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Compró 7.000 ordenadores a Apple para revenderlos mejorados, pero Steve Jobs prefirió recuperarlos y enterrarlos en un vertedero

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Ver el perfil de Roger en Linkedin Roger Casadejús Pérez
Full stack web developer y SEO + miembro del blueteam en ciberseguridad web


Compró 7.000 ordenadores a apple para revenderlos mejorados, pero steve jobs prefirió recuperarlos y enterrarlos en un vertedero

El lanzamiento del popular Apple Lisa fue un desastre. En 1983, Steve Jobs exigió un diseño compacto que resultó en problemas graves de sobrecalentamiento. La placa base se calentaba tanto que generaba errores y reinicios. La falta de memoria y una interfaz gráfica compleja hicieron que el dispositivo fuera difícil de usar, especialmente para los neófitos. Pagar 9.995 dólares en aquel entonces, lo que equivaldría a más de 30.000 euros actuales, no parecía el mejor plan ante la competitiva llegada de los PCs de IBM, que cambiaron la informática doméstica para siempre. Apple se vio obligada a solucionar los problemas con su primer Macintosh, pero el daño ya estaba hecho.

Con miles de equipos listos para vender que nadie quería, la opción más sencilla era almacenarlos y olvidarlos. Aquí es donde aparece Bob Cook, un vendedor especializado en productos Apple que acumulaba y mejoraba stock de lo que nadie quería. En ese momento, Bob se encontró ante una oportunidad: apalancarse con 7.000 equipos de Apple que no podían encontrar compradores.

Los 3.000 apple iii de bob cook

Bob Cook, un auténtico apasionado de Apple, comenzó su andanza en la década de los 80. Gastó años comprando a precios muy bajos todo el stock que su mirada experta podía encontrar, especialmente del Apple III. Este modelo, que no fue muy popular, lo llevó a acumular casi 3.500 unidades. Cada vez que un minorista no sabía qué hacer con su excedente, Cook estaba listo para firmar un contrato de compraventa, salvando así los muebles de esos comercios.

El ‘lisa professional’: 200.000 dólares para salvar lo insalvable

El reciclador se topó con el Apple Lisa, que se acumulaba en almacenes sin esperanza de un futuro mejor. Hasta 7.000 unidades quedaban en la espera de un camino diferente. Con cambios en la dirección de Apple, muchos en la empresa perdieron la fe en el equipo. Sin embargo, Jobs aún confiaba en las posibilidades del Lisa. Se pensaron nuevas expansiones y periféricos, pero finalmente la compañía se rindió.

Apple decidió ofrecer a Cook apoyo como reseller. Esto le permitió implementar mejoras en los defectuosos equipos. Un acuerdo que no fue público permitió a la empresa de Cook comercializar esas miles de unidades, además de dar soporte especializado. La inversión de 200.000 dólares en investigación y desarrollo para mejorar los equipos defectuosos dio lugar a lo que se denominó ‘Lisa Professional’: una versión 2.0 con mejoras estructurales que buscaban rescatar lo que podría considerarse un fracaso.

Apple manda un camión y cierra el capítulo

En septiembre de 1989, Apple cambió de opinión y exigió la devolución de los equipos. Bob se encontró en una situación complicada. Un camión pagado por Apple llegó para recoger el stock. Tanto el Lisa como el Apple III fueron retirados sin que Bob pudiera hacer nada. Temía enfrentarse al equipo legal de Cupertino, y no entendía qué había hecho mal. Sin embargo, era evidente que Apple quería cerrar un capítulo y borrar una parte de su historia. Comercializar equipos modificados por terceros no se alineaba con la imagen que Apple promovía, caracterizada por un riguroso control de calidad.

El destino de esos equipos es conocido. Los Apple Lisa y III acabaron en un vertedero de Logan, Utah, triturados y sepultados bajo tierra. Nadie pudo salvarlos de un final tan funesto, mientras que los pocos ejemplares que sobrevivieron hoy en día se valoran entre coleccionistas por encima de los 10.000 dólares. La decisión de enterrar miles de ellos se vuelve aún más irónica en este contexto.