Roger Casadejús PérezFull stack web developer y SEO + miembro del blueteam en ciberseguridad web
Cómo usar escritorios virtuales en mac con mission control
Si usas macOS solo de vez en cuando es fácil que los escritorios virtuales de Mac (Spaces y Mission Control) te parezcan un poco raros o diferentes a los típicos de Linux o Windows. Sin embargo, bien configurados, pueden convertirse en una herramienta brutal para organizarte, reducir el caos de ventanas y ganar foco mientras trabajas o estudias.
A lo largo de este artículo vamos a ver en detalle cómo funcionan los escritorios virtuales en Mac, cómo aprovechar Mission Control, cómo asignar aplicaciones a un escritorio específico, qué ajustes conviene tocar en «Escritorio y Dock» y qué trucos prácticos usan muchos usuarios avanzados para que el sistema sea fluido y nada engorroso. También veremos alternativas clásicas de terceros que nacieron antes de que Apple integrara esta función en macOS.
Qué son los escritorios virtuales (spaces) en macos
En macOS, los escritorios virtuales se llaman Spaces y forman parte de Mission Control. La idea es simple: puedes crear varios escritorios lógicos, cada uno con sus propias ventanas y aplicaciones, todos compartiendo la misma pantalla física. Es como tener varios «sobremesas» paralelos entre los que te mueves con gestos o atajos de teclado.
Gracias a estos escritorios adicionales, es posible separar tareas y contextos de trabajo: uno para ofimática, otro para navegación, otro para comunicación, otro para diseño, etc. No estás obligado a mezclar el documento en el que escribes, las redes sociales y el reproductor de vídeo en la misma vista saturada de ventanas. Apple integra esta función dentro de Mission Control, que además de mostrar los escritorios, enseña todas las ventanas abiertas distribuidas por Space. Desde ahí se crean escritorios nuevos, se mueven ventanas entre ellos y se gestionan también las aplicaciones a pantalla completa, que macOS trata como espacios independientes.
Cuando te acostumbras, trabajar con escritorios virtuales se parece mucho a tener varias pantallas físicas, pero sin necesidad de hardware extra: cambias de contexto con un gesto rápido y sigues exactamente donde lo dejaste en cada escritorio, con sus ventanas tal y como estaban.
Cómo abrir mission control en macos
El punto de partida para gestionar los escritorios virtuales en Mac es Mission Control, el panel de vista general del sistema. Desde ahí ves de un vistazo todos los spaces creados, las apps a pantalla completa y las ventanas activas. Tienes varias formas de abrir Mission Control, para que elijas la que te resulte más cómoda:
- Gesto en el trackpad: desliza hacia arriba con tres o cuatro dedos (según cómo tengas configurado el trackpad).
- Tecla dedicada: en muchos teclados de Apple existe una tecla específica para Mission Control (generalmente la F3) con un icono de varias ventanas.
- Atajo de teclado: pulsa Control + Flecha arriba para lanzar Mission Control de forma instantánea.
Una vez dentro, en la parte superior de la pantalla verás una barra con los escritorios actuales y las apps a pantalla completa. A la derecha de esa barra es donde aparece el famoso botón «+» para crear nuevos escritorios.
Crear y gestionar nuevos escritorios virtuales
El núcleo del sistema son los Spaces, así que conviene entender bien cómo crear, cerrar y organizar escritorios virtuales en Mac usando Mission Control. Para añadir un escritorio nuevo, entra en Mission Control y sitúa el cursor en la parte superior de la pantalla. Verás tu Escritorio actual (por ejemplo, «Escritorio 1») y, si ya tienes alguno más, se mostrarán junto a él. A la derecha del todo aparece un botón con el símbolo «+» para añadir un nuevo escritorio; haz clic y se creará un Space vacío listo para usar.
Puedes repetir el proceso tantas veces como quieras, teniendo en cuenta que el límite práctico dependerá de la memoria y potencia de tu Mac. Al igual que en las soluciones clásicas de Linux, lo normal es encontrar un equilibrio: suficientes escritorios para separar tareas, pero no tantos como para perderte. Si más adelante ya no necesitas uno de esos escritorios, puedes cerrarlo desde Mission Control.
Para ello, sitúa el ratón sobre el miniatura del escritorio en la barra superior y aparecerá el típico icono de cierre (una «x»). Al cerrarlo, sus ventanas pasarán al escritorio principal o se reubicarán según lo que estés usando, así que conviene asegurarse de no tener nada crítico sin guardar. Trabajar con varios escritorios virtuales es especialmente cómodo si, desde el principio, decides una mínima estrategia de organización por tipo de tarea: por ejemplo, Escritorio 1 para correo y mensajería, Escritorio 2 para ofimática, Escritorio 3 para navegación y documentación, Escritorio 4 para multimedia, etc.
