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Spotify sube precios de sus suscripciones Premium: así afecta a los usuarios y al mercado


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Qué países notan ahora la subida y cómo encaja con europa

La nueva ronda de ajustes afecta, de momento, a tres países concretos: Estados Unidos, Estonia y Letonia. En estos mercados, la subida empezará a notarse en el siguiente ciclo de facturación a partir de febrero, y los usuarios recibirán un correo electrónico detallando las nuevas tarifas y la fecha exacta en la que se aplicarán.

Este movimiento llega pocos meses después de que Spotify encareciera el servicio en Asia, Oriente Medio, África, Europa, Latinoamérica y la región Asia-Pacífico. En el caso de España, el aumento fue de un euro mensual para los planes Premium, lo que ya había dejado a la plataforma en la parte alta de la horquilla de precios frente a otros servicios de música en streaming.

Con los cambios anunciados ahora, el precio del plan estándar en Estados Unidos queda prácticamente alineado con el coste que pagan los usuarios en Europa. Allí, la suscripción individual de referencia se sitúa en torno a los 11,99 euros al mes, mientras que al otro lado del Atlántico se va a los 12,99 dólares. Las equivalencias marcan que la compañía está intentando homogeneizar, al menos en parte, lo que cobra por cada mercado desarrollado.

La subida actual llega además tras otro incremento reciente en Estados Unidos, donde no se registraba un cambio de precios desde junio del año anterior. Si se repasa la historia de tarifas desde 2011, en Norteamérica se acumulan ya varias revisiones al alza, lo que da una idea de que la etapa de precios «de ganga» en el streaming musical va quedando atrás.

Así quedan los nuevos precios de spotify premium

Spotify ha actualizado ya en su página oficial los precios de todos los planes Premium en Estados Unidos, que sirven como referencia del calibre del incremento. La subida se reparte entre uno y dos dólares al mes según la modalidad contratada.

Así quedan las tarifas mensuales tras el ajuste:

Premium Individual: pasa de 11,99 a 12,99 dólares al mes.
Premium para Estudiantes: sube de 5,99 a 6,99 dólares al mes.
Premium Dúo (para dos cuentas): aumenta de 16,99 a 18,99 dólares al mes.
Premium Familiar (hasta seis perfiles): se encarece de 19,99 a 21,99 dólares al mes.

En las modalidades Individual y Estudiantes, el incremento es de 1 dólar mensual, mientras que los planes Dúo y Familiar se encarecen 2 dólares. Puede parecer un cambio moderado en términos absolutos, pero para quienes ya han encadenado varias revisiones en pocos años, la factura acumulada empieza a ser más visible.

En el caso de Estonia y Letonia, la compañía ha confirmado que también habrá subida a partir de febrero, aunque en sus comunicados públicos no ha detallado aún las cifras exactas para cada plan. Lo previsible, a la vista de lo ocurrido en otras regiones, es que el ajuste sea similar en proporción al aplicado al mercado estadounidense, con pequeños redondeos para adaptar la conversión de moneda local.

En Europa y España, por ahora no se ha comunicado una nueva oleada de cambios tras la subida del pasado agosto, pero la experiencia reciente apunta a que la plataforma revisa de manera periódica sus precios país por país, lo que mantiene en alerta tanto a usuarios como a competidores.

Por qué spotify justifica el nuevo aumento

En el comunicado publicado en su web, la compañía sueca insiste en que las actualizaciones ocasionales de precios responden a la necesidad de reflejar el valor real del servicio. Según Spotify, estos incrementos permiten seguir ofreciendo una experiencia de uso de alta calidad al tiempo que se mejora la remuneración a los artistas y creadores que nutren el catálogo de la plataforma.

Traducido a un lenguaje menos corporativo, la empresa admite que necesita ingresos adicionales para sostener su modelo de negocio. A los costes recurrentes por licencias musicales se suman las inversiones en tecnología, sistemas de recomendación, nuevas funciones, podcasts, contenido en vídeo y acuerdos con discográficas y productoras. Todo ello en un entorno en el que compite de forma directa con Apple Music, YouTube Music o Amazon Music, entre otros.

Analistas del sector subrayan que el contexto económico global, con un clima de incertidumbre y presión sobre márgenes, está llevando a muchas plataformas de suscripción a revisar lo que cobran por sus servicios. En el caso concreto del audio en streaming, algunas encuestas apuntan a que los usuarios están, en general, algo más dispuestos a aceptar subidas en música que en plataformas de vídeo, siempre que perciban que el servicio se ha vuelto más útil o completo.

