Un guiño al pasado con diseño traslúcido en la parte trasera
Uno de los cambios más comentados será la adopción de un panel trasero parcialmente transparente en el iPhone 18 Pro, que dejará a la vista algunos componentes internos. La zona que mostrará el interior se ubicará alrededor del anillo de carga MagSafe, permitiendo ver elementos como la bobina de carga inalámbrica y parte de los circuitos.
Esta apuesta estética recuerda a los míticos iMac G3 y iBook de finales de los 90, que popularizaron el estilo semitransparente y colorido bajo la etapa de Steve Jobs. Apple recupera así parte de ese lenguaje visual para reforzar la identidad de marca y apelar a la nostalgia de quienes vivieron aquella época.
Lejos de recurrir a luces LED o efectos llamativos como hacen otros fabricantes, la compañía habría optado por un enfoque más sobrio y técnico, donde el atractivo reside en mostrar la ingeniería interna sin comprometer la resistencia del dispositivo. La superficie traslúcida seguiría siendo de cristal, integrada sobre el chasis metálico.
Fuentes de la cadena de producción señalan que esta nueva trasera ha pasado pruebas de durabilidad y de señal para garantizar que no afecte ni a la cobertura móvil ni a las conexiones Wi‑Fi o Bluetooth. Para ello se emplearían capas de materiales específicos que permiten el paso de las ondas de radio manteniendo la protección física.
En paralelo, Apple mantendría la estructura de titanio en los modelos Pro, una decisión que combina ligereza y robustez. También se rumorea la vuelta de colores clásicos con un toque actualizado, entre ellos una reinterpretación del acabado negro brillante, adaptado a los estándares actuales de resistencia a arañazos.
Pantalla completa sin dynamic island y cámara frontal oculta
En el frontal, Apple prepara un cambio que muchos usuarios en Europa llevaban tiempo esperando: la desaparición de la Dynamic Island. Introducida con el iPhone 14 Pro, esta zona recortada en la parte superior de la pantalla dará paso a una solución donde la cámara frontal se esconde bajo el panel.
La nueva tecnología permitirá que, mientras no se use la cámara, la superficie de la pantalla sea prácticamente uniforme, aumentando el área útil de visualización. Las estimaciones internas hablan de un incremento de alrededor de un 5 % en la zona activa respecto a los modelos actuales, lo que se notará en vídeo, juegos y navegación diaria.
Los sensores necesarios para Face ID también se situarán bajo la pantalla, aunque no serán completamente invisibles en todas las condiciones de luz. Esto indica que todavía no se trataría de una pantalla literalmente “sin bordes”, pero sí de un paso importante hacia una experiencia más inmersiva, con menos elementos físicos interrumpiendo el panel.
Para conseguirlo, Apple trabajaría codo con codo con Samsung Display en nuevos paneles OLED adaptados a esta tecnología. Estos mantendrían la tasa de refresco ProMotion de 120 Hz, clave para animaciones fluidas y desplazamientos suaves, mientras permiten el paso de la luz hacia el sensor de la cámara sin degradar en exceso la calidad de la imagen.
La integración de la cámara bajo la pantalla supone un reto técnico considerable: el panel debe ser lo bastante transparente en la zona del sensor como para no generar distorsiones excesivas, reflejos indeseados o pérdida notable de nitidez. Las mejoras en procesamiento de imagen y algoritmos de fotografía computacional serán esenciales para compensar las limitaciones físicas de este enfoque.
Sistema de cámaras con apertura variable y salto en vídeo
En la parte trasera, el módulo de cámaras del iPhone 18 Pro mantendría una configuración visual similar a la generación anterior, con el característico bloque de lentes en uno de los extremos. Sin embargo, por dentro se esperan cambios relevantes, empezando por un sensor principal con apertura variable.
Este sistema permitirá ajustar de forma automática o manual la apertura de la lente entre f/1.4 y f/2.0, ofreciendo mayor control sobre la entrada de luz y la profundidad de campo. En situaciones de poca iluminación, emplear un valor más abierto como f/1.4 serviría para capturar más información, reducir el ruido y generar un desenfoque de fondo más natural en retratos.
Cuando el usuario quiera fotografiar paisajes, grupos de personas o escenas con muchos elementos en foco, podrá optar por una apertura más cerrada como f/2.0, que amplía la zona nítida de la imagen. Esta tecnología ya se ha visto en marcas como Samsung o Huawei, y la llegada al ecosistema de Apple reforzaría las capacidades fotográficas de la línea Pro.
Además, el teleobjetivo del modelo Pro ganaría resolución, con un sensor de 48 megapíxeles y zoom óptico 5x, pensado para capturar escenas lejanas con más detalle. La lente ultra gran angular también se beneficiaría de un sistema de estabilización mejorado, algo que debería notarse tanto en fotos con poca luz como en vídeos grabados en movimiento.
