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Cómo crear chats grupales para compartir canciones en Spotify


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Qué son los chats grupales de spotify y para qué sirven

Los nuevos chats grupales son conversaciones dentro de Spotify con hasta 10 participantes, pensadas para compartir contenido de audio sin abandonar la app. No se trata de un sistema de mensajería generalista como el de una red social, sino de un espacio más acotado para que amigos, familiares o compañeros puedan comentar lo que están escuchando.

En estos grupos se pueden enviar canciones sueltas, álbumes completos, listas de reproducción, episodios de pódcast y audiolibros disponibles en el catálogo de la plataforma. Cada contenido que se comparte queda asociado al hilo de conversación, de modo que es sencillo volver a él sin tener que rebuscar enlaces ni recordar títulos.

Spotify subraya que, igual que en los mensajes individuales, no hay diferencias por tipo de cuenta: los chats en grupo están permitidos tanto para quienes usan el servicio de forma gratuita como para los suscriptores Premium, siempre que tengan al menos 16 años. La idea es que cualquier persona pueda participar en estos espacios de escucha compartida.

Además de servir como canal para enviar recomendaciones, los chats grupales están conectados con otras funciones sociales que muestran la actividad de reproducción de los participantes y facilitan la interacción en tiempo real alrededor de lo que suena en cada momento.

Cómo crear un chat grupal para compartir canciones

La creación de grupos se realiza desde la aplicación móvil de Spotify, donde se concentra, por ahora, la experiencia de mensajería. El proceso es similar al de abrir un chat individual, aunque con algunos pasos extra para añadir más participantes.

Para iniciar un nuevo grupo, el usuario suele tener que ir a su perfil o al apartado de Mensajes y elegir una opción del estilo «Nuevo mensaje» o «Crear grupo». A continuación, puede seleccionar los contactos con los que quiere compartir el chat, hasta un máximo de diez personas por conversación.

La propia app puede sugerir usuarios con los que ya se ha interactuado previamente a través de funciones como listas colaborativas, Blends o sesiones Jam, lo que facilita recuperar conexiones musicales que ya existen dentro del servicio. Si alguien no aparece entre las sugerencias, Spotify contempla la opción de invitar mediante enlace, siempre dentro de los límites de uso de la plataforma.

Como se trata de una herramienta que se está desplegando de forma progresiva, es posible que no todos los usuarios en España o en otros países europeos la vean disponible al mismo tiempo. Spotify recomienda mantener la aplicación actualizada para recibir antes las nuevas opciones, aunque el lanzamiento completo puede variar según la región y el dispositivo.

Una vez creado el grupo, la dinámica consiste en compartir contenidos desde cualquier pantalla de reproducción: al pulsar en las opciones de compartir de una canción, pódcast, lista o audiolibro, aparece la posibilidad de enviarlo directamente al chat grupal elegido, sin copiar enlaces manualmente ni abrir otras apps.

Qué se puede compartir en los grupos y cómo se ve

El foco de estos chats está en el intercambio de todo tipo de contenidos de audio disponibles en Spotify. Los usuarios pueden enviar tanto títulos concretos como colecciones completas, lo que abre la puerta a diferentes usos, como preparar una playlist para una quedada, comentar un episodio de pódcast o recomendar un audiolibro.

En la práctica, cada elemento compartido aparece como una tarjeta dentro de la conversación, con el título, la carátula y las opciones básicas de reproducción. Desde ahí, cualquier integrante puede pulsar para escuchar, guardar el contenido o añadirlo a sus propias listas.

La ventaja frente a compartir enlaces en otras plataformas es que todo queda centralizado en el mismo entorno. Si un grupo está centrado en un género concreto, como el indie, el rap o la música electrónica, la conversación va construyendo un histórico de recomendaciones que se puede consultar más adelante sin perderse entre otros mensajes ajenos a la música.

Este planteamiento también puede resultar útil para grupos de estudio, equipos de trabajo o clubes de lectura que apoyen sus actividades en audiolibros o pódcasts temáticos. Al mantenerse toda la interacción en la app de audio, se evita la dispersión entre múltiples herramientas de mensajería.

Escucha compartida: actividad en tiempo real y jam

La llegada de los chats grupales no viene sola. Spotify está reforzando su dimensión social con funciones complementarias como la actividad de reproducción en tiempo real y la posibilidad de solicitar unirse a una sesión Jam directamente desde la conversación.