Estudios de consultoras especializadas en economía de suscripción citados por la industria señalan que los consumidores suelen tolerar aumentos de entre el 5 % y el 10 % cuando consideran que el producto es esencial en su día a día y la cancelación resulta sencilla. Spotify encaja bastante en ese perfil: está muy integrado en la rutina de muchos usuarios y cuenta con un catálogo difícil de sustituir de la noche a la mañana.

La propia compañía ha reiterado en los últimos trimestres que su estrategia pasa por monetizar mejor su base ya existente, más que por disparar el número de cuentas a cualquier precio. En sus últimos resultados publicados, la firma comunicó un crecimiento de doble dígito en usuarios de pago y cifras de usuarios activos mensuales por encima de los 700 millones, pero insiste en que el gran reto ahora es transformar esa escala masiva en rentabilidad sostenible.

Cómo reacciona el mercado y qué puede pasar a partir de ahora

El anuncio del nuevo incremento no ha pasado desapercibido en los mercados financieros. Las acciones de Spotify registraron una caída cercana al 3 % tras conocerse la subida de precios, con descensos que llegaron a rondar el 4 % durante las primeras horas de negociación antes de recuperar algo de terreno.

Este tipo de reacción, lejos de ser extraña, es bastante habitual en compañías basadas en modelos de suscripción. Cada vez que una plataforma comunica que va a cobrar más, los inversores se preguntan si el grueso de usuarios aceptará el nuevo precio o si, por el contrario, empezará una oleada de cancelaciones que termine por anular el efecto positivo del aumento en los ingresos por usuario.

En este caso, parte del mercado ya descontaba el movimiento, después de que diversos medios económicos avanzaran hace meses que Spotify planeaba un ajuste de tarifas en Estados Unidos durante el primer tramo del año. Aun así, el temor a que una parte de la base de clientes opte por alternativas como Apple Music, YouTube Music o Amazon Music se ha dejado notar en la cotización.

Algunos bancos de inversión han llegado a estimar que la subida podría sumar cientos de millones de dólares adicionales a la facturación anual de la compañía si la mayor parte de los usuarios se mantiene fiel al servicio. No obstante, la clave estará en comprobar si la plataforma consigue encontrar el equilibrio entre ingresar más por cada suscriptor y mantener estable, o seguir aumentando, su número de cuentas de pago.

Todo apunta a que el mercado del streaming musical ha entrado en una fase más madura, en la que ya no se trata tanto de crecer a cualquier precio como de ajustar tarifas y costes para que las cuentas salgan. Spotify, como líder del sector, está probando hasta dónde puede estirar la cuerda sin que se resienta de forma significativa su base de usuarios.

Qué ofrece spotify premium hoy y por qué muchos siguen pagando

En paralelo a los cambios de tarifas, la compañía recuerda lo que incluye su servicio Premium, que sigue siendo el principal argumento para justificar el sobrecoste frente a la versión gratuita. El plan de pago permite escuchar música y pódcasts en streaming sin anuncios, algo que para muchos usuarios intensivos es ya un requisito casi indispensable.

Además, la modalidad de pago permite descargar álbumes, listas y episodios para reproducirlos sin conexión a internet, una función muy utilizada en viajes, desplazamientos largos o zonas con mala cobertura. Si decides cambiar de servicio, puedes migrar las listas a Apple Music.

Los suscriptores también pueden elegir cualquier canción y cambiar el orden de reproducción sin limitaciones, frente a las restricciones habituales del modo gratuito, que fuerza con más frecuencia la reproducción aleatoria. A esto se suma la opción de organizar la cola de escucha a medida, algo especialmente útil para quienes usan listas extensas o combinan música y pódcasts en la misma sesión.

Otro de los puntos que la plataforma destaca es el acceso a audio de mayor calidad, con un bitrate superior al de la versión sin coste, así como funciones sociales como la escucha grupal en tiempo real, que permite compartir sesión con amigos y sincronizar lo que suena en distintos dispositivos.

Para muchos suscriptores, la suma de estas características hace que la cuota mensual siga resultando asumible, incluso con los últimos incrementos. El desafío para Spotify será demostrar que, si los precios continúan subiendo en distintos países, el servicio también evoluciona lo suficiente como para que el usuario sienta que su dinero está bien invertido.

La nueva subida de Spotify Premium forma parte de una tendencia más amplia en la economía de las suscripciones, en la que las grandes plataformas priorizan obtener más ingresos de cada cliente en lugar de crecer solo a base de volumen. Los usuarios de Europa y España, que ya han experimentado ajustes recientes, miran de reojo estos cambios en Estados Unidos, Estonia y Letonia para intuir si, tarde o temprano, les tocará volver a revisar lo que pagan por seguir escuchando su música de siempre.