experiencia directa en los modelos que pueden sostener la próxima Siri. El gran examen llegará en 2026: si la nueva generación de Apple Intelligence y del asistente cumple por fin lo prometido, este giro se verá como el inicio de una etapa más sólida; si vuelven los retrasos o las funciones se quedan cortas, el debate sobre el papel de Apple en la carrera de la IA seguirá muy vivo en Europa y en el resto del mundo.