Un pin con ia del tamaño de un airtag, pero mucho más ambicioso
Según los informes filtrados, Apple está trabajando en un pequeño gadget con forma de disco circular, plano y ligeramente más grueso que un AirTag. El cuerpo estaría fabricado en aluminio con detalles en vidrio, siguiendo la estética habitual de la marca, y se ha descrito como un dispositivo delgado pensado para llevar encima sin que moleste.
La gran diferencia frente al actual localizador de llaves es que este pin no se limitaría a la geolocalización. Incluiría dos cámaras frontales: una lente estándar de unos 24 milímetros para capturar escenas habituales y otra gran angular para abarcar más campo de visión. La idea es que el dispositivo pueda registrar lo que ocurre alrededor del usuario en foto y vídeo.
Para el sonido, las filtraciones apuntan a que el pin contaría con tres micrófonos integrados y un altavoz propio. Los micrófonos servirían para recoger tanto la voz del usuario como el ruido ambiental, mientras que el altavoz se encargaría de reproducir respuestas, avisos o cualquier interacción generada por la IA.
En cuanto al manejo físico, se habla de un único botón en uno de los bordes del dispositivo, que permitiría activar la escucha, lanzar consultas rápidas o controlar determinadas funciones sin necesidad de pantalla. No se menciona ningún sistema táctil avanzado, lo que refuerza la idea de un uso sencillo basado en el botón y la voz.
Otro detalle importante es la carga: todo indica que usaría carga inalámbrica magnética similar a la del Apple Watch, con un conector en la parte posterior. Esto encajaría con el formato redondo y facilitaría colocarlo sobre bases ya conocidas por los usuarios de productos de la marca.
La nueva siri y gemini, en el centro del dispositivo
Más allá del diseño, el valor del proyecto estaría en el software. El pin estaría pensado para ejecutar la versión renovada de Siri con capacidades de chatbot, basada en modelos de IA generativa y apoyada en el acuerdo con Google para usar Gemini como motor en segundo plano.
Esta nueva Siri, prevista para llegar de forma más amplia con iOS 27 y futuras versiones de los sistemas de Apple, podría ir mucho más allá de los comandos de voz clásicos. El pin aprovecharía sus cámaras y micrófonos para interpretar el contexto: ver lo que hay delante, reconocer objetos o textos, analizar sonidos del entorno y responder de forma más natural.
En la práctica, el usuario podría pulsar el botón, apuntar con el dispositivo hacia algo y preguntar directamente sobre lo que está viendo: desde información sobre un producto o la traducción de un cartel, hasta ayuda para recordar tareas o resumir lo que se está leyendo. Todo ello, con respuestas por voz reproducidas desde el propio altavoz del pin.
La integración con el ecosistema sería clave. Aunque no está claro si el pin funcionará completamente independiente, las filtraciones coinciden en que no necesitaría depender constantemente del iPhone para cada acción. Aun así, lo más probable es que se apoye en el móvil, el Apple Watch o la red Wi‑Fi para tareas que requieran conexión continua y para sincronizar notas, recordatorios u otros datos personales.
Este planteamiento encaja con la estrategia de Apple de recuperar terreno en IA tras un arranque más lento que rivales como OpenAI o Google. El salto a un asistente más conversacional y contextual podría convertir al pin en una especie de copiloto personal siempre encima, pensado para consultas rápidas sin sacar otros dispositivos.
Sin clip, sin imán… y muchas dudas sobre cómo lo llevaremos puesto
Uno de los puntos más llamativos de lo filtrado es que, al menos en los prototipos actuales, el pin no tendría todavía un sistema de sujeción definido. No hay mención de imanes, clips, enganches para ropa o correas, algo que resulta llamativo si la idea es que funcione como wearable diario.
Esto sugiere que el proyecto sigue en una fase bastante temprana, en la que Apple estaría centrada en probar el concepto de hardware y el comportamiento de la IA antes de decidir cómo se llevará el dispositivo sobre la ropa o el cuerpo. No sería extraño que más adelante se exploren accesorios oficiales, fundas con clip o incluso integraciones con prendas de terceros.
El precedente más cercano en este campo es el AI Pin de Humane, un pequeño dispositivo con cámara, micrófonos y proyector que prometía cambiar la forma de interactuar con la tecnología. Pese a las expectativas, no logró cuajar entre el gran público y acabó siendo un fracaso comercial, con pocas unidades vendidas y el cierre de la compañía poco después.
Apple es consciente de estas dificultades. La gran incógnita no es solo si puede crear un dispositivo técnicamente solvente, sino si existe un mercado real dispuesto a llevar otro aparato encima, además del iPhone, el Apple Watch y los AirPods. La experiencia con productos de nicho como Vision Pro demuestra que no basta con la innovación: hace falta una utilidad muy clara en el día a día.
