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Apple prolonga la vida de macOS Big Sur para que iMessage y FaceTime sigan funcionando


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Macos big sur 11.7.11: un parche discreto pero crucial para imessage y facetime

La pieza central de esta ronda de revisiones es macOS Big Sur 11.7.11, con número de compilación 20G1443, dirigida a los Mac que ya no pueden avanzar hacia versiones de macOS más recientes. Según la documentación de soporte de la propia compañía, esta versión «extiende la certificación requerida» por funciones como iMessage, FaceTime y la activación del dispositivo.

Estos certificados actúan como credenciales digitales que el sistema presenta a los servidores de Apple cuando intenta activar un equipo o iniciar sesión en servicios como la mensajería y las videollamadas. Si caducan sin ser renovados mediante una actualización, el usuario puede encontrarse de un día para otro con errores de conexión o imposibilidad de activar el Mac, aunque el hardware siga en perfecto estado.

Con macOS 11.7.11, Apple garantiza que esas credenciales seguirán siendo válidas más allá de enero de 2027, lo que se traduce en años adicionales de uso normal de iMessage, FaceTime y de los procesos de activación en equipos que ya están fuera del ciclo de grandes actualizaciones. En la práctica, se evita que un simple certificado caducado convierta en problemático un ordenador que aún tiene mucho que ofrecer.

Esta medida enlaza con una política cada vez más visible de prolongar la vida útil del software en dispositivos veteranos, sobre todo en mercados como el europeo donde es habitual exprimir el hardware durante largo tiempo. Incluso sin nuevas funciones llamativas, un parche de este tipo marca la diferencia entre poder seguir usando el Mac con normalidad o tener que plantearse una renovación antes de lo previsto.

Para muchos hogares, pequeñas empresas y centros educativos en España, donde todavía abundan los equipos con Big Sur como sistema principal, este tipo de revisiones representan una forma relativamente sencilla de ganar estabilidad y seguridad sin necesidad de invertir en un ordenador más reciente.

Modelos de mac con big sur que se benefician de la extensión de soporte

La actualización macOS Big Sur 11.7.11 se dirige a ordenadores que, por limitaciones de hardware, se han quedado permanentemente en macOS 11. Muchos de ellos son bien conocidos por los usuarios europeos, ya que siguen presentes en oficinas y domicilios como equipos de trabajo ligero o de estudio.

Entre los modelos que obtienen esta extensión de certificación se incluyen MacBook, MacBook Air y MacBook Pro lanzados en torno a 2013 y 2014, así como determinados iMac de 2014. No figuran en la lista de dispositivos que pueden dar el salto a sistemas más recientes como macOS 12, pero sí reciben de forma periódica parches de seguridad y de compatibilidad como el que ahora se ha puesto en circulación.

Para estos ordenadores, la llegada de Big Sur 11.7.11 supone asegurar varios años extra de funcionamiento fiable con los servicios de Apple. Es especialmente relevante en escenarios donde el presupuesto para renovar equipos es limitado y se intenta alargar su vida útil todo lo posible, una situación bastante habitual en pymes españolas y en familias que comparten ordenadores entre distintos miembros.

En paralelo, Apple ha puesto a disposición de los usuarios de máquinas incluso más antiguas macOS Catalina Security Update 2026-001, un paquete centrado en reforzar la seguridad sin modificar el aspecto o las funciones del sistema. Aunque su cometido principal es taponar vulnerabilidades, también contribuye a mantener el acceso estable a servicios en la nube y a los sistemas de autenticación de la compañía.

En este grupo de equipos veteranos que aún se benefician de parches de seguridad entran modelos como los MacBook Air y MacBook Pro de 2012, así como algunos Mac mini e iMac de esa misma época. Para muchos usuarios, especialmente en entornos educativos o de uso compartido, que estos ordenadores sigan recibiendo actualizaciones mínimas es clave para evitar riesgos y seguir conectados a los servicios básicos.

Actualizaciones en watchos e ios que acompañan al movimiento en big sur

La renovación de certificados en macOS no llega sola. Apple ha lanzado también watchOS 9.6.4, con compilación 20U512, como parte de un paquete de revisiones dirigidas a Apple Watch vinculados con iPhone que se han quedado en iOS 16, es decir, modelos como los iPhone 8, 8 Plus o X que ya no pueden instalar las últimas grandes versiones de iOS.

En el ecosistema de los relojes, esta versión de watchOS se presenta como la última gran actualización para quienes dependen de esos iPhone más antiguos. Su función principal es similar a la de Big Sur 11.7.11: prolongar la validez de certificados internos, aplicar correcciones de seguridad y evitar que se produzcan errores de conexión o activación con los servicios de Apple.

