Roger Casadejús PérezFull stack web developer y SEO + miembro del blueteam en ciberseguridad web
Diagnóstico de red en mac con utilidades integradas
Si usas un Mac y tu conexión va a tirones, las propias utilidades integradas de macOS pueden ayudarte más de lo que parece. No hace falta instalar nada raro para tener una buena batería de pruebas: Apple incluye asistentes gráficos, herramientas ocultas y comandos de Terminal capaces de analizar desde la Wi‑Fi de casa hasta una red más compleja con routers, switches y servidores. El problema es que, aunque las herramientas están ahí, muchas están escondidas y no son nada intuitivas de encontrar.
Algunas han desaparecido como app independiente, otras solo existen en la línea de comandos y otras están enterradas en menús que nadie abre. Vamos a ver, de forma ordenada, todo lo que ofrece macOS para hacer diagnóstico de red con sus utilidades integradas, qué falta respecto a lo que había antes y cómo complementar esos huecos cuando necesitas ir un poco más allá.
Estado básico de red en macos: por dónde empezar
Antes de lanzarse a pruebas avanzadas, conviene revisar la configuración general de red de tu Mac y el estado de la conexión. Muchas averías se resuelven mirando un par de ajustes básicos. En las versiones actuales de macOS, la puerta de entrada es Configuración del Sistema (o Preferencias del Sistema en versiones anteriores). Desde el panel de Red puedes ver:
- Si estás conectado por Wi‑Fi, Ethernet u otro tipo de interfaz.
- La dirección IP que tienes asignada.
- El estado general de la conexión (conectado, sin conexión, autoconfigurado, etc.).
- En Wi‑Fi, la red a la que estás unido y la intensidad de señal básica.
Además, en macOS más antiguos, en esa misma pantalla aparecían los famosos “semáforos” de colores junto a cada servicio de red: verde cuando todo estaba bien, amarillo si había algún problema de configuración y rojo si no había conexión. Era una forma muy visual de entender, de un vistazo, si el Mac llegaba o no a Internet.
También cuentas con asistentes de configuración y diagnóstico integrados. En las preferencias de Red suele haber un botón de “Asistente” o similar que lanza dos tipos de ayuda: un asistente para configurar conexiones nuevas y otro específico de diagnóstico cuando algo falla. No son mágicos, pero para un uso doméstico resuelven muchos líos de DNS, puertas de enlace o redes mal configuradas. Si tu problema está relacionado con Wi‑Fi, el menú de la barra superior también da pistas. Al pulsar el icono de Wi‑Fi manteniendo la tecla Alt (Option), aparece información técnica extra: nombre de la red, canal, ancho de banda, RSSI (intensidad de señal), ruido, modo de seguridad y otros parámetros muy útiles para diagnosticar interferencias o mala cobertura.
Diagnóstico inalámbrico: la herramienta oculta de la wi‑fi
Para todo lo que tiene que ver con redes inalámbricas, macOS incluye una utilidad potente pero bastante escondida: Diagnóstico Inalámbrico. No verás ningún icono en la carpeta Aplicaciones, pero está ahí. La forma más rápida de abrirla es mantener pulsada la tecla Option y hacer clic en el icono de Wi‑Fi en la barra de menús. En el menú que se despliega, verás la opción “Abrir Diagnósticos Inalámbricos…”. Al seleccionarla, se iniciará un asistente que te guía paso a paso para analizar problemas de conexión Wi‑Fi e Internet.
Cuando tu Mac se conecta al router Wi‑Fi pero no consigues cargar páginas, el correo falla o el streaming se corta, esta utilidad analiza la situación y ejecuta una batería de pruebas automáticas. Al terminar, genera un informe con:
- Listado de problemas detectados (por ejemplo, señal débil, interferencias, DNS que no responde, etc.).
- Recomendaciones concretas para solucionarlos (cambiar el canal, acercar el Mac al router, modificar ajustes del router, etc.).
- Buenas prácticas generales para usar la conexión Wi‑Fi con más estabilidad.
Además del asistente, Diagnóstico Inalámbrico incluye herramientas avanzadas escondidas en su menú Ventana que muchos usuarios ni tocan, pero que son oro puro:
- Escáner de Wi‑Fi: muestra todas las redes cercanas, el canal que usan, la intensidad de señal y el ruido. Ideal para ver si tu red comparte canal con demasiados vecinos.
- Monitor de rendimiento: un gráfico en tiempo real con el rendimiento de la Wi‑Fi, calidad de señal y fluctuaciones. Sirve para comprobar cómo cambia la conexión si te mueves de sitio, cambias la antena del router o ajustas el canal.
- Sniffer (captura de paquetes): permite capturar tráfico crudo de la red inalámbrica para analizarlo después con herramientas como Wireshark. Es una función avanzada, pensada para administradores o gente que ya sabe lo que está mirando.