En este contexto, algunas fuentes apuntan a que Apple podría terminar vinculando el pin con futuras gafas inteligentes o accesorios de realidad aumentada, de forma que el usuario no lo perciba como un “cacharro extra”, sino como parte de un sistema más amplio donde todo cobre sentido.
El contexto: apple, la ia generativa y la carrera por no quedarse atrás
El movimiento hacia un pin con IA del tamaño de un AirTag no se entiende aislado. Llega justo cuando Apple ha acelerado su estrategia de inteligencia artificial tras reconocer internamente que sus modelos propios estaban por detrás de los de OpenAI o Google. El acuerdo para integrar Gemini en Apple Intelligence es, en parte, una forma de recortar distancias en poco tiempo.
En paralelo, se habla de otros productos centrados en IA dentro del ecosistema: unos nuevos AirPods Pro con cámaras, una pantalla inteligente para el hogar, unas posibles gafas con funciones avanzadas y un HomePod con base robótica que podría girar y seguir al usuario durante conversaciones o videollamadas.
En Europa y España, toda esta estrategia tendrá que ajustarse a las normativas de privacidad y protección de datos, especialmente si el pin está constantemente escuchando o grabando el entorno. Apple lleva años defendiendo el procesamiento local y el cifrado como bandera, y es previsible que intente aplicar la misma filosofía a este tipo de wearables.
Además, la compañía arrastra cierta presión por parte de los usuarios europeos, que han visto llegar Apple Intelligence más tarde que en otros mercados. Un dispositivo de este tipo, con fuerte dependencia de IA generativa, obligaría a Apple a garantizar compatibilidad y soporte en la UE si quiere que el producto tenga recorrido fuera de Estados Unidos.
En cualquier caso, el pin se suma a un momento en el que todos los grandes actores tecnológicos exploran nuevos formatos físicos para la IA. OpenAI, junto al diseñador Jony Ive, trabaja en un dispositivo que no será un pin, sino algo más cercano a unos auriculares o un audífono detrás de la oreja; Meta empuja sus gafas Ray‑Ban con cámara e IA; y el resto de competidores tantean relojes, anillos o accesorios híbridos.
Calendario, riesgos y posibilidades de que el pin llegue a las tiendas
Las fuentes que han adelantado el proyecto coinciden en un punto: el pin con IA del tamaño de un AirTag se encuentra en una fase muy temprana de desarrollo. Se maneja 2027 como posible ventana de lanzamiento, pero sin ninguna garantía firme de que el producto vaya a ver la luz.
Apple tiene un largo historial de dispositivos cancelados antes de salir del laboratorio: el coche autónomo, el cargador AirPower o el rumoreado anillo inteligente son solo algunos ejemplos. Si el pin no encaja en términos de coste, autonomía, privacidad o utilidad real, no sería extraño que se quedara en un experimento interno.
Uno de los grandes retos será el equilibrio entre tamaño y rendimiento. El dispositivo tiene que ser lo bastante compacto como para recordar a un AirTag, pero al mismo tiempo albergar cámaras, micrófonos, batería, conectividad y un procesador capaz de manejar tareas de IA, aunque sea apoyándose en la nube o en el iPhone.
También habrá que resolver dudas prácticas: desde la duración de la batería y la resistencia al agua, hasta cómo se comportará al llevarlo dentro de un bolsillo, bajo una chaqueta o enganchado a una mochila. Si el uso real acaba siendo incómodo o poco fiable, el atractivo del gadget se resentiría rápidamente.
De cara al usuario europeo, será clave ver si Apple presenta el pin como un producto global desde el primer momento o si, como ha ocurrido con otros lanzamientos de IA, prioriza determinados mercados antes de expandirse al resto. España y el resto de países de la UE suelen ir en la segunda o tercera oleada cuando entran en juego funciones con fuerte dependencia de datos personales.
Si finalmente pasa todos estos filtros y llega a producción, el pin podría convertirse en el primer wearable puramente pensado para IA dentro del ecosistema Apple, un paso más allá del Apple Watch o los AirPods, donde la inteligencia artificial es una característica más, pero no el centro absoluto del producto.
Todo apunta a que Apple está probando hasta dónde puede llevar la idea de un asistente siempre presente en un formato mínimo, del tamaño de un AirTag, que ve y escucha lo que ocurre alrededor y responde con la nueva Siri potenciada por Gemini; si el equilibrio entre privacidad, utilidad y comodidad convence en Cupertino, este pequeño pin de IA podría terminar siendo uno de los movimientos más llamativos de la compañía en los próximos años.