Corrección de color vs. gradación de color: qué es cada cosa
Antes de ponernos a mover deslizadores como locos, conviene tener clara la diferencia entre corrección de color y gradación de color, dos conceptos que a menudo se mezclan pero que persiguen objetivos distintos dentro del flujo de trabajo.
Cuando hablamos de corrección de color nos referimos al proceso de ajustar una imagen para que los colores sean lo más naturales y equilibrados posible. Aquí entran en juego parámetros como la exposición, el balance de blancos, el contraste, la saturación general, las luces y las sombras, e incluso la reducción de ruido. La idea es que la foto se vea “correcta”, sin dominantes raras ni zonas quemadas o empastadas.
La gradación de color, por su parte, es la fase creativa que suele venir después de la corrección. Una vez que la imagen está equilibrada, utilizamos herramientas como curvas, gradación de color, ajustes HSL o calibración para dar un look concreto: tonos oscuros y dramáticos, estética de película, colores pastel, estilo vintage, etc. Aquí el objetivo no es la fidelidad, sino imprimir un estilo visual propio.
En fotografía, cine y vídeo, estos dos pasos se complementan: primero dejas la imagen técnicamente bien, corrigiendo problemas de captura, y después le das personalidad con una paleta cromática coherente con la historia o el mensaje que quieres transmitir.
Panel básicos: el punto de partida de toda corrección de color
La pestaña Básicos del módulo Revelar es donde empieza prácticamente todo el trabajo serio de color. Aquí encontrarás deslizadores que afectan al aspecto global de la imagen y que sientan las bases de una corrección de color sólida antes de entrar en ajustes más finos.
En este panel podrás ajustar la exposición general, el contraste, los blancos, los negros, las altas luces y las sombras. Estos parámetros definen el rango dinámico y el nivel de detalle visible en cada zona tonal de la fotografía. Una imagen demasiado sobreexpuesta o con negros completamente empastados será difícil de arreglar más adelante, así que es esencial que estas correcciones iniciales estén bien planteadas.
También dispones del control de balance de blancos (temperatura y matiz), que es una de las primeras cosas que deberías revisar cuando trabajas el color. Un ajuste correcto de la temperatura (más cálida o más fría) y del matiz (más hacia verde o magenta) eliminará dominantes de color indeseadas causadas por la luz del entorno o por configuraciones erróneas de la cámara.
Por último, en este mismo panel se encuentran los deslizadores de Intensidad y Saturación. Aunque puedan parecer similares, trabajan de forma distinta: la intensidad incrementa o reduce la saturación priorizando los colores menos saturados y protegiendo las pieles, mientras que la saturación actúa de manera uniforme sobre todos los colores. Es buena idea ser moderado con la saturación global y dejar los ajustes más finos para paneles como HSL.
Curva de tonos: precisión total sobre luces, sombras y color
La herramienta de Curva de tonos suele asociarse únicamente al control de exposición y contraste, pero en realidad también es un arma potentísima para el color, sobre todo cuando trabajas con los canales de forma independiente. En Lightroom verás una curva principal (canal RGB) y, además, curvas separadas para rojo, verde y azul.
En la curva, la parte baja izquierda representa las sombras, la parte alta derecha las altas luces y la zona intermedia los medios tonos. Al subir la curva en un área determinada, aclaras ese rango tonal; al bajarla, lo oscureces. Pero lo realmente interesante ocurre en las curvas de cada canal: si subes la curva del canal rojo, por ejemplo, añades rojo a la imagen en esa zona tonal; si la bajas, añades su color complementario (cian).
Este mismo principio se aplica al canal verde (su complementario es el magenta) y al canal azul (su complementario es el amarillo). De esta forma, puedes incluir o retirar colores primarios o sus complementarios de manera muy localizada: más azul en las sombras, un toque de amarillo en las altas luces, algo de magenta en los medios tonos, etc.
Una técnica muy común es dibujar una ligera “S” en la curva: elevas un poco las altas luces y bajas un poco las sombras para incrementar el contraste. Si haces esta S en un canal de color concreto, puedes conseguir efectos muy creativos, como sombras frías y luces cálidas, generando un contraste de color muy cinematográfico.
