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Un exingeniero de Apple lo confirma: si cierras las aplicaciones del iPhone no estás mejorando el rendimiento ni ahorrando batería

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Un exingeniero de apple lo confirma: si cierras las aplicaciones del iphone no estás mejorando el rendimiento ni ahorrando batería

La tendencia de cerrar aplicaciones

Cada vez que veo a un usuario cerrar todas las aplicaciones de su iPhone pienso en la cantidad de veces que, a lo largo de los años, se han explicado las razones por las que hacerlo es algo generalmente innecesario. Pero es inevitable, la manía se ha extendido hasta tal nivel que ha trascendido toda lógica. Los usuarios han llegado incluso a pedir un botón para cerrar todas las aplicaciones abiertas, similar al que ya existe en Android.

La opinión de un ex-ingeniero de apple

Un ex-ingeniero de Cupertino nos ha indicado la razón por la que Apple jamás implementará esta función. «No es necesario», afirma. Durante su tiempo en Apple, la documentación fue clara: no necesitas forzar el cierre de las aplicaciones para mejorar el rendimiento. Las aplicaciones se encuentran en un estado de suspensión.

¿realmente mejora el rendimiento?

Si cierras todas las aplicaciones, no vas a notar un aumento de rendimiento. Esto se debe a que iOS ya gestiona la memoria de manera efectiva, suspendiendo automáticamente aquellas aplicaciones que están en segundo plano. Sin embargo, hay razones por las que podrías querer cerrar ciertas aplicaciones, como por temas de privacidad o por el consumo de batería. Por ejemplo, si cierras Google Maps, evitarás que consulte tu ubicación continuamente.

Cerrar aplicaciones de forma selectiva

Puedes cerrar selectivamente aquellas aplicaciones que te preocupan. Aplicaciones como Notas o Calendario no necesitan un cierre así, ya que no consumen tantos recursos. Si bien cerrar todas las aplicaciones no perjudica al iPhone, tampoco es necesario. La optimización de iOS 26.5 es suficiente en la mayoría de los casos.

El impacto de cerrar aplicaciones

Hacerlo implica obligar a iOS a reabrir todas las aplicaciones desde cero. Esto puede resultar en un gasto mayor de batería a largo plazo. Si lo practicas con frecuencia, es probable que notes una mejoría si decides acabar con esa costumbre.

Consideraciones finales

Cerrar aplicaciones por impulso no ayuda a tu dispositivo. A medida que las versiones de iOS evolucionan, las mejoras en la gestión de la memoria se vuelven más efectivas. Las aplicaciones que no están en uso no están ocupando recursos de forma activa, así que no requiere de tu intervención. Al final, entender cómo funciona el sistema operativo puede cambiar la forma en que usas tu iPhone.

La evolución de ios y el uso de memoria

Con cada actualización, Apple mejora la forma en que iOS maneja las aplicaciones en segundo plano. Esto es parte de las razones por las que cerrar aplicaciones se ha convertido en una costumbre innecesaria. Para los usuarios, esto significa que pueden disfrutar de un dispositivo más eficiente sin preocuparse por cerrar constantemente aplicaciones.

¿qué hacer con las aplicaciones que consumen recursos?

Si realmente te preocupa el uso de recursos de una aplicación específica, como un juego que consume mucha batería, puedes optar por cerrarla. Sin embargo, no es necesario hacer esto con cada aplicación. La gestión de recursos de Apple permite que el sistema mantenga un equilibrio sin necesidad de intervención del usuario.

Una visión más clara sobre el uso de aplicaciones

Así que, la próxima vez que te encuentres cerrando todas las aplicaciones abiertas, piensa si realmente estás logrando algo. La respuesta podría ser no. La tecnología avanza rápidamente y nuestras prácticas deben adaptarse a esas mejoras. No es raro ver cómo los mitos sobre el uso del iPhone se perpetúan a través de la experiencia cotidiana de los usuarios.

Conclusión abierta

Las opiniones de expertos y la tecnología en la que confiamos evolucionan constantemente. A medida que aprendemos más sobre cómo funcionan nuestros dispositivos, es clave ajustar nuestros hábitos en consecuencia. Lo que se creía esencial en el pasado puede no serlo más en el presente o en el futuro.