Tras meses de exclusividad en el lujo, el salto a las marcas de volumen
La primera fase de CarPlay Ultra ha servido, en buena medida, como ensayo controlado. Aston Martin ha sido el socio escogido para estrenar la plataforma, con una implantación limitada a series muy exclusivas y precios por encima de los 200.000 euros. Para Apple, esta colaboración ha funcionado como banco de pruebas antes de escalar la solución.
Según el boletín Power On del periodista Mark Gurman, de Bloomberg, esa etapa inicial toca a su fin. El analista apunta a que Apple prepara la llegada de CarPlay Ultra a al menos un modelo importante de Hyundai o Kia en la segunda mitad de 2026, poniendo fin a un periodo de cerca de nueve meses de exclusividad práctica en el sector del lujo.
La propia Apple ya había anticipado este movimiento. En mayo de 2025, la compañía explicó que CarPlay Ultra se expandiría a más marcas en un plazo aproximado de doce meses, con un despliegue gradual y condicionado por el ritmo de integración de cada fabricante. La realidad es que el calendario se ha ido estirando, en parte por la complejidad técnica de lo que propone la plataforma.
En clave europea, el salto a un grupo como Hyundai resulta especialmente relevante. Se trata de un fabricante con una fuerte presencia en España, Alemania, Francia o Italia, tanto en modelos de combustión como en híbridos y eléctricos, lo que multiplica las posibilidades de que CarPlay Ultra llegue a un abanico amplio de conductores.
Kia, como segunda marca del grupo, completa la ecuación. Su gama de SUV compactos, crossover y eléctricos de precio contenido encaja bien con el perfil de cliente que Apple quiere atraer: usuarios muy conectados, con iPhone en el bolsillo y dispuestos a valorar la continuidad entre el móvil y el coche.
Hyundai y kia, puerta de entrada de carplay ultra al gran público
Las informaciones que han ido apareciendo en los últimos meses señalan a Hyundai y Kia como socios clave en la expansión de CarPlay Ultra. Gurman habla de un “modelo importante” de alguno de estos fabricantes que estrenaría la nueva generación del sistema en la segunda mitad de 2026.
Entre los candidatos que más suenan destaca el Hyundai IONIQ 3 EV, un eléctrico pensado para jugar un papel central en la gama de la marca y con especial enfoque en Europa. Este tipo de vehículo, de corte tecnológico y con fuerte carga de software, encaja con la idea de Apple de exhibir CarPlay Ultra en coches con vocación conectada.
Más allá del modelo concreto, el paso relevante es que Hyundai y Kia serán las primeras marcas de volumen en dar el salto a esta integración avanzada. Son fabricantes que matriculan cientos de miles de unidades al año en el Viejo Continente, con una presencia muy notable en segmentos como los SUV familiares, los compactos y los eléctricos asequibles.
Las fuentes cercanas al desarrollo apuntan a que la integración técnica se está rematando ahora, con el objetivo de que los primeros coches compatibles lleguen a los concesionarios europeos antes de que acabe 2026. Esto encaja con la hoja de ruta que Apple marcó cuando presentó la nueva etapa de CarPlay y prometió la llegada a nuevas marcas en el plazo aproximado de un año.
Dentro del mismo grupo, Genesis figura también en el listado de marcas que trabajan con Apple. Su papel se situaría en la franja media-alta del mercado, con berlinas y SUV donde la calidad del sistema de infoentretenimiento y la experiencia digital son argumentos de compra cada vez más importantes.
Qué es exactamente carplay ultra y en qué se diferencia del carplay clásico
CarPlay Ultra no se limita a ser una capa más bonita del sistema que ya conocemos. La gran diferencia está en el nivel de integración con las “tripas” electrónicas del coche. Mientras el CarPlay tradicional proyecta apps del iPhone en la pantalla central, la nueva versión aspira a controlar prácticamente todo el entorno digital del salpicadero.
En la práctica, esto significa que CarPlay Ultra puede hacerse cargo también del cuadro de instrumentos, es decir, de la zona donde se muestran la velocidad, las revoluciones, la autonomía o los avisos del vehículo. La interfaz de Apple se extiende a todas las pantallas disponibles, ya sea un panel panorámico único o varias superficies separadas.
Para conseguir este nivel de integración, Apple y cada fabricante deben trabajar mano a mano. No basta con activar un modo espejo del iPhone: hay que definir qué datos del coche se comparten, cómo se representan los indicadores, qué elementos se mantienen bajo control del sistema nativo y cómo se integran los mandos físicos o táctiles dentro del entorno de CarPlay Ultra.
Cuando el usuario conecta su iPhone, el sistema puede acceder a información clave como velocidad, nivel de combustible o batería, presión de neumáticos, temperatura del motor o estado de algunos asistentes de conducción. A partir de esos datos, se generan paneles digitales personalizables que combinan información del vehículo con elementos propios de iOS.
Pese a ese protagonismo, CarPlay Ultra no borra por completo el software del fabricante. El sistema nativo sigue existiendo y puede seguir utilizándose; la diferencia es que, cuando se enchufa el iPhone compatible, la interfaz de Apple pasa a ocupar un papel central y ofrece una experiencia más homogénea con el resto de dispositivos del usuario.
El iphone quiere gestionar las tripas de tu coche
Uno de los puntos que más debate ha generado en la industria es el alcance del control que Apple quiere tener sobre lo que el usuario ve en el salpicadero. La nueva versión de CarPlay no se queda en mostrar música, mapas y llamadas; su objetivo es convertirse en la capa principal a través de la cual el conductor interactúa con una buena parte de las funciones del vehículo.
