iOS 26.2 frena su adopción mientras llega con mejoras clave de seguridad, diseño y conectividad Wi‑Fi

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Un despliegue lento: ios 26.2 no termina de despegar

Uno de los datos que más llama la atención es la baja adopción de iOS 26 en general y de iOS 26.2 en particular. Estimaciones basadas en tráfico web, como las de StatCounter, sitúan a todo el ecosistema iOS 26 en torno al 15‑16% del uso real de iPhone, varios meses después de su lanzamiento.

Si se desglosa por versiones, iOS 26.1 ronda el 10%, mientras que iOS 26.2 se mueve en torno al 4‑5% y la primera versión 26.0 apenas suma algo más del 1%. Al otro lado del tablero, iOS 18.7 y sus subversiones siguen concentrando a más del 60% de los usuarios activos, un dominio que recuerda a otras generaciones consideradas “muy estables” en su momento.

Comparado con ciclos anteriores la foto es aún más llamativa: a los cuatro meses de su salida, iOS 18 ya estaba presente en más de la mitad de los iPhone, superando el 60% según esas mismas mediciones. iOS 17 e iOS 16 también lograron cifras similares en sus primeros meses, de modo que el frenazo de iOS 26 parece algo más profundo que un simple retraso puntual.

Incluso entre los perfiles más entusiastas, tradicionalmente rápidos en actualizar, el salto está siendo tímido. Medios especializados cuyo público tiende a ir siempre a la última informan de que, en estas fechas, menos de un tercio de sus lectores navega ya con iOS 26, cuando un año antes casi nueve de cada diez usaban iOS 18. El contraste es difícil de ignorar.

Ios 18.7: el refugio de quienes priorizan estabilidad

Buena parte de esta resistencia tiene que ver con la imagen de iOS 18.7 como versión “refinada y predecible”. Entre usuarios de modelos recientes —especialmente en gamas como iPhone 14 Pro o iPhone 15 Pro— se percibe como un punto de equilibrio donde el sistema funciona fluido, la batería se comporta como se espera y las sorpresas son mínimas.

iOS 18.7 se ha consolidado como la última parada antes del giro más agresivo hacia la IA local que caracteriza a iOS 26. Para quienes valoran que el móvil pase desapercibido y no cambie su forma de trabajar de un día para otro, mantener esa versión se ve como una decisión prudente más que como un inmovilismo.

Otro elemento que influye es que Apple sigue publicando actualizaciones de seguridad para iOS 18. Antes, quedarse en una versión vieja implicaba asumir más riesgo; hoy muchos usuarios perciben que pueden seguir protegidos sin tener que adaptarse inmediatamente a Liquid Glass o a las nuevas funciones ligadas a Apple Intelligence.

En foros y redes se repite una idea sencilla: “si el teléfono va fino y hace lo que necesito, ¿para qué tocarlo?”. Un enfoque muy práctico que, esta vez, está pesando más de lo habitual.

Liquid glass, diseño más agresivo y dudas sobre el cambio

La gran seña de identidad de iOS 26 es su nuevo lenguaje visual, Liquid Glass. Paneles translúcidos, efectos de profundidad, fondos desenfocados y animaciones más fluidas llegan a la pantalla de inicio, al centro de control, a la pantalla de bloqueo y a muchas apps del sistema, alineando iOS con el aspecto de iPadOS y macOS en esta generación.

Este rediseño, sin embargo, no ha generado un entusiasmo unánime. Una parte importante de los usuarios considera que el sistema se ve más “cargado”, especialmente en el uso diario. Para quienes pasan muchas horas mirando el iPhone por trabajo o estudio, la prioridad suele ser una interfaz estable y poco distractora antes que efectos llamativos.

Además, la transición no está siendo homogénea. Mientras algunas apps populares —caso de grandes navegadores o servicios musicales— han adoptado rápido el nuevo estilo, muchas aplicaciones siguen ancladas en el diseño anterior. Esto da lugar a una experiencia a medio camino: unas pantallas con Liquid Glass, otras con el look tradicional, y una sensación de falta de coherencia que va en contra de la imagen de unidad que iOS llevaba años cultivando.