Mientras realiza el análisis, la utilidad genera un archivo comprimido con todos los detalles técnicos de la sesión de diagnóstico. Ese archivo se guarda en la carpeta /var/tmp y suele empezar por “WirelessDiagnostics” y terminar en “.tar.gz”. Es perfecto para enviar a un administrador de red, al soporte técnico de tu operador o a un colega entendido para que revise el problema con calma.
Si quieres localizar el archivo de forma sencilla, abre Finder, haz clic en el icono de la cara en el Dock y luego ve a Ir > Ir a la carpeta. Escribe /var/tmp y pulsa Intro: se abrirá directamente la carpeta donde se encuentra el fichero de diagnóstico, listo para adjuntar o archivar.
Escáner de canales wi‑fi en mac: por qué importa tanto
Uno de los grandes culpables de una Wi‑Fi que va a trompicones es el uso de un canal saturado por demasiadas redes vecinas. Esto pasa sobre todo en la banda de 2,4 GHz, que sigue siendo la más usada en muchos pisos y bloques de vecinos. Para entenderlo, imagina que los canales Wi‑Fi son carriles de una autovía. Si todos los coches (todas las redes de los vecinos) circulan por el mismo carril, el tráfico se vuelve lento y torpe. En 2,4 GHz, en muchos países solo hay 11 canales, y de ellos solo 3 no se solapan entre sí (1, 6 y 11). El resto se pisan entre sí y generan interferencias cruzadas que te tiran la velocidad por los suelos.
En las bandas de 5 GHz y 6 GHz la cosa mejora muchísimo porque hay muchos más canales disponibles de distintos anchos (20, 40, 80 e incluso 160 MHz). En la práctica, con estos espectros hay menos interferencia entre redes, y la mayoría de routers modernos son capaces de elegir automáticamente un canal de 5 o 6 GHz bastante decente sin que tengas que tocar nada. Aun así, si quieres exprimir al máximo tu red, la planificación de canales es clave.
Para eso, necesitas un escáner de canales inalámbricos que te cuente qué redes hay alrededor, qué canal usa cada una y con qué potencia. macOS trae un escáner básico integrado dentro de Diagnóstico Inalámbrico. Al abrir la utilidad y usar la opción correspondiente en el menú de ventanas, podrás ver de un vistazo las redes cercanas y el canal que usa cada una. No es la interfaz más bonita del mundo, pero cumple su función: detectar si tu router está compartiendo canal con cuatro o cinco redes más, o si hay un canal menos saturado que puedas elegir en la configuración del router.
Para usuarios más exigentes existen apps de terceros con interfaces más amigables y análisis más completos, con gráficos de ocupación de canales, histograma de señales, etc. Pero si solo quieres saber si tu canal es un atasco, lo integrado en macOS da para mucho.
Network utility: lo que hacía y por qué ya no está
Durante años, macOS (y antes Mac OS X) incluyó una aplicación gráfica llamada Utilidad de Red (Network Utility). Era la navaja suiza de los diagnósticos básicos: en una sola ventana tenías botones para lanzar Ping, Traceroute, Lookup (búsqueda DNS), Whois, Netstat, escaneo de puertos, e incluso Finger. Para usuarios que no tocaban Terminal ni aunque les pagaran, era una forma muy cómoda de escribir un dominio o una IP y pulsar un botón para comprobar si un servidor respondía, ver el camino hasta un destino o mirar la información registral de un dominio.
Esta app también fue muy usada en entornos profesionales, por ejemplo, para diagnosticar conectividad entre estaciones de trabajo y servidores de licencias, como hacía Rhino para Mac con su Zoo. Podías encontrarla con Spotlight escribiendo “Utilidad de red” y abrirla como cualquier otra aplicación. Desde ahí se hacían pruebas rápidas cuando los servicios compartidos iban raros, cuando querías verificar si un puerto estaba abierto en un router o si un DNS estaba resolviendo correctamente.
El problema es que, con la llegada de macOS Big Sur, Apple marcó Utilidad de Red como obsoleta. La aplicación desapareció de la ruta habitual y, aunque durante un tiempo siguió existiendo en /System/Library/CoreServices/Applications, ya no contenía las herramientas: al abrirla, te invitaba a usar otras apps del sistema, como Diagnóstico Inalámbrico, y poco más. Ninguna de las funciones de fondo ha desaparecido del sistema: todos los comandos de red siguen estando ahí en Terminal.
Lo que Apple se ha cargado es la interfaz gráfica unificada, obligando a los usuarios a saltar a la línea de comandos o a buscar soluciones de terceros si quieren algo similar a la visualización que ofrecía la antigua herramienta.