Cómo cambiar rápidamente entre escritorios virtuales
De poco sirve tener varios escritorios si cambiar entre ellos es un rollo. Por suerte, macOS ofrece gestos muy ágiles y atajos de teclado directos para saltar de un Space a otro sin perder ritmo. Los métodos principales para cambiar de escritorio son:
- Gesto en el trackpad: desliza tres o cuatro dedos hacia la izquierda o hacia la derecha para pasar al escritorio anterior o siguiente.
- Atajo de teclado: usa Control + Flecha izquierda o Control + Flecha derecha para moverte de un escritorio al adyacente.
- Desde Mission Control: abre Mission Control y haz clic directamente en el escritorio al que quieras ir.
Estos gestos y atajos convierten los escritorios virtuales en algo muy natural y rápido en el día a día. Muchos usuarios acaban usándolos de forma casi automática, igual que el clásico Cmd + Tab para alternar aplicaciones. Hay que tener en cuenta que las aplicaciones a pantalla completa aparecen como espacios independientes en esa misma barra de Mission Control. Es decir, cuando pones Safari, Pages o cualquier otra app en modo pantalla completa, macOS la sitúa en su propio Space, que se integra en el carrusel de escritorios virtuales.
Organizar ventanas y aplicaciones por escritorio
El siguiente paso para sacar partido a los escritorios virtuales es decidir qué va en cada escritorio y cómo se comportan las apps. No basta con crear espacios; hay que asignarles un propósito y colocar las ventanas correctamente. Una forma rápida de reorganizar tu área de trabajo es abrir Mission Control y arrastrar ventanas desde un escritorio a otro. Simplemente coge la miniatura de la ventana y suéltala en el escritorio destino en la barra superior. Es una forma visual y sencilla de limpiar un Space que se ha llenado en exceso y repartir mejor las aplicaciones.
Además, macOS permite configurar que ciertas aplicaciones se abran siempre en un escritorio concreto. Así evitas estar recolocando cosas cada vez que inicias el sistema y te aseguras de que, por ejemplo, tu navegador de trabajo siempre aparezca en el mismo Space. Para establecer esta asignación por escritorio, haz lo siguiente:
- En tu Mac, con la aplicación abierta, haz clic en su icono del Dock manteniendo pulsada la tecla Control.
- Si la app no está visible en el Dock, primero ábrela.
- En el menú contextual, ve a la sección «Opciones».
- Dentro de «Opciones», verás el apartado «Asignar a» con varias posibilidades.
Las opciones que aparecen bajo «Asignar a» son clave para controlar el comportamiento de cada app:
- Todos los escritorios: la aplicación se muestra en todos los Spaces. Ideal, por ejemplo, para apps de música o utilidades que quieras tener siempre a mano.
- Este escritorio: la app solo se abrirá en el escritorio actual. Si más adelante la pones en pantalla completa, aparecerá en su propio espacio independiente.
- Escritorio en la pantalla: útil si usas varias pantallas físicas; la app se abre en el escritorio actual, pero asociado a una pantalla concreta.
- Ninguno: la app se abrirá en el escritorio que estés utilizando en ese momento, sin forzarla a un Space fijo.
Combinando estas opciones con una mínima planificación, puedes conseguir que tu entorno de trabajo se configure casi solo cada vez que inicias sesión: correo y mensajería en un escritorio, editores de texto y hojas de cálculo en otro, navegador de documentación en otro, etc.
Comportamiento por defecto al cambiar de aplicación
Hay un detalle de macOS que desconcierta a muchos usuarios que vienen de Linux: cuando cambias de aplicación, el sistema puede saltar automáticamente al escritorio donde esa app tiene una ventana. Esto puede dar la sensación de que los escritorios «se mueven solos». Por defecto, macOS está configurado para que, si una aplicación tiene ventanas abiertas en un escritorio distinto al que estás viendo, al cambiar a esa app con Cmd + Tab o haciendo clic en su icono del Dock, el sistema te lleve directamente al Space donde está esa ventana.
Un ejemplo clásico: imagina que estás en el Escritorio 3 y creas un nuevo documento de TextEdit (Editor de Texto). Sin embargo, ya tenías una ventana de TextEdit abierta en el Escritorio 2. Por defecto, ese nuevo documento se abrirá en el Escritorio 2, porque macOS agrupa las ventanas de la misma app en el mismo Space activo, salvo que tú digas lo contrario.