Las críticas iniciales obligaron a Apple a mover ficha. Con iOS 26.2 se han añadido nuevos controles para modular la intensidad de Liquid Glass, sobre todo en la pantalla de bloqueo, permitiendo ajustar cómo de opacos o translúcidos se ven el reloj y otros elementos. Es una forma de intentar reconciliar el nuevo lenguaje con quienes prefieren algo más discreto.

Las novedades clave de ios 26.2: seguridad, diseño y funciones cotidianas

Más allá del debate sobre el estilo visual, iOS 26.2 llega con una batería de cambios pensados tanto para reforzar la seguridad como para pulir la experiencia de uso diaria. La actualización está disponible para la mayor parte de modelos recientes —desde la familia del iPhone 11 en adelante— con un despliegue escalonado por regiones que, en Europa, se extiende a lo largo de varios días.

En el terreno estético y de interfaz, uno de los cambios más visibles está en la pantalla de bloqueo. Ahora se ofrece un control deslizante de Liquid Glass para el reloj principal: es posible hacer que se funda casi por completo con el fondo, darle un aspecto esmerilado suave o volver a un estilo más sólido y cercano al de versiones anteriores. Es una forma de responder a las quejas de quienes veían el reloj demasiado invasivo sobre sus fotos.

También hay ajustes en la app Salud, concretamente en el Sistema de “Sleep Score”. Apple ha retocado los rangos que definen si una noche de sueño se etiqueta como muy baja, aceptable o alta calidad, tratando de que la puntuación se parezca más a cómo se sienten realmente los usuarios al despertarse.

En el día a día, la aplicación Recordatorios gana la posibilidad de asociar alarmas completas a tareas concretas. Cuando vence un recordatorio marcado como importante, el iPhone puede comportarse como con una alarma tradicional en lugar de mostrar solo una notificación silenciosa, algo útil para citas o plazos que no pueden pasar desapercibidos.

La app Podcasts también da un salto interesante: iOS 26.2 es capaz de generar capítulos automáticamente a partir de la transcripción de un episodio, incluso si el creador no los ha definido. De este modo, es más sencillo saltar al segmento que nos interesa, y los enlaces incluidos en la transcripción facilitan descubrir otros contenidos relacionados.

Más apps adaptadas a liquid glass y mejoras repartidas por el sistema

La actualización continúa el trabajo de llevar Liquid Glass a más rincones del sistema. Aplicaciones como Medir adoptan ahora controles translúcidos y un aspecto más moderno, sustituyendo elementos planos por paneles con profundidad y animaciones más fluidas.

En paralelo, se han retocado diversas animaciones en menús y transiciones para que la navegación se sienta algo más suave y rápida. Son cambios menores uno a uno, pero en conjunto contribuyen a que 26.2 tenga un aire más pulido que el lanzamiento inicial de iOS 26.

Otra novedad con impacto práctico es el avance de la Traducción en vivo con AirPods, que se expande a usuarios de la Unión Europea con esta versión. Al combinar un iPhone compatible con Apple Intelligence y unos AirPods recientes, el sistema puede traducir conversaciones en tiempo real, reproduciendo el audio traducido directamente en el oído, con el procesamiento hecho en el propio dispositivo.

Apple refuerza igualmente el apartado de seguridad en uso cotidiano de funciones como AirDrop. En iOS 26.2 se introduce un nuevo sistema de códigos de un solo uso para compartir con personas que no están en nuestros contactos, reduciendo la posibilidad de recibir archivos indeseados o maliciosos al azar en espacios públicos.

En Apple Music, la opción de consultar letras sin conexión permite seguir la canción incluso sin datos ni Wi‑Fi. La sección de Juegos incorpora un filtro para ordenar títulos por tamaño, algo útil cuando toca liberar espacio, y CarPlay ofrece la posibilidad de desactivar los mensajes fijados para quienes prefieren una interfaz de conducción más simple.

