Calendario previsto: del macbook pro m5 al macbook pro m6
Los informes más consistentes, incluidos los del periodista Mark Gurman en su boletín especializado, dibujan un escenario en el que Apple ya tiene varios equipos listos para producción: MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max, MacBook Air con M5 y Mac Studio con M5 Max. Ese bloque de novedades se situaría a comienzos de 2026, en el primer trimestre, siguiendo la cadencia habitual de la marca.
Lo llamativo es que, según esa misma información, el verdadero foco interno no estaría solo en los M5, sino en la siguiente generación de procesadores Apple Silicon, el M6. La idea que se maneja en la industria es que el MacBook Pro M6, que coincidiría con el 20.º aniversario de esta familia, se adelante respecto a lo que se pensaba hace unos meses.
Filtraciones anteriores hablaban de un posible retraso del MacBook Pro M6 hasta principios de 2027. Sin embargo, los últimos datos sitúan ahora el lanzamiento en torno a octubre de 2026, manteniendo la costumbre de Apple de reservar el último trimestre del año para sus portátiles profesionales más potentes.
Este calendario encaja con la estrategia reciente de la compañía, que con la generación M3 inauguró un ritmo muy agresivo de renovaciones. Desde aquel MacBook Pro con M3, Apple ha mantenido una dinámica de presentar nuevos modelos de gama alta en octubre o noviembre, una pauta que, según los analistas, podría repetirse con la transición de M5 a M6.
Si se cumplen estas previsiones, el usuario europeo se encontrará en 2026 con una situación peculiar: MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max a principios de año y, en apenas unos meses, un nuevo MacBook Pro M6 más avanzado en rendimiento y diseño, lo que complica bastante la decisión de compra para quienes necesitan renovar equipo.
Apple m6: salto a los 2 nm y enfoque en potencia eficiente
Una de las claves de esta futura generación será el propio chip M6. Los informes que circulan en la cadena de suministro apuntan a que Apple utilizará por primera vez un proceso de fabricación de 2 nanómetros, un salto respecto a los 3 nm que se emplean en los silicios actuales de la marca.
Al reducir el tamaño del nodo, el M6 debería ofrecer una combinación de más rendimiento bruto y mejor eficiencia energética. Para un portátil como el MacBook Pro, esto se traduce en la posibilidad de mantener o incluso reducir el grosor del chasis sin sacrificar autonomía ni obligar a sistemas de refrigeración más ruidosos.
La apuesta de Apple por una generación de chip al año, que se consolidó tras la presentación de Apple Silicon en 2020, seguiría así su curso con el M6. El M5 habría llegado en octubre de 2025 en varios dispositivos, y todo apunta a que el M6 podría estar operativo para finales de 2026, justo a tiempo para acompañar a los MacBook Pro de nueva hornada.
Junto al M6 base, se esperan las habituales variantes orientadas al ámbito profesional: M6 Pro y M6 Max, con más núcleos de CPU y GPU, mayor ancho de banda de memoria y un empujón importante en capacidades de computación para tareas como edición de vídeo en 8K o simulaciones complejas.
Otra pieza importante será la unidad de procesamiento neuronal integrada. Diversas fuentes hablan de un salto notable en la potencia para tareas de inteligencia artificial, con modelos generativos y funciones avanzadas ejecutándose directamente en el dispositivo, algo especialmente relevante en la Unión Europea, donde la privacidad de los datos y las regulaciones empujan a soluciones más locales y menos dependientes de la nube.
Diseño y pantalla: macbook pro m6 como punto de inflexión
Más allá del procesador, casi todos los rumores coinciden en que el MacBook Pro M6 vendrá acompañado de un rediseño de calado. La intención de Apple sería aprovechar el cambio de chip y la posible adopción de OLED para aligerar el portátil y refinar su aspecto general.
Entre los cambios que se barajan, uno de los más repetidos es la desaparición del notch rectangular actual. En su lugar, se estudia un recorte más discreto para la cámara o una solución inspirada en la Dynamic Island del iPhone, con una integración más suave en macOS y menos impacto visual en el área de trabajo del usuario.
También se espera un chasis algo más delgado y ligero gracias a la nueva arquitectura interna y a la eficiencia adicional del M6. El objetivo sería ofrecer un portátil profesional que mantenga el nivel de potencia de la gama actual, pero con una silueta más contenida y manejable, algo muy apreciado por quienes viajan constantemente con su equipo por España y el resto de Europa.
En el apartado de imagen, los rumores apuntan a una cámara FaceTime mejorada, con mejor desempeño en condiciones de poca luz y quizá un formato de lente diferente, más integrada en el borde superior de la pantalla. Esa mejora iría de la mano de un procesamiento de imagen más avanzado, apoyado en las nuevas capacidades del M6.
Sobre la pantalla táctil, hay posiciones encontradas. Durante años, Apple ha defendido que el Mac no necesita pantalla táctil, pero algunas fuentes de la cadena de suministro hablan de pruebas con tecnología táctil «on-cell» en los paneles que equiparían a los futuros MacBook Pro. A día de hoy es un aspecto que sigue en el terreno de la especulación, por lo que conviene tomarlo con prudencia.
Oled y macbook pro m6: qué se gana y qué preocupa
El gran cambio visual que traería el MacBook Pro M6 sería el posible salto a pantallas OLED de 14 y 16 pulgadas. A diferencia de la tecnología mini‑LED actual, el OLED permite que cada píxel emita su propia luz, logrando negros muy profundos y un contraste prácticamente infinito.