Además, usando varios puntos de control sobre la curva puedes proteger ciertas zonas tonales mientras modificas otras, lo que te permite modelar la relación entre luces y sombras con enorme precisión y, al mismo tiempo, influir en la atmósfera cromática de la escena.
Panel hsl/color: control individual de tono, saturación y luminancia
El panel HSL/Color es uno de los más eficaces para rematar la corrección de color cuando ya has resuelto el aspecto global en el panel Básicos. HSL significa Tono (Hue), Saturación y Luminancia, y Lightroom te permite ajustar estos tres parámetros para cada color principal de forma independiente.
En la parte de Tono puedes “mover” un color hacia el que tiene antes o después en el círculo cromático: por ejemplo, desplazar los amarillos hacia naranjas o hacia verdes, o los azules hacia cian o hacia púrpura. Es una forma muy útil de ajustar matices concretos sin afectar al resto de la paleta.
En la sección de Saturación decides qué colores estarán más vivos y cuáles quieres apagar. Aquí se vuelve especialmente interesante el control de verdes y amarillos en paisajes (para evitar hierbas radiactivas) o la saturación de rojos y naranjas para mejorar tonos de piel o elementos como arena, ladrillos o hojas otoñales.
La parte de Luminancia regula cuán claro u oscuro es cada color. Bajar la luminancia de los naranjas, por ejemplo, puede ayudar a que la arena o la piel se vean más profundas y con ambiente; subir la luminancia de los azules puede aclarar un cielo o detalles en ropa sin tocar el resto de la imagen.
Este panel es ideal para corregir pequeños desajustes de color que han quedado tras los ajustes básicos o para perfilar el look: puedes desaturar ligeramente verdes y amarillos para lograr un acabado más cinematográfico, o potenciar rojos y azules concretos para que ciertos elementos llamen más la atención sin estropear el equilibrio general.
Gradación de color: la evolución del antiguo dividir tonos
La herramienta de Gradación de color sustituyó en versiones recientes de Lightroom al clásico Dividir tonos, y lo hizo con una mejora enorme en precisión y posibilidades. Ahora dispones de tres ruedas cromáticas diferentes para aplicar colores a sombras, medios tonos y altas luces por separado, además de controles globales adicionales.
En cada rueda puedes elegir el tono (color) y la saturación que deseas aplicar a esa zona tonal, y ajustar el equilibrio entre ellas. Por ejemplo, puedes optar por tonos fríos (azules o cian) en las sombras para enfriar la base de la imagen, mientras añades colores más cálidos (naranjas, amarillos) a las altas luces para simular luces de atardecer o un ambiente más acogedor.
Los medios tonos son clave, porque afectan a la mayor parte de la información de color de la foto, en especial a elementos como la piel. Un pequeño virado cálido en los medios tonos puede dar un aspecto más agradable y natural a retratos, mientras que un leve toque verdoso o magenta puede generar atmósferas más estilizadas y creativas.
Además, la herramienta incluye controles para definir el equilibrio entre las tres zonas, así como un ajuste global que te permite aplicar un matiz general a toda la imagen tras haber definido sombras, medios tonos y luces. Usando estas ruedas con cuidado puedes crear looks muy personales y repetirlos en distintas sesiones para mantener una identidad de color consistente.
Esta gradación de color es especialmente potente cuando se combina con máscaras y ajustes localizados, aunque incluso aplicada de forma global ya permite resultados que recuerdan a la colorimetría de cine, pasando de una imagen plana a una fotografía con mucho carácter en apenas unos ajustes bien pensados.
Calibración: afinando los canales primarios de la cámara
Al final de la columna derecha del módulo Revelar se encuentra el panel Calibración, uno de los grandes desconocidos para muchos usuarios, pero que ofrece un control muy particular sobre el color porque actúa sobre los canales primarios rojo, verde y azul desde la base.
Este panel incluye un deslizador de Matiz de sombras, que permite virar específicamente la zona de sombras hacia magenta o hacia verde. Aunque puede recordar al matiz del balance de blancos, su acción se centra solo en las zonas más oscuras de la imagen, por lo que es muy útil para generar contrastes sutiles entre sombras y luces.