Por un lado, la opción conocida como Listening Activity permite, si así lo decide el usuario, que sus contactos vean qué está escuchando en cada momento dentro de la sección de Mensajes. Cuando no hay nada sonando, la app puede mostrar la última reproducción reciente, lo que ayuda a retomar temas de conversación sobre música, pódcasts o audiolibros.

Por otro, la herramienta Request to Jam traslada el chat al terreno de la escucha sincronizada. Un Jam es una sesión compartida en la que varias personas añaden canciones y las escuchan a la vez, una especie de “sala” musical colaborativa. Desde los mensajes, se puede solicitar iniciar una de estas sesiones y la otra parte decide si acepta unirse.

En este ámbito sí pueden darse ciertas diferencias entre cuentas gratuitas y de pago, ya que algunas opciones avanzadas para iniciar o gestionar Jams están ligadas a las modalidades Premium. Sin embargo, la invitación a participar en una sesión puede extenderse a otros usuarios, lo que abre la puerta a experiencias compartidas más amplias.

Todas estas funciones apuntan a un mismo objetivo: convertir Spotify en un espacio donde la escucha sea una actividad social, no solo individual. Entre amigos de un mismo grupo, por ejemplo, es más fácil coordinar qué se pone en una quedada, en un viaje en coche o en una tarde de estudio si la conversación y la reproducción están conectadas.

Privacidad, control y límites de uso en los chats

Junto con las novedades sociales, aparecen también dudas habituales sobre privacidad y seguridad en la mensajería. Spotify aclara que su sistema de Mensajes, tanto individuales como en grupo, no utiliza cifrado de extremo a extremo, lo que implica que la plataforma puede intervenir en casos de abuso o uso indebido.

Para mitigar riesgos, la aplicación incluye controles clásicos de gestión de interacciones: se pueden aceptar o rechazar solicitudes de contacto, bloquear a otros usuarios, denunciar comportamientos inadecuados o contenido que infrinja las normas, e incluso desactivar por completo la función de Mensajes si se prefiere no recibir comunicación alguna.

El límite de 10 participantes por grupo actúa también como barrera frente a conversaciones masivas difíciles de moderar. Este tamaño reducido favorece entornos donde sea más sencillo mantener el control, tanto en el plano social como en el de las recomendaciones musicales.

En el contexto europeo, marcado por normativas estrictas en materia de protección de datos y seguridad digital, este tipo de medidas de supervisión y herramientas de reporte resultan especialmente relevantes para plataformas que aspiran a ampliar su faceta social sin descuidar la experiencia de los usuarios jóvenes.

Disponibilidad en españa y otros mercados europeos

Spotify ha iniciado un despliegue gradual de los chats grupales, lo que significa que la función no aparece a la vez para todo el mundo. La compañía no ha fijado una fecha concreta de implantación total, pero sí ha confirmado que la característica llegará tanto a cuentas gratuitas como de pago en las regiones donde el sistema de mensajes ya está operativo.

En España y en el resto de Europa, la disponibilidad puede depender de la versión de la aplicación instalada y del sistema operativo del dispositivo. Por ello, muchos usuarios verán antes el botón para crear grupos en iOS o Android si mantienen la app actualizada desde las tiendas oficiales.

Spotify encuadra estos cambios dentro de una estrategia más amplia para consolidarse como un entorno de interacción digital en torno al audio. Frente a un uso tradicional centrado únicamente en reproducir contenidos, la plataforma busca que las personas también conversen, recomienden y organicen escuchas conjuntas sin salir de la aplicación.

Así, funciones como los chats grupales, la actividad de reproducción en tiempo real o las sesiones Jam se integran en el día a día de usuarios que, especialmente en Europa, ya combinan servicios de mensajería y redes sociales con plataformas de streaming para mantenerse en contacto.

Con la incorporación de los chats grupales para compartir canciones, Spotify refuerza una apuesta clara por hacer de la escucha una experiencia colectiva: pequeñas conversaciones de hasta diez personas donde se mezclan recomendaciones de música, pódcasts y audiolibros, a las que se suman herramientas como la actividad en tiempo real y las sesiones Jam, en un entorno que ofrece controles básicos de privacidad y un despliegue progresivo en España y otros países europeos.