La compañía ha liberado en paralelo iOS 16.7.13 para los teléfonos compatibles con estas ramas de watchOS, centrado en mejorar la estabilidad y la protección frente a fallos detectados en ediciones anteriores del sistema móvil. Poco después ha llegado también iOS 16.7.14, destinado específicamente a solucionar un error localizado en la actualización previa.

La estrategia se completa con nuevas versiones como watchOS 6.3.1, que atienden a relojes todavía más antiguos y que ya no forman parte de la hoja de ruta principal de lanzamientos. En estos casos, el objetivo vuelve a ser asegurar que, pese a los años, el dispositivo siga recibiendo parches de seguridad y conservando la posibilidad de conectarse con normalidad al iPhone asociado y a los servidores de Apple.

En conjunto, estas revisiones en watchOS e iOS muestran un enfoque de mantenimiento prolongado sobre varias generaciones de dispositivos, de forma que tanto relojes como teléfonos y ordenadores antiguos puedan seguir funcionando como un ecosistema coherente, sin que un modelo más rezagado arrastre al resto.

Por qué es tan importante renovar los certificados para imessage y facetime

El elemento técnico que hay detrás de todas estas actualizaciones es la ampliación de la validez de los certificados digitales que utiliza Apple para autenticar dispositivos y cifrar comunicaciones. Sin esos certificados, funciones tan básicas como iniciar sesión en iMessage o establecer una videollamada con FaceTime podrían dejar de responder correctamente.

En la práctica, estos certificados son llaves que el sistema operativo presenta para demostrar que el dispositivo es legítimo y está autorizado a utilizar los servicios de Apple. Cuando caducan, los servidores pueden rechazar las peticiones del dispositivo, detectarlas como no válidas o limitar el acceso a determinadas funciones sensibles.

Al extender su vigencia hasta, como mínimo, enero de 2027, Apple está evitando que los usuarios de Mac con Big Sur y de Apple Watch vinculados a iPhone antiguos sufran cortes súbitos en servicios que utilizan a diario. Se trata de un cambio que no se aprecia en la interfaz, pero que resulta esencial para que todo siga funcionando como hasta ahora.

Para quien utiliza un Mac de hace una década como ordenador principal en casa o en el trabajo, poder seguir recibiendo mensajes cifrados, participar en videollamadas o reactivar el equipo tras una reparación sin fallos de activación es un factor determinante a la hora de decidir si seguir con ese dispositivo o dar el salto a uno nuevo.

Este tipo de decisiones técnicas también tiene una lectura en clave de seguridad: si los certificados no se actualizaran, los usuarios se verían tentados a buscar soluciones no oficiales o a desactivar medidas de protección, algo que podría abrir la puerta a riesgos añadidos en entornos personales y profesionales.

En países europeos como España, donde es frecuente que los dispositivos se compartan en familia y se mantengan operativos más allá de su periodo de garantía, este tipo de actualizaciones silenciosas tiene una repercusión notable. Muchos de esos equipos veteranos siguen siendo capaces de cubrir sin problemas tareas de ofimática, estudios o navegación diaria.

Si servicios clave como iMessage o FaceTime dejaran de funcionar por culpa de certificados caducados, el usuario se vería forzado a renovar hardware por una razón puramente de software, incluso cuando el rendimiento del equipo todavía sea suficiente. Extendiendo la validez de esos certificados, Apple reduce ese riesgo y permite exprimir un poco más la inversión realizada.

Además, este movimiento encaja con las iniciativas de la Unión Europea orientadas a alargar el ciclo de vida de los productos electrónicos y reducir residuos. Mantener vivo el soporte de software en equipos antiguos va en la misma línea que políticas como el derecho a reparar o las obligaciones de ofrecer piezas de repuesto durante más tiempo.

Para el usuario medio, el mensaje es bastante directo: si tu Mac con Big Sur o tu Apple Watch enlazado a un iPhone con iOS 16 aparece como compatible con estas actualizaciones, resulta recomendable instalarlas. No aportan funciones revolucionarias, pero sí mejoras sustanciales en seguridad, estabilidad y continuidad de los servicios.

Al final, la combinación de macOS Big Sur 11.7.11, las actualizaciones de seguridad para macOS Catalina y las nuevas versiones de watchOS e iOS demuestra que, aunque el foco mediático esté en los últimos modelos, Apple sigue dedicando recursos a mantener en buen estado su base de dispositivos antiguos, algo especialmente apreciable en mercados donde cada año extra de vida útil cuenta.

Con este nuevo paquete de parches y extensiones de certificados, los usuarios de Mac y Apple Watch veteranos en España y en el resto de Europa ganan margen de maniobra para seguir utilizando sus equipos con normalidad, manteniendo iMessage y FaceTime plenamente operativos y reduciendo la presión por renovar dispositivos que todavía cumplen con lo que se les pide a diario.