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Problemas con iOS 26.2.1: fallos, móviles lentos y batería en caída libre


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Una actualización pensada como parche menor que ha terminado dando más guerra

Sobre el papel, iOS 26.2.1 llegaba con una lista corta de cambios: soporte para el AirTag de segunda generación, correcciones para fallos puntuales (como los relacionados con llamadas de emergencia) y ajustes internos de seguridad y estabilidad. Nada de grandes novedades visuales ni funciones rompedoras, lo típico que uno instala casi sin mirar. (ver más sobre mejoras en iOS 26.2)

Sin embargo, el resultado en algunos iPhone ha sido justo el contrario a lo esperado. Usuarios de distintos modelos, incluidos iPhone 17 y 17 Pro, describen desde pequeños tirones en la interfaz hasta bloqueos que les obligan a reiniciar el dispositivo varias veces al día. Lo mismo se está viendo en ciertos iPad con iPadOS 26.2.1, donde el sistema se siente más lento y pesado después del parche.

En varios hilos de Reddit, foros oficiales de Apple y comunidades europeas se repite la misma sensación: «parece una versión de pruebas, no un sistema estable». Muchos pensaban que estaban instalando una actualización rutinaria y ahora aseguran arrepentirse de haber dado al botón de actualizar tan rápido.

La situación se agrava porque Apple ya ha dejado de firmar iOS 26.2, de modo que quienes han dado el salto a 26.2.1 se quedan sin posibilidad oficial de volver a la versión anterior, incluso si los problemas son muy molestos.

Batería que se agota volando y posibles problemas de sobrecalentamiento

Si hay un fallo que se repite en prácticamente todos los testimonios afectados es el de la autonomía. Bastan unas horas de uso para notar que el móvil se descarga claramente más rápido que antes de instalar iOS 26.2.1, incluso manteniendo los mismos hábitos de uso y con el mismo nivel de brillo o conexiones; si quieres saber por qué ocurre y cómo evitarlo, consulta por qué tu iPhone gasta más batería tras actualizar iOS.

Varios dueños de modelos relativamente recientes, como iPhone 17 Pro Max, comentan que antes podían llegar al final del día sin problemas y ahora se ven obligados a cargar el móvil a media tarde. En casos más extremos, el porcentaje de batería cae varios puntos en apenas unos minutos de uso ligero, como consultar redes sociales o navegar por la web.

Junto con esta caída de autonomía, algunos usuarios hablan también de episodios puntuales de sobrecalentamiento al realizar tareas sencillas (cámara, mensajería, navegación), lo que alimenta la sospecha de que haya procesos en segundo plano mal optimizados o servicios del sistema que se han quedado “enganchados” tras el parche.

Este comportamiento se detecta tanto en dispositivos más nuevos como en iPhone de generaciones anteriores aún muy extendidos en Europa, lo que apunta a un fallo de software más que a un desgaste normal de la batería.

Rendimiento a trompicones: lag, congelaciones y reinicios aleatorios

Más allá de la batería, una de las quejas más llamativas es la pérdida de fluidez general. iOS 26 introdujo la interfaz «Liquid Glass», con animaciones más trabajadas y transparencias; tras 26.2.1, hay usuarios que cuentan que la interfaz se traba al desbloquear el móvil, especialmente con fondos de pantalla de alta resolución o al usar gestos rápidos.

Se describen casos de lag al abrir aplicaciones, tirones al desplazarse por menús y pequeños bloqueos al cambiar entre apps. En algunos dispositivos, el problema es solo una sensación de que todo va “menos fino”; en otros, directamente aparecen congelaciones que obligan a cerrar de golpe la app afectada o a reiniciar el iPhone.

No faltan los testimonios de gente que sufre reinicios aleatorios sin motivo aparente: el móvil se queda congelado unos segundos y, de repente, vuelve a la manzana de arranque. Estos reinicios se dan tanto en tareas ligeras como en juegos o apps de cámara, lo que complica encontrar un patrón claro.

En iPad, quienes han actualizado a iPadOS 26.2.1 hablan de ventanas que no responden bien a los gestos, fallos al cambiar de tamaño las apps en modo multitarea o pequeños cuelgues al usar un trackpad, algo especialmente molesto para quienes usan la tableta como herramienta de trabajo.

Aplicaciones que fallan, datos que desaparecen y errores en face id

Otra parte importante de las quejas tiene que ver con el comportamiento de las aplicaciones. Diversos usuarios explican que, tras actualizar, apps que antes iban como un tiro ahora se cierran de forma repentina o se quedan colgadas sin razón aparente, incluso después de reinstalarlas o limpiar espacio de almacenamiento; y hay guías específicas sobre problemas de mensajería como iMessage no funciona tras actualizar iOS 26.

En el terreno de la seguridad biométrica, Face ID se ha convertido en otro foco de problemas. Hay casos en los que tarda bastante más en reconocer el rostro, errores frecuentes al intentar desbloquear el dispositivo y, sobre todo, muchos fallos de autenticación en apps de terceros (banca, gestores de contraseñas, servicios de pago), obligando a introducir códigos PIN o contraseñas manualmente una y otra vez.