Debajo encontrarás grupos de deslizadores asociados a los canales rojo, verde y azul. Cada uno de ellos cuenta con Tono y Saturación. Ajustar el tono del canal rojo, por ejemplo, desplaza cómo se interpretan todos los rojos de la imagen en la etapa de calibración, afectando de forma muy global a las pieles, suelos, objetos cálidos, etc.
Manipular estos deslizadores posibilita estilos muy reconocibles, como el famoso efecto orange & teal (naranjas y cian), muy usado en cine y en fotografía urbana. Alterando la calibración puedes conseguir que los tonos de piel se muevan ligeramente hacia el naranja mientras los azules de sombras y fondos se tornan más cian, generando un contraste de color atractivo.
Conviene ir con cuidado, porque los cambios de calibración afectan al conjunto de la imagen y pueden modificar la forma en que responden más tarde otras herramientas como HSL o Gradación de color. Aun así, cuando se usa con moderación, este panel ayuda a darle a tus fotos un sello cromático consistente que puedes replicar fácilmente copiando y pegando ajustes entre imágenes.
Opción color / blanco y negro: cómo cambia el comportamiento de las herramientas
En la esquina superior derecha del panel Básicos encontrarás el conmutador Color / Blanco y negro. Por defecto trabajas en Color, pero al activar Blanco y negro, Lightroom adapta gran parte de sus herramientas para editar la imagen en escala de grises, lo que cambia bastante la lógica de trabajo.
Al pasar a Blanco y negro, algunos deslizadores dejan de tener sentido y se desactivan. Por ejemplo, controles globales como la saturación o la intensidad se mostrarán en gris y ya no podrás usarlos, porque el archivo resultante ya no contiene información de color que modificar de esa manera.
Otros paneles, en cambio, se transforman. El clásico HSL, por ejemplo, pasa a controlar el nivel de gris asociado a los colores originales de la fotografía. Es decir, aunque veas la imagen en blanco y negro, Lightroom sigue sabiendo qué zonas eran rojas, verdes o azules, y puedes aclarar u oscurecer selectivamente esos antiguos colores para modelar el contraste en escala de grises con mucho control.
Herramientas como la Curva de tonos o la Gradación de color también siguen siendo útiles. Aunque la foto esté en blanco y negro, puedes usar la curva para reforzar contraste y aplicar virados de color suaves (como virados sepia, cianotipias simuladas o tonos cálidos/fríos a las sombras y luces) que se mezclan con la escala de grises.
Es importante tener en cuenta que en versiones antiguas de Lightroom, el modo Blanco y negro se activaba desde el panel HSL/Color, no desde Básicos. Si utilizas una versión más vieja y no lo ves en el panel principal, revisa la pestaña de color porque probablemente esté allí el conmutador para trabajar en escala de grises.
Presets o ajustes preestablecidos: atajos para tu estilo de color
En la columna izquierda del módulo Revelar, justo debajo del Navegador, se encuentra la pestaña de Ajustes preestablecidos o presets. Estos presets son combinaciones guardadas de múltiples ajustes (básicos, curvas, HSL, gradación, calibración, etc.) que se aplican de un golpe a tu foto para darle un aspecto concreto.
Los presets son ideales como puntos de partida para la corrección y gradación de color, sobre todo si aún no dominas todos los paneles. Puedes aplicar un preset que te guste y luego refinar la exposición, el balance de blancos o la intensidad de algunos parámetros para que se adapte a esa foto en concreto, ya que no hay dos imágenes iguales.
En internet encontrarás infinidad de colecciones, tanto gratuitas como de pago, que imitan estilos de cine, revelados analógicos, tonos pastel, paisajes dramáticos, etc. También puedes crear tus propios presets a partir de un revelado que te guste, de forma que puedas aplicar tu estilo personal a series completas de fotos con un solo clic.
Aunque son muy útiles para agilizar el flujo de trabajo, no conviene depender únicamente de ellos. Lo ideal es entender qué parámetros cambian y cómo, para que puedas ajustar cada preset a tus necesidades concretas y evitar que tus fotos parezcan todas iguales o artificiales. Piensa en ellos como un atajo inteligente, no como una solución mágica.
