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JPMorgan asume la cartera de Apple Card de Goldman Sachs y ajusta sus cuentas


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Impacto de la compra de la cartera de apple card en las cuentas de jpmorgan

La adquisición del negocio de préstamos asociados a Apple Card que estaba en manos de Goldman Sachs ha supuesto un cargo extraordinario de unos 2.200 millones de dólares para JPMorgan en el cuarto trimestre. Este ajuste se refleja directamente en la cuenta de resultados, elevando de forma muy significativa las provisiones del período y restando brillo al beneficio neto reportado.

Como consecuencia de este efecto puntual, el banco ha registrado en el trimestre un beneficio neto cercano a los 13.000 millones de dólares, lo que implica un descenso de alrededor del 7% respecto al mismo periodo del año anterior. Traducido en términos de beneficio por acción, el dato se sitúa en torno a los 4,63 dólares por título, claramente por debajo de lo que se habría alcanzado sin ese cargo extraordinario.

En términos ajustados, es decir, eliminando el efecto de esta provisión vinculada a la operación con Goldman Sachs, el beneficio por acción rondaría los 5,23 dólares, por encima de las estimaciones del consenso de mercado, que situaban la cifra alrededor de los 5 dólares. Este contraste pone de manifiesto que, una vez aislado el impacto de Apple Card, el desempeño del negocio bancario de JPMorgan ha sido más sólido de lo que sugieren las cifras brutas.

En el conjunto del ejercicio, el banco ha logrado mantener un resultado anual robusto, con un ligero retroceso en beneficio neto pero todavía con un crecimiento positivo del beneficio por acción gracias a la evolución operativa y a la gestión del capital. El movimiento estratégico alrededor de Apple Card se interpreta, por tanto, como un peaje a corto plazo a cambio de reforzar la presencia de la entidad en el segmento de tarjetas de crédito ligadas a grandes plataformas tecnológicas.

Cómo evoluciona el negocio más allá de apple card

Más allá del impacto puntual de la integración de la cartera de préstamos de Apple Card procedente de Goldman Sachs, la foto del negocio de JPMorgan es positiva en la mayoría de sus divisiones. Los ingresos totales del trimestre han avanzado alrededor de un 7%, situándose por encima de los 45.000 millones de dólares y superando ligeramente las previsiones de los analistas.

Una de las palancas clave ha sido el aumento de los ingresos netos por intereses, que se han incrementado también alrededor de un 7%, hasta superar los 25.000 millones de dólares. Este crecimiento refleja tanto el entorno de tipos como el dinamismo del crédito, con un avance próximo al 9% en la inversión crediticia, lo que indica que el banco sigue ganando volumen en préstamos y financiación a clientes.

Las áreas relacionadas con los mercados financieros han tenido un desempeño especialmente destacado. Los ingresos por operaciones de renta variable han repuntado cerca de un 40%, hasta los 2.900 millones de dólares, superando con holgura las expectativas del mercado gracias al buen comportamiento de las actividades de intermediación y trading. En renta fija, la facturación ha crecido alrededor de un 7%, hasta los 5.400 millones, de nuevo por encima de lo anticipado.

En el lado menos favorable se sitúa la banca de inversión, donde las comisiones han caído aproximadamente un 5%, hasta unos 2.300 millones de dólares, quedando por debajo de lo esperado. Este bache se explica por una actividad algo más floja en operaciones de fusiones y adquisiciones y en nuevas salidas a bolsa, un terreno que sigue muy condicionado por la volatilidad de los mercados y por la cautela de las empresas.

Pese a ese tropiezo en investment banking, el segmento de banca privada y gestión de activos continúa siendo uno de los motores de rentabilidad del grupo, con un retorno sobre recursos propios que ronda el 44%. Esta división se beneficia de la captación de patrimonios, el asesoramiento a grandes fortunas y la comercialización de productos de inversión, un negocio muy intensivo en comisiones que suele ser menos volátil que el puro trading.

Fortaleza de capital, liquidez y rentabilidad

Uno de los puntos que más atención despierta entre los inversores europeos y españoles que siguen a JPMorgan es la capacidad del banco para absorber operaciones como la de Apple Card sin comprometer su solidez financiera. En este sentido, la entidad mantiene niveles holgados de capital y liquidez, por encima de las exigencias regulatorias internacionales.