Seguridad en el punto de mira: parches críticos y presión para actualizar

La parte más seria de iOS 26.2 está en aquello que no se ve: las correcciones de seguridad. En los días previos y posteriores al lanzamiento, distintas fuentes han recogido notificaciones de ciberamenazas enviadas por Apple y Google a usuarios concretos en todo el mundo, alertando de campañas de spyware especialmente sofisticado orientadas tanto a iOS como a Android.

Se trata de ataques de alto nivel, que explotan vulnerabilidades desconocidas y están dirigidos a un número muy reducido de objetivos, pero que obligan a las compañías a reaccionar con rapidez para evitar que esos fallos se aprovechen de forma más amplia en el futuro. Dentro de esa respuesta, iOS 26.2 se describe como una actualización con parches críticos que afectan potencialmente a más de mil millones de iPhone.

Además de reforzar la protección interna del sistema, la versión profundiza en las medidas contra estafas, fraudes y phishing, apoyándose en las capacidades de análisis local introducidas con iOS 26. Se endurece el tratamiento de ciertos tipos de enlaces y se afinan las alertas de seguridad para que lleguen de forma más fiable en situaciones de emergencia.

Para quienes aún se mantienen en iOS 18, este contexto añade presión extra. Aunque Apple sigue liberando actualizaciones de seguridad para esa rama, distintas voces apuntan a que el foco se irá desplazando progresivamente hacia iOS 26, de modo que prolongar demasiado el salto puede dejar fuera de algunas protecciones más avanzadas.

En este escenario, la recomendación generalizada de expertos y medios tecnológicos es clara: hacer copia de seguridad y no posponer indefinidamente la instalación de iOS 26.2, salvo que haya motivos muy concretos para esperar.

Wi‑fi más rápido en mac, ipad y iphone gracias a 26.2

Más allá del iPhone, la versión 26.2 ha dejado al descubierto un cambio interesante en el ecosistema de Apple: la mejora del rendimiento Wi‑Fi en dispositivos con Wi‑Fi 6E. Tanto en macOS 26.2 como en iPadOS 26.2 se ha comprobado que el sistema deja de limitar el ancho de canal a 80 MHz en la banda de 5 GHz y pasa a permitir el uso de 160 MHz, siempre que el hardware lo soporte.

Hasta ahora, aunque tuvieras un Mac o un iPad compatible con Wi‑Fi 6E, el sistema solo aprovechaba esos 160 MHz cuando te conectabas a redes de 6 GHz, lo que obligaba a tener un router más moderno y, por lo general, bastante más caro. Con el cambio, la banda de 5 GHz “de toda la vida” se convierte en una autopista de cuatro carriles, sin necesidad de cambiar de router si este ya contempla esos anchos de canal.

Traducido a experiencia real, esto puede suponer velocidades de transferencia más altas dentro de casa, copias de seguridad en red más rápidas y un streaming más robusto en alta resolución, siempre y cuando el entorno de la red no esté saturado. No es una función promocionada en la nota de lanzamiento, pero se ha ido confirmando en pruebas independientes.

Para aprovecharla es necesario cumplir varias condiciones: contar con un dispositivo Apple equipado con Wi‑Fi 6E (como los MacBook Pro con M2 Pro o superior, MacBook Air con chip M3, Mac mini M2 y posteriores, iMac M3, Mac Studio más recientes o los iPad Pro y Air con M2 en adelante, así como iPad mini con A17 Pro) y disponer de un router que ofrezca 160 MHz en 5 GHz.

En Europa, muchos routers Wi‑Fi 6 instalados por operadoras en los últimos años ya incluyen esta opción, aunque en ocasiones viene desactivada o en modo automático. Conviene revisar la etiqueta del equipo para localizar el modelo, consultar sus especificaciones y, si es posible, entrar en la configuración avanzada para verificar que el ancho de canal de 5 GHz está fijado en 160 MHz o en un modo que lo permita.