Tutorial paso a paso de gradación de color en lightroom: escenas brumosas y días soleados
Una vez vistas las herramientas, toca bajar a la arena con un par de flujos de trabajo prácticos de gradación de color en Lightroom. Veremos dos situaciones muy diferentes: una escena en una tarde brumosa y otra en un día soleado. En ambos casos, el enfoque se basa en corregir primero y luego estilizar el color.
Look de tonos oscuros en una tarde brumosa
Para una fotografía con niebla o ambiente brumoso, puedes buscar un look oscuro y atmosférico, con colores suaves y un toque cinematográfico. Lo primero será ajustar la exposición, reduciéndola uno o dos pasos según lo pida la imagen, para que la foto gane profundidad y no parezca lavada.
A continuación conviene bajar de forma global la saturación de todos los colores. Esto se puede hacer desde Intensidad/Saturación o desde HSL, dejando todo bastante apagado al principio. La razón es que, al construir un look de tonos oscuros, los cambios posteriores de color tenderán a sobre saturar algunas zonas, así que es mejor partir de una base algo más plana.
Activa la visualización de recorte de altas luces para saber hasta dónde puedes empujar los deslizadores de blancos sin quemar zonas importantes. Trabaja también con los deslizadores de Claridad, Textura y Borrar neblina: una ligera reducción de neblina (o incluso un valor positivo muy suave) y algo de claridad negativa pueden ayudar a mantener ese aire suave, mientras que una pizca de textura evita que la imagen se vea demasiado pastosa.
En el panel HSL, empieza a introducir los colores de forma controlada. Puedes bajar la saturación de los rojos a valores negativos para que no dominen, y usar los naranjas para recuperar el color en la arena, las pieles o elementos similares. Los amarillos y verdes suelen mantenerse al mínimo en estilos de tonos oscuros, desaturándolos bastante para que el follaje y la hierba no distraigan.
Si hay zonas con azules interesantes (cielo, ropa, señales, etc.), puedes potenciar ligeramente la saturación y luminancia de azules y aqua, de manera que sirvan como puntos de interés. Al mismo tiempo, bajar la luminancia de rojos y naranjas hará que arena y tonos cálidos se vean más densos, reforzando la atmósfera.
La sección de Tono en HSL te permitirá pequeños ajustes, como desplazar el naranja hacia matices más cobrizos para que la arena o la piel tengan un color más sugerente. No hace falta grandes cambios; a veces un par de puntos de diferencia son suficientes para cambiar el carácter de la escena.
En la herramienta de Gradación de color, añade tonos fríos (azules o cian) a las sombras para reforzar la sensación de clima fresco o melancólico, y matices más cálidos en las altas luces para que las partes iluminadas conserven un toque acogedor. Ajusta el equilibrio entre sombras y luces hasta que encuentres un contraste cromático que te resulte agradable y coherente con la escena.
También puedes usar máscaras, como un degradado lineal en el primer plano, para oscurecer un poco la zona más cercana al espectador y dirigir la atención hacia el sujeto. En un árbol o elemento protagonista, subir ligeramente los blancos y las sombras puede recuperar textura y detalle para que no se pierda en la oscuridad general del look.
Finalmente, para conseguir ese efecto de negros desvanecidos tan típico de ciertos estilos cinematográficos, recurre a la Curva de tonos. Coloca uno o dos puntos de anclaje en las zonas de medios tonos y altas luces para mantener la línea, y luego eleva suavemente el punto más bajo de la curva. Esto levantará las sombras profundas, convirtiendo los negros absolutos en un gris oscuro suave sin perder del todo el contraste.
Gradación de color en un día soleado
En un entorno muy iluminado, como un paisaje a pleno sol, la idea puede ser lograr un look dramático pero controlado, manteniendo detalle en cielo y suelo y añadiendo colores selectivos que aporten interés sin que la foto se convierta en un festival estridente. De nuevo, empieza reduciendo la exposición alrededor de dos pasos si la escena está muy clara.