La arquitectura de CarPlay Ultra conecta el hardware del coche con el teléfono para que el iPhone pueda leer y procesar datos internos. Esto incluye desde parámetros sencillos, como la velocidad, hasta información más específica sobre la presión de los neumáticos, el consumo, la temperatura del motor o el estado de algunos sistemas de seguridad.
Con esa información, el sistema permite que el conductor personalice la apariencia de los relojes digitales y la distribución de la información en pantalla. Es posible elegir entre diferentes diseños, priorizar ciertos datos, cambiar colores o estilos, siempre dentro de unos márgenes fijados por Apple y el fabricante para no comprometer la claridad de lectura.
En resumen, el reparto de tareas queda marcado: el coche pone los datos, el iPhone aporta la interfaz. Esta fórmula, atractiva para muchos usuarios acostumbrados al ecosistema de Apple, es precisamente la que genera más recelos entre algunos grupos automovilísticos, que no ven con buenos ojos ceder tanto espacio en sus pantallas a un tercero.
Hyundai parece dispuesta a dar ese paso, pero otras marcas importantes, como BMW, han preferido mantenerse al margen de esta integración profunda. La firma alemana insiste en preservar el control de la experiencia digital del conductor, una postura que se repite en distintos fabricantes europeos y americanos.
Controles del coche, apps integradas y mapas más avanzados
Más allá del aspecto visual, CarPlay Ultra amplía el tipo de funciones que se pueden gestionar desde la interfaz de Apple. El sistema deja de ser un mero centro multimedia para convertirse en una especie de mando a distancia del vehículo, siempre dentro de lo que cada marca decida permitir.
Entre las opciones que se barajan se encuentran la gestión del climatizador, el control de la radio, algunas funciones de confort como el cierre centralizado o la configuración de determinados perfiles de usuario. También está sobre la mesa la integración con la cámara de visión trasera y otros sistemas de ayuda al aparcamiento.
En el apartado de navegación, las mejoras son más visibles. Las apps de mapas compatibles, como Apple Maps, pueden extender sus gráficos al cuadro de instrumentos, mostrando instrucciones giro a giro junto a la velocidad, los límites de la vía o la autonomía restante. El objetivo es reducir la necesidad de desviar la mirada a otra zona del salpicadero.
La estética sigue de cerca el lenguaje visual de iOS, con iconos, animaciones y efectos similares a los que se ven en iPhone y iPad, pero adaptados a las exigencias de legibilidad que impone la conducción. Se evita recargar la pantalla con información superflua, priorizando el contraste y el tamaño de los elementos.
Cada fabricante, eso sí, tiene margen para introducir guiños a su propia identidad de marca. Colores corporativos, tipografías o estilos de agujas digitales pueden ajustarse para que el resultado mantenga una cierta personalidad, aunque el sello de Apple siga siendo claramente reconocible.
Por qué el despliegue de carplay ultra va tan despacio
Desde que Apple mostró por primera vez esta nueva etapa de CarPlay en la WWDC 2022, la compañía ha insistido en su potencial para cambiar la forma en que interactuamos con el coche. Sin embargo, el ritmo real de implantación está siendo bastante más lento de lo que sugerían las primeras presentaciones.
Las razones son varias. Por un lado, cada fabricante dispone de su propia plataforma de infoentretenimiento, sus normas internas y sus prioridades comerciales. Permitir que un tercero tome el control de la mayor parte del salpicadero implica renunciar a parte del protagonismo y, en algunos casos, a oportunidades de negocio ligadas a servicios conectados propios.
Por otro, la industria del automóvil se encuentra inmersa en una carrera para desarrollar ecosistemas digitales propios y fuentes de ingresos basadas en el software. Marcas que invierten grandes sumas en sus sistemas a bordo miran con recelo la idea de entregar la “ventana principal” al cliente a una plataforma ajena.
Este choque de intereses explica por qué la lista de socios que Apple exhibió en 2022 no se ha traducido, por ahora, en un aluvión de modelos con CarPlay Ultra. Algunas firmas han optado por mantener el soporte para CarPlay clásico y Android Auto, pero han congelado o matizado sus planes con respecto a la nueva generación.
En este contexto, la incorporación de Hyundai y Kia se interpreta como una prueba de fuego. Si la acogida entre los compradores es buena y se percibe un valor claro en el día a día, otras marcas podrían reconsiderar su posición en los próximos años. Si pasa desapercibido, reforzará el argumento de quienes apuestan por soluciones 100 % propias.
Fabricantes que se suman y fabricantes que se resisten
En el bloque de marcas más cercanas a Apple se sitúa, como se ha mencionado, el grupo Hyundai con Hyundai, Kia y Genesis. Su apuesta contrasta con la actitud mucho más prudente o directamente escéptica de otros fabricantes europeos y estadounidenses.
En los últimos años se ha producido una retirada silenciosa de algunas marcas que Apple había presentado inicialmente como colaboradoras de la nueva generación de CarPlay. Firmas como Audi, Mercedes-Benz, Polestar, Renault o Volvo han optado por concentrarse en sus propias plataformas conectadas, manteniendo el CarPlay clásico pero sin comprometer públicamente fechas para la versión Ultra.
El caso de Volvo es ilustrativo: sus responsables han defendido que la integración actual de CarPlay funciona bien en sus modelos, incluidos varios eléctricos, y que seguirá siendo una pieza importante de su oferta. Sin embargo, no han dado pasos claros hacia la adopción de la nueva generación.
Otros grupos han ido aún más lejos. General Motors ha decidido retirar incluso el CarPlay estándar de sus nuevos coches eléctricos, apostando de lleno por sistemas propios y cerrando, de facto, la puerta a CarPlay Ultra