Roger Casadejús PérezFull stack web developer y SEO + miembro del blueteam en ciberseguridad web
Esto es lo primero que cambiamos al usar un mac por primera vez: 24 pequeños ajustes propuestos por nuestros editores
Más gente que nunca está viniéndose al Mac gracias al nuevo MacBook Neo, y es que nunca antes habíamos tenido un MacBook tan barato. Y aunque no estés de estreno y ya tengas un Mac de antes, este artículo también te sirve. Porque da igual si llevas años en el ecosistema o acabas de aterrizar: siempre hay algún ajuste desconocido o que estaba pendiente.
A continuación configura el clic secundario en el lado derecho del ratón, algo que no viene activado por defecto y que evita tener que hacer el clásico Control + clic cada vez que necesitas el menú contextual. Con el Dock ya a su gusto, pasa al escritorio y lo ordena por nombre para que no se convierta en un cajón de sastre.
Después se mete en las preferencias del Finder para dejarlo a su medida: configura qué carpetas aparecen en la barra lateral, desactiva que los discos externos aparezcan en el escritorio y desactiva la opción de abrir carpetas en pestañas en lugar de en ventanas nuevas. Por último, elimina del Dock las apps que no usa y desactiva las apps recientes y sugeridas que macOS coloca automáticamente en la parte derecha, porque como él dice, si no la uso, no la quiero ver.
Javier lacort, analista tecnológico en xataka
El segundo toca el Dock: lo hace algo más pequeño de lo habitual y mantiene el efecto de ampliación al pasar el cursor, pero en un nivel moderado, justo para saber dónde está sin que la animación se convierta en un espectáculo. También sube un poco la velocidad del trackpad, porque la que viene por defecto le parece demasiado lenta para su ritmo de trabajo.
Y para terminar, revisa qué aplicaciones se ejecutan en segundo plano o arrancan solas al iniciar el sistema y elimina todo lo que no necesita, porque un Mac que arranca limpio es un Mac que va mejor.
José alberto lizana, editor en xataka
José Alberto lleva cuatro años en Xataka y compagina su trabajo con los estudios de Medicina en la Universidad de Granada. Sus ajustes mezclan productividad con un par de decisiones muy personales. Empieza por reducir el tamaño del Dock y desactivar las apps sugeridas que aparecen en la parte derecha, igual que Álvaro.
A continuación activa una función que no todo el mundo conoce: usar el Apple Watch para desbloquear el Mac. Si llevas el reloj puesto y el Mac está cerca, se desbloquea solo. Sin contraseña, sin Touch ID. Una vez que lo pruebas, cuesta volver atrás.
También cambia la función de la tecla fn de la esquina inferior izquierda, esa con el icono del globo terráqueo que por defecto abre el panel de emojis. José Alberto la desactiva directamente porque, según él, los emoticonos no le hacen ninguna falta mientras escribe. Y lo primero que hace a nivel de cuentas es iniciar sesión en Google desde Ajustes del sistema, para tener el calendario, los contactos y el correo sincronizados desde el primer momento.
Alberto colabora en ambas redacciones desde 2021 y viene del mundo Windows, algo que se nota en sus ajustes. No lo dice con vergüenza, lo dice con total naturalidad: lleva tantos años con ciertos atajos de teclado memorizados que cambiarlos sería un problema mayor que el que pretende resolver. Su primer ajuste es intercambiar las teclas Comando y Opción porque usa un teclado externo orientado a Windows y así los atajos que lleva años usando siguen funcionando exactamente donde los espera.
También cambia la dirección del scroll del ratón por el mismo motivo: familiaridad. Después repasa que la resolución de los monitores esté bien configurada y que la disposición de pantallas sea la correcta si trabaja con más de una. Y hace lo mismo que varios compañeros con el Dock y la barra de menús: se queda solo con lo que usa de verdad y elimina el resto. Por último, algo que ha incorporado más recientemente y que le ha dado buenos resultados: configurar los modos de concentración. Los ve casi imprescindibles para evitar distracciones y mejorar el foco cuando toca ponerse a trabajar en serio.
Iván linares, editor senior en xataka móvil
Iván lleva más de veinte años con smartphones entre las manos y desde 2019 deja su huella en Xataka móvil. Con ese bagaje, no es de extrañar que tenga muy claro lo que quiere y lo que no cuando estrena un equipo nuevo. Lo primero también es el scroll: cambia la orientación nada más encender, sin pensarlo. Después ajusta la ampliación del Dock para que crezca un poco al pasar el cursor, lo justo para saber dónde está el puntero sin que la animación resulte exagerada.
A continuación desinstala las aplicaciones nativas de Apple que no va a usar, al menos las que macOS permite eliminar. Y una vez limpio el sistema, instala sus apps de gestión imprescindibles: Paste para el portapapeles, CleanMyMac para mantener el disco a raya, un navegador alternativo a Safari (actualmente usa Comet) y una app de correo, aunque en ese frente todavía está en proceso de transición entre Proton y Spark. Para cerrar, cambia el tiempo de apagado de pantalla porque el que viene por defecto le parece demasiado agresivo para su forma de trabajar.
Después cambio el efecto de minimización: fuera el efecto Aladino, ese que retuerce la ventana como si fuera de goma, y dentro el efecto de escala, que es más limpio y moderno. Activo también la opción de minimizar ventanas en el icono de la propia app, para que al minimizar algo no se me acumulen iconos a la derecha del Dock sino que la ventana desaparezca dentro del icono que ya está ahí.
Cambio el comportamiento del clic en el fondo de pantalla para que no aparte todas las ventanas de golpe, sino que solo actúe en el organizador visual. Y por último, configuro que al hacer doble clic en la barra de título de cualquier ventana, esta se minimice. De esa forma, desde cualquier parte de la franja superior de una ventana puedo quitarla de en medio cuando necesito espacio.