A nivel de datos, algunos afectados han visto cómo todas sus pestañas abiertas en Safari desaparecían de golpe después de la actualización, incluidas las pestañas privadas y grupos que llevaban tiempo usando como “lista de tareas” o recordatorios. En Apple Maps, otros hablan de pérdida de lugares favoritos y ubicaciones guardadas, algo muy incómodo para quienes usan el móvil como GPS habitual.

Tampoco se libran funciones del sistema como el Centro de control o HomeKit: botones que dejan de responder, accesorios domóticos que aparecen como “sin conexión” aunque funcionen bien o accesos rápidos que se activan con retraso o no hacen caso al primer intento.

Conectividad, almacenamiento y airtag 2: más frentes abiertos

La conectividad es otro apartado donde iOS 26.2.1 está dando que hablar. Algunos usuarios se han quedado puntualmente sin señal de su operador móvil, ven cortes en los datos o sufren desconexiones aleatorias de la red Wi‑Fi, algo especialmente problemático si se trabaja en remoto o se depende del teléfono para llamadas profesionales; además, betas como iOS 26.3 beta 3 han mostrado problemas de continuidad entre dispositivos.

También circulan informes sobre problemas de Bluetooth y CarPlay: manos libres del coche que se desconectan sin motivo, auriculares que se emparejan y desemparejan solos o retrasos al reproducir audio. Aunque no son fallos generalizados, sí parecen aparecer con cierta frecuencia en quienes han dado el salto a la nueva versión.

En el apartado de almacenamiento, varios usuarios comentan que el sistema muestra cifras incoherentes de uso de memoria, con picos repentinos en el espacio ocupado por “Sistema” o “Otros datos” que no se corresponden con la realidad, lo que complica gestionar el espacio disponible.

Paradójicamente, el propio AirTag 2, uno de los motivos principales de la actualización, tampoco está libre de críticas: hay quien denuncia fallos en la función Precision Finding, con direcciones imprecisas, retrasos al localizar el accesorio o desconexiones inesperadas durante el seguimiento.

¿es un problema masivo o solo afecta a una parte de los usuarios?

Pese a la cantidad de reportes, todo apunta a que no todos los iPhone ni todos los iPad están afectados por igual. Hay usuarios que aseguran que su dispositivo va perfecto con iOS 26.2.1, e incluso algunos comentan que lo notan algo más fino y estable que antes, especialmente en modelos muy recientes.

Aun así, la versión está siendo mucho más comentada de lo habitual para un parche menor. En comunidades europeas especializadas y medios tecnológicos se aprecia un patrón: el volumen de testimonios negativos es superior al de otras actualizaciones similares, lo que sugiere que Apple ha tocado alguna parte sensible del sistema.

Los datos de uso tampoco ayudan a calmar los ánimos. Según cifras de analistas, la adopción de iOS 26 va más lenta que la de versiones anteriores como iOS 18, y una parte importante de usuarios a nivel global sigue en sistemas previos. Esto se interpreta, en parte, como falta de confianza en la nueva generación, ahora reforzada por los problemas de 26.2.1.

En el caso de Europa y España, muchos usuarios optan por una estrategia conservadora: esperar a ver qué tal le va a otros antes de actualizar, sobre todo cuando no se trata de un cambio obligatorio para seguir usando apps o servicios esenciales; algunos miran ya a futuras ramas del sistema como iOS 27 pone el foco en rendimiento esperando correcciones mayores.

Qué está haciendo apple y qué pueden hacer los usuarios

Hasta el momento, Apple no ha publicado un comunicado específico reconociendo los fallos asociados a iOS 26.2.1, algo que tampoco sería extraño: la compañía suele limitarse a lanzar parches posteriores sin entrar en demasiados detalles públicos sobre los errores previos; en ocasiones esas correcciones se prueban como actualización de seguridad invisible en iOS 26.3.

En paralelo, se han liberado otras actualizaciones para dispositivos que no pueden instalar iOS 26, como iOS 16.7.14 para iPhone 8, 8 Plus o X y parches de seguridad para Apple Watch y Mac veteranos. Estas versiones antiguas están enfocadas en estabilidad, compatibilidad con servicios como iMessage y FaceTime y correcciones de seguridad, y no parecen arrastrar los problemas de 26.2.1.

Para quienes ya han actualizado y sufren fallos, las soluciones son más bien de contención: algunos usuarios logran mejorar algo la situación con reinicios completos, restablecimiento de ajustes de red o desactivando funciones en segundo plano, pero la mayoría coincide en que estos trucos solo sirven como alivio temporal.

La realidad es que, con iOS 26.2 fuera de la ventana de firma, no es posible volver a la versión anterior por métodos oficiales. Toca esperar a que Apple publique un nuevo parche que corrija los errores más graves y, mientras tanto, adaptar el uso del dispositivo para minimizar el impacto de los fallos.

El panorama que deja iOS 26.2.1 recuerda que incluso las actualizaciones más pequeñas pueden tener efectos importantes en el día a día: para una parte de los usuarios de iPhone y iPad, el parche que debía aportar más estabilidad, seguridad y soporte para AirTag 2 ha traído recortes de autonomía, bloqueos, errores en Face ID y problemas de conectividad. Quienes aún no han actualizado pueden valorar si les compensa esperar a la próxima versión, mientras que los ya afectados solo pueden confiar en que Apple mueva ficha pronto con una corrección que deje atrás este tropiezo.