La primera sede de apple: un nuevo comienzo en bandley drive
El 28 de enero de 1978, Apple Computer, una empresa que llevaba menos de dos años en el mercado, necesitaba establecer su primera sede propia. Hasta ese momento, habían operado desde el legendario garaje y una oficina alquilada en Stevens Creek Boulevard. Sin embargo, con el éxito inicial del Apple II, la compañía se trasladó a un edificio diseñado específicamente para ellos: Bandley 1, ubicado en el 10260 de Bandley Drive, Cupertino.
Un edificio con historia y un diseño revelador
Este edificio, construido mucho antes de que se ideara el famoso One Infinite Loop o el moderno Apple Park, era un espacio modesto con influencia arquitectónica española. Aunque hoy en día casi ha caído en el olvido, en su interior se escondía una clave sobre la personalidad de Steve Jobs y su entorno de trabajo. Chris Espinosa, quien a la edad de 19 años creó el plano de Bandley 1, dividió el edificio en cuatro cuadrantes: marketing y administración, ingeniería, fabricación y un gran espacio vacío que inicialmente se consideró como posible cancha de tenis, pero que terminó siendo el primer almacén de la compañía.
La importancia de las primeras impresiones
Además, el diseño incluía una sala denominada «Adviento», destinada a impresionar a los visitantes con un televisor de proyección de 3.000 dólares, una suma considerable para la época. Jobs, consciente de la importancia de las primeras impresiones, se aseguraba de que los visitantes quedaran asombrados desde el primer momento.
Un despacho propio desde el primer día
Un aspecto notable del plano era cómo se distribuyeron los despachos. Steve Jobs obtuvo su propio despacho desde el primer día, no por ser cofundador ni por exigirlo, sino porque nadie deseaba compartir oficina con él. A sus 22 años, Jobs era conocido por su energía desbordante, su estilo de trabajo estimulante pero agotador, y su capacidad legendaria para hacer que las personas se sintieran como genios o inútiles en cuestión de minutos. Estas características hacían que sus compañeros prefirieran mantener cierta distancia.
Otros despachos privados y sus razones
El único otro despacho privado pertenecía a Mike Markkula, un inversor clave que había aportado 250.000 dólares a Apple y poseía un tercio de la empresa. Sin embargo, su motivo para tener un despacho privado era mucho más mundano: fumaba en el trabajo y sus compañeros no querían respirar su humo. Así, mientras las razones para los despachos privados eran distintas, ambas reflejaban aspectos muy humanos en el entorno laboral.
La expansión desordenada del campus bandley
Pronto, Bandley 1 se quedó pequeño para una empresa en rápido crecimiento. Apple comenzó a alquilar edificios cercanos, nombrándolos Bandley 2, 3, 4, 5 y 6, pero no en un orden geográfico lógico, sino según el orden de adquisición. Este campus era un reflejo de la Apple de esa época: brillante, caótica, en constante expansión y con una lógica interna que solo quienes llevaban tiempo ahí podían entender. Fue en estos edificios donde se gestaron productos icónicos como el Apple II, Lisa y los primeros pasos del Macintosh.
El legado de bandley y su transformación
Tras el despido de Jobs en 1985, Apple se mudó a otra dirección en 1993. Con el tiempo, los edificios de Bandley albergaron diversos inquilinos, desde oficinas hasta congregaciones religiosas. No obstante, Apple mantiene presencia en la zona, con Bandley 3, 4, 5 y 8 aún en uso, y su centro de fitness corporativo en Bandley Drive.
De bandley a apple park: la evolución de las sedes de apple
La transición de Apple desde el campus Bandley a One Infinite Loop en 1993 marcó un cambio significativo. Este nuevo complejo en Cupertino, compuesto por seis edificios organizados en un bucle circular, representaba todo lo que Bandley no era: un espacio ordenado, planificado y diseñado para una empresa que ya había pasado a ser pública. Durante más de dos décadas, One Infinite Loop fue un epicentro de innovación, donde se presentaron productos revolucionarios como el iMac, iPod, iPhone y iPad.
Apple park: el legado de steve jobs en una nave espacial de cristal
La última mudanza de Apple ocurrió en 2017 con la apertura de Apple Park, diseñado por Norman Foster bajo las instrucciones de Jobs antes de su fallecimiento. Con un anillo de cristal de 260 metros de diámetro y capacidad para 12.000 empleados, Apple Park es un símbolo del legado de Jobs. El teatro que lleva su nombre es el lugar donde Apple sigue presentando sus innovaciones al mundo, mostrando cómo el hombre que una vez tuvo un despacho propio porque nadie soportaba trabajar cerca de él, dejó una huella imborrable en la empresa y en el mundo de la tecnología.