Gemini se queda a vivir en la barra lateral de chrome
El cambio más visible es la llegada de un panel lateral permanente en Chrome, donde reside Gemini. Basta con pulsar el icono de la IA, situado en la parte superior derecha del navegador, para desplegar este panel en el margen derecho de la pantalla y comenzar a interactuar sin abandonar la página que estás viendo.
La idea de Google es clara: multitarea sin fricciones. Desde ese lateral puedes pedir resúmenes de una noticia larga, hacer preguntas sobre un informe técnico o pedir que te aclare un concepto sin abrir nuevas pestañas. El asistente mantiene el contexto de lo que tienes en pantalla y responde en consecuencia, algo especialmente útil cuando estás comparando información o siguiendo varios hilos a la vez.
Además de las consultas de texto, el panel incorpora un editor de imágenes integrado con la tecnología Nano Banana. Esto permite retocar una foto que tengas abierta en Chrome directamente desde el navegador, sin descargarla ni subirla después a otro servicio: recortes, variaciones, estilos o ajustes básicos se pueden solicitar mediante instrucciones escritas.
La integración va más allá del contenido de la pestaña actual. Gemini puede apoyarse en servicios del ecosistema de Google como YouTube, Gmail, Maps, Shopping o Flights para ofrecer respuestas más contextualizadas. Por ejemplo, puede cruzar correos de reservas con búsquedas de vuelos o combinar reseñas de Maps con comparativas de hoteles abiertas en distintas pestañas.
Aunque todo esto supone ya un salto en comodidad, es solo el paso previo a lo que realmente cambia las reglas del juego