El ratio de capital CET1 se sitúa alrededor del 14,5%, por encima de lo que suele exigirse a un banco sistémico de su tamaño. Este colchón permite afrontar crecimiento orgánico, inversiones estratégicas y potenciales tensiones de mercado sin tener que recurrir de forma inmediata a ampliaciones de capital. Además, la rentabilidad sobre capital tangible (RoTCE) ronda el 20%, una cifra que se sitúa en la parte alta del sector.

Por el lado de la liquidez, el ratio de cobertura (LCR) se mantiene cercano al 111%, lo que implica que JPMorgan dispone de activos líquidos de alta calidad suficientes para cubrir más de un año de salidas de caja en un escenario de tensión. Este exceso de liquidez facilita al banco responder a cambios regulatorios, a episodios de volatilidad financiera o a necesidades de financiación derivadas de adquisiciones como la de la cartera de Apple Card.

En términos de valoración, los analistas sitúan a la entidad con un PER en torno a 15-16 veces beneficios esperados y un precio sobre valor en libros cercano a 3 veces, niveles que están por encima de la media histórica a cinco años y de muchos bancos europeos. Ese diferencial se justifica en parte por la diversificación del negocio, la escala global y la capacidad del grupo para generar rentabilidades elevadas de forma sostenida.

Desde la perspectiva de un inversor en España o en el resto de Europa que quiera exponerse al sector financiero estadounidense, y conocer si Apple Card está disponible en su mercado, la operación sobre Apple Card se interpreta más como una apuesta estratégica por el segmento de consumo digital que como una señal de debilidad. El mercado, por el momento, parece centrarse en la solidez del core business y en la capacidad del banco para seguir generando beneficios incluso en un entorno de mayor regulación y tipos de interés cambiantes.

Perspectivas para 2026 y mensaje de la dirección

Mirando a los próximos ejercicios, JPMorgan ha presentado un guidance para 2026 que apunta a un crecimiento del margen de intereses de en torno al 7,4%, hasta alcanzar aproximadamente 103.000 millones de dólares. Esta previsión sugiere que el banco confía en seguir sacando partido al negocio de crédito y a la gestión del balance, incluso si la senda de tipos de la Reserva Federal se vuelve menos favorable.

En banca de inversión, la entidad ve margen para una mejoría progresiva a medida que se normalicen las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) y las salidas a bolsa, dos actividades que han sufrido parones puntuales pero que podrían recuperar pulso si se estabilizan los mercados y mejora la confianza empresarial. La entrada definitiva en la cartera de Apple Card se suma, además, al impulso del negocio de tarjetas y financiación al consumo, muy relevante en Estados Unidos.

El consejero delegado, Jamie Dimon, ha subrayado que el entorno macroeconómico, aunque muestra cierta moderación en el mercado laboral, no apunta todavía a un deterioro brusco. Los consumidores siguen gastando y las empresas, en general, mantienen una posición razonablemente sólida. Factores como el apoyo fiscal, algunos procesos de desregulación y las decisiones recientes de la Reserva Federal contribuyen a sostener la actividad.

Al mismo tiempo, Dimon insiste en que el banco se mantiene en guardia frente a posibles riesgos que los mercados podrían estar infravalorando, como las tensiones geopolíticas, la posibilidad de una inflación más persistente de lo previsto o los elevados niveles de precios de ciertos activos financieros. Esa cautela encaja con la estrategia de reforzar el balance y diversificar fuentes de ingresos, precisamente lo que persigue la integración de activos como la cartera de Apple Card.

Para los observadores europeos, la combinación de un negocio diversificado, una base de capital sólida y una apuesta por productos vinculados a grandes plataformas tecnológicas como Apple refuerza el posicionamiento de JPMorgan como uno de los referentes del sector bancario global. La operación con Goldman Sachs puede haber lastrado puntualmente el beneficio trimestral, pero encaja en una hoja de ruta en la que el banco quiere ser protagonista en la intersección entre banca tradicional y servicios financieros digitales.

Con la integración de la cartera de Apple Card ya reflejada en las cuentas y un guidance al alza en margen de intereses, JPMorgan afronta los próximos años con una mezcla de prudencia y ambición: acepta el coste inmediato de la operación, mantiene un balance muy saneado y confía en que el tirón de la banca privada, los ingresos de mercado y el negocio de tarjetas termine compensando con creces ese esfuerzo inicial.