Menú Cerrar

Tras años ignorando las etiquetas de macOS, las he empezado a usar. Y ha sido la mejor decisión para organizar documentos

Video preview

Ver el perfil de Roger en Linkedin Roger Casadejús Pérez
Full stack web developer y SEO + miembro del blueteam en ciberseguridad web


La ignorancia sobre las etiquetas de macos

Pocas cosas hay más identificativas de los Mac que el sistema de etiquetado de archivos que tienen. Esos tags de colores que aparecen en la columna izquierda de Finder y que permiten organizar nuestros archivos para localizarlos rápidamente. Reconozco que siempre los ignoré. Y maldita fuese mi ignorancia, ahora que los he probado.

Una segunda capa de organización tan simple como útil

Durante diez años usando macOS, las etiquetas eran para mí una simple opción «bonita» de Finder que estaba ahí, pero que por alguna razón no me parecía práctica. De hecho, me daba cierta pereza configurarlo. Aunque es cierto que lleva un cierto tiempo, creo que merece mucho la pena.

La configuración inicial

Basta con abrir Finder y en la barra de menús superior pulsar en Finder y después en Ajustes. Yendo a la pestaña Etiquetas, es posible elegir qué etiquetas queremos, ordenarlas y cambiarles el nombre. En mi caso, opté por esta organización: Azul para documentos de trabajo, Naranja para facturas, Verde para fotos y vídeos, Rojo para archivos que conservo como copia de seguridad en iCloud. Como ya mencioné, no he tenido que cambiar mi sistema de carpetas, ni he rehecho toda mi biblioteca de archivos. Simplemente añadí una capa visual que me permite reconocer mucho más rápido qué tengo delante cuando abro Finder.

Un descubrimiento inesperado

Lo curioso es que no llegué a las etiquetas porque estuviera desesperado con mi organización. Ya tenía mis archivos bastante ordenados, pero muchas veces sabía perfectamente dónde debía estar algo, y para llegar hasta ese archivo tenía que abrir varias carpetas intermedias. Con las etiquetas basta con pulsarlas en el lateral de Finder para que aparezcan. Desde entonces, las he integrado sobre todo en mis documentos de trabajo.

Mis archivos de trabajo y su nueva organización

Como paso buena parte del tiempo escribiendo artículos, tengo bastantes archivos repartidos entre plantillas, documentos de texto, recursos y materiales que uso de forma recurrente. Antes, todo eso estaba ordenado, sí, pero algo escondido entre subcarpetas. Ahora, cuando veo un archivo marcado en azul, ya sé inmediatamente que forma parte de mi flujo de trabajo, aunque esté mezclado con otros tipos de contenido dentro de una misma carpeta.

La gestión personal y su mejora

Me ha resultado especialmente útil para todo lo relacionado con la gestión personal. Ahí el color naranja se ha vuelto casi imprescindible. Recibos del alquiler, facturas de la línea telefónica, pólizas de seguros o cualquier documento que sé que tarde o temprano voy a tener que volver a consultar. Tenerlos etiquetados no cambia dónde los guardo, pero sí hace que cuando entro en una carpeta con varios PDFs y documentos distintos pueda identificar en segundos qué es administrativo, qué es personal y qué no necesito abrir.

Las fotos y los vídeos

Con las fotos y los vídeos me pasa algo parecido. No porque tenga una biblioteca caótica, sino porque muchas veces acabo acumulando capturas, imágenes descargadas, recursos visuales y clips cortos en distintas ubicaciones. Marcar ese material en verde me ayuda a reconocerlo rápido cuando estoy repasando carpetas desde Finder, especialmente si estoy mezclando archivos de trabajo con otros más visuales. No necesito leer nombre por nombre para orientarme.

El rojo como sistema de copia de seguridad

El rojo es el más práctico de todos, aunque también el que menos uso. Ahí etiqueto archivos que conservo como copia de seguridad en iCloud. No los etiqueto por tipo de archivo, sino por función. La mayoría de los marcados en rojo tienen otras etiquetas porque pertenecen también a las anteriores categorías. Quizás pienses que es muy simple, pero es justo lo que necesito.

Menos es más

En mis primeras pruebas me volví loco creando multitud de etiquetas, pero tras unos días me di cuenta de que menos es más y al final esta fue la organización que mejor me vino. Si no aprovechas este sistema de etiquetas, te invito también a probarlo. Seguro que te ayuda mucho a encontrar archivos rápidamente.

Conclusión

Las etiquetas en macOS no son solo un elemento decorativo. Su uso transforma la forma en que interactuamos con nuestros documentos. Ahora me siento más eficiente y organizado. Este simple cambio ha hecho que mi experiencia en macOS sea mucho más fluida.