En el apartado de vídeo, se baraja la posibilidad de grabación en resolución 8K a 60 fotogramas por segundo, una función orientada a creadores de contenido profesionales y a usuarios que quieran aprovechar televisores y monitores de alta resolución. El procesamiento adicional que requiere este formato quedaría en manos del nuevo chip de la casa.
Chip a20 pro: más potencia, menos consumo
Buena parte de las nuevas funciones, tanto en fotografía como en vídeo y en gestión de la pantalla, dependerán del chip A20 Pro. Este procesador estaría fabricado mediante un proceso de 2 nanómetros, un salto importante frente a generaciones previas en términos de rendimiento y eficiencia.
La mayor densidad de transistores permitirá ejecutar tareas de inteligencia artificial y aprendizaje automático de forma más rápida y con un consumo más contenido. Esto es clave para funciones como el Modo Cine, los modos retrato avanzados o la mejora en tiempo real de fotografías tomadas con la cámara bajo la pantalla.
El lanzamiento de este hardware coincidiría con la llegada de iOS 27, una nueva versión del sistema operativo que deberá exprimir al máximo las capacidades del A20 Pro. La calibración entre software y hardware será decisiva para que la apertura variable, la gestión de la luz en la cámara frontal oculta y el resto de novedades funcionen de forma estable y sencilla para el usuario.
En Europa, donde las regulaciones sobre eficiencia energética y ciclo de vida de los dispositivos son cada vez más relevantes, un chip más eficiente también contribuye a mejorar la autonomía real y a reducir el calentamiento en tareas intensivas, algo que muchos usuarios valoran en uso diario y en climas más cálidos.
Mejoras en batería y refrigeración para uso intensivo
El iPhone 18 Pro Max, modelo de mayor tamaño, vería reforzada su autonomía gracias a una batería con carcasa de acero inoxidable, en sustitución del aluminio empleado hasta ahora. Este cambio estructural no solo incrementaría la resistencia a golpes en torno a un 20 %, según pruebas internas, sino que también ayudaría a disipar mejor el calor.
Se estima una mejora aproximada del 15 % en la capacidad de evacuación térmica, lo que permitiría mantener altos niveles de rendimiento durante más tiempo en tareas exigentes como juegos, edición de vídeo o grabación prolongada en alta resolución. Esto encajaría con el enfoque de un dispositivo orientado a usuarios intensivos y profesionales.
En cuanto a capacidad, las filtraciones apuntan a que la versión Pro Max podría alcanzar alrededor de 4.800 mAh, ofreciendo hasta unas 30 horas de uso mixto. Aunque las cifras reales dependerán del patrón de uso y del tipo de conectividad empleada, la combinación de batería más grande y chip más eficiente debería traducirse en una ganancia notable respecto a generaciones previas.
El conjunto se complementaría con un nuevo módem 5G desarrollado por la propia Apple, pensado para consumir menos energía en conexiones de datos intensivas. En un contexto europeo donde las redes 5G se están consolidando, esta mejora puede ser especialmente relevante para quienes dependen del móvil para trabajar en movilidad.
Resistencia, certificaciones y calendario de lanzamiento
La introducción de una parte trasera parcialmente transparente ha generado dudas sobre la resistencia a golpes, agua y polvo. No obstante, fuentes cercanas a la cadena de suministro señalan que los prototipos han superado pruebas de sellado y presión, manteniendo la certificación IP68.
Esto significa que el dispositivo seguiría estando preparado para un uso intensivo en el día a día, incluyendo protección frente a salpicaduras, inmersiones puntuales y polvo, algo especialmente valorado en mercados como el europeo, donde las garantías y la durabilidad tienen un peso importante en la decisión de compra.
El chasis de titanio continuaría siendo un elemento clave en los modelos Pro, aportando rigidez estructural sin penalizar en exceso el peso. En combinación con la nueva batería y la trasera de cristal parcialmente traslúcido, se busca mantener el equilibrio entre diseño llamativo y robustez.
En lo referente a la estrategia comercial, Apple estaría estudiando ajustar el calendario de lanzamientos para los ciclos de 2026 y 2027, diferenciando con mayor claridad la llegada de los modelos Pro y de las versiones más accesibles. Este enfoque permitiría centrar la atención mediática en las novedades de gama alta y, posteriormente, trasladar parte de esas mejoras a la línea estándar.
Con este conjunto de cambios, la compañía parece decidida a combinar un guiño a su legado más icónico con tecnologías de pantalla, cámara y rendimiento orientadas al futuro. El resultado esperado es un iPhone 18 Pro que se distinga a simple vista y que ofrezca mejoras tangibles en uso real, especialmente en mercados exigentes como el español y el europeo, donde el usuario valora tanto el diseño como la experiencia de uso a largo plazo.