Para quienes trabajan con vídeo, fotografía o contenidos HDR, este cambio podría suponer un avance significativo, con colores más vivos y un control más preciso del brillo. Además, al eliminar la retroiluminación tradicional, el panel puede ser más delgado, lo que encaja con el objetivo de aligerar el conjunto del portátil.
Ahora bien, el OLED no está exento de inconvenientes. Una de las sombras que planea sobre el MacBook Pro M6 con esta tecnología es el riesgo de retenciones o quemados cuando se muestran interfaces con elementos fijos durante muchas horas, justo el escenario típico de un escritorio de trabajo.
Para mitigar ese problema, se ha hablado de paneles OLED de tipo «tándem» o de doble capa, que reparten el desgaste entre dos estructuras y mejoran la longevidad y el brillo sostenido. Esa solución, sin embargo, complica la fabricación y eleva el coste, lo que podría repercutir en el precio final de los MacBook Pro M6 con OLED.
También hay dudas sobre la disponibilidad inicial. Los analistas describen planes de producción relativamente conservadores, en torno a dos millones de paneles en el primer año, una cifra que, para un portátil tan popular, podría traducirse en unidades limitadas en mercados de alta demanda. España y otros países europeos entrarían dentro del primer grupo de distribución, pero las existencias podrían ser ajustadas en los primeros meses.
Samsung como proveedor clave y la cadena de suministro
En este escenario, todo apunta a que Samsung Display será el principal proveedor de paneles OLED para los futuros MacBook Pro con M6. La compañía surcoreana estaría preparando líneas de producción de octava generación, más eficientes para fabricar pantallas de mayor tamaño como las de 14 y 16 pulgadas.
Los reportes mencionan que la producción masiva de estos paneles arrancaría hacia la primavera de 2026, con el objetivo de garantizar suficientes unidades para que el ensamblador, previsiblemente Foxconn, pueda montar los portátiles durante el verano y tenerlos listos de cara a la campaña de finales de año.
En paralelo, Apple seguiría ajustando ciertos componentes internos de diseño propio para reducir costes de fabricación y optimizar el interior del chasis. Esta fase de ajustes, según se comenta, podría estar influyendo en que el lanzamiento del MacBook Pro M6 con OLED se concentre en el tramo final de 2026, y no antes.
Otros candidatos a sumarse a la cadena de suministro, como el fabricante chino BOE, tendrían que esperar a posibles revisiones o ampliaciones de la gama a partir de 2027. De momento, todo indica que la primera oleada de MacBook Pro M6 con OLED dependería casi por completo de Samsung, lo que refuerza la idea de una disponibilidad inicial algo más limitada.
Este grado de dependencia de un único proveedor también introduce un factor de riesgo: cualquier problema en las líneas de fabricación o en el rendimiento de los paneles podría empujar a retrasos adicionales en el calendario de lanzamiento, algo que los analistas no descartan completamente si surgen imprevistos.
M6, autonomía y rendimiento para el profesional europeo
Otra de las promesas asociadas al MacBook Pro M6 es la mejora en autonomía real y rendimiento sostenido. La combinación de un chip más eficiente en 2 nm y un panel OLED, que apaga píxeles en las zonas oscuras, abre la puerta a notable ahorro energético en usos cotidianos.
Algunas estimaciones preliminares hablan de la posibilidad de llegar a más de 25 horas de uso en movilidad en determinados escenarios, aunque por el momento se trata de proyecciones basadas en las mejoras esperadas de la arquitectura. Apple lleva años empujando la duración de batería como uno de los grandes argumentos para los Mac con procesador propio, y el M6 seguiría esa línea.
En cuanto al rendimiento, se espera que el M6 y sus variantes Pro y Max ofrezcan un salto apreciable en potencia gráfica, algo clave para profesionales de la edición de vídeo, animación 3D o desarrollo de videojuegos que trabajan en entornos como España, Alemania o Francia y demandan cada vez más músculo gráfico en un formato portátil.
El nuevo silicio también podría permitir a Apple jugar con la configuración interna para introducir baterías de mayor densidad de energía o rediseñar los sistemas de refrigeración, manteniendo los ventiladores a raya incluso bajo carga elevada, un punto valorado por quienes utilizan el MacBook Pro en estudios pequeños o espacios compartidos.
En el apartado de conectividad, han surgido menciones a una posible integración de conectividad 5G en algunos modelos, aunque esta idea es una de las menos confirmadas y depende de factores como acuerdos con operadores, impacto en el precio y posicionamiento del producto dentro de la gama Mac.
M5 ahora o esperar al macbook pro m6: la encrucijada
Con este panorama, muchos usuarios en España y Europa se encuentran ante una duda bastante concreta: apostar por los MacBook Pro con chip M5 Pro y M5 Max que llegarán antes o aguantar hasta la aparición del MacBook Pro M6 con rediseño y, posiblemente, OLED.
Los modelos con M5 se esperan para la primera parte de 2026 y mantendrían el diseño actual, con pantallas mini‑LED, los mismos puertos y una filosofía continuista. Para quienes necesitan un portátil de trabajo fiable a corto plazo, sin cambios drásticos en diseño ni tecnología de pantalla, esa generación puede resultar más que suficiente.