Después puedes desaturar casi por completo la imagen, igual que en el caso de la escena brumosa. Esto te deja una base “neutral” sobre la que ir sumando color con cabeza. De nuevo, activa el recorte de altas luces para ajustar los blancos en torno a valores moderados, evitando quemar nubes o superficies reflectantes.
Si quieres un cielo con aire más dramático o melancólico, juega con Borrar neblina, Claridad y los deslizadores de negros y exposición. Incrementar la claridad en torno a 20-25 puntos y bajar levemente los negros puede enfatizar las nubes y la textura del cielo, creando una atmósfera más cinematográfica que un día soleado estándar.
Los filtros graduados son perfectos aquí: aplica un filtro degradado desde la parte superior para oscurecer un poco el cielo, reduciendo exposición y negros, y tal vez añadiendo un toque de azul en la Gradación de color para sombras. Del mismo modo, un filtro radial sobre una valla, una casa o elemento principal puede servir para recuperar detalle con un pequeño aumento de exposición, claros y claridad.
En el HSL, ve reintroduciendo colores con criterio. Un ligero aumento de rojos en flores, señales o elementos puntuales (como un campo de amapolas) hará que destaquen sin necesidad de saturar todo el paisaje. Los naranjas se pueden emplear para suelos, aceras o fachadas, mientras que los amarillos y verdes conviene mantener algo contenidos para que la hierba y los árboles se vean naturales pero no chillones.
La luminancia de los verdes se puede reducir para dar una sensación más profunda y cinematográfica a la vegetación, y en el matiz del amarillo puedes desplazarlo ligeramente hacia tonos menos chillones si el césped o los campos se ven demasiado amarillos. Un toque sutil de azul en la gradación de las sombras, combinado con una leve reducción de luminancia en esas mismas sombras, ayuda a generar un look de tonos oscuros tipo “Gotham”, muy popular en ambientes urbanos y paisajes dramáticos.
Trucos y sugerencias para quienes empiezan en lightroom
Para alguien que se inicia desde cero en Lightroom, como un estudiante que practica para proyectos de clase, es normal sentirse abrumado por tantas herramientas. Una buena estrategia es centrarse primero en dominar la corrección básica antes de lanzarse a efectos muy complejos.
Empieza siempre por la exposición, el contraste y el balance de blancos en el panel Básicos. Ajusta después luces, sombras, blancos y negros hasta que la foto tenga un rango dinámico equilibrado. Solo cuando la imagen ya se vea razonablemente bien en estos aspectos merece la pena entrar en HSL, curvas, gradación o calibración, porque estos paneles son más para afinar y estilizar.
Una costumbre muy útil es trabajar de forma no destructiva y en pequeños pasos: haz un ajuste, observa el antes/después con la tecla de comparación, y si algo no te convence, vuelve atrás sin miedo. Así aprenderás a relacionar cada movimiento de un deslizador con su efecto real en la foto, en lugar de tocar todo a la vez sin saber qué está ocurriendo.
No subestimes la ayuda de los presets. Puedes aplicar un preset ligero para tener una base y, a partir de ahí, ir entendiendo qué ha cambiado: revisa la Curva de tonos, fíjate en cómo se han movido los deslizadores de HSL o Gradación de color, y prueba a ajustar esos mismos parámetros en tus fotos desde cero. Es una manera muy rápida de aprender mirando cómo trabajan otros.
Por último, practica con diferentes tipos de fotos —por ejemplo, hacer fotos con tu iPad—: retratos, paisajes, interiores, escenas nocturnas… Cada situación plantea desafíos distintos de color y te obligará a usar herramientas diferentes. Cuantas más imágenes edites, más intuición desarrollarás para detectar dominantes indeseadas, decidir qué colores quieres potenciar y qué atmósfera buscas transmitir con tu gradación de color.
Todo este arsenal de funciones de Lightroom —desde los ajustes básicos hasta curvas, HSL, gradación, calibración, modo blanco y negro y presets— te permite pasar de una captura correcta pero plana a una imagen con carácter y equilibrio y estilo propio; entender qué hace cada herramienta y cómo se combinan entre sí es la clave para que tus decisiones de color sean conscientes y consigas fotos que no solo estén bien expuestas, sino que también cuenten visualmente la historia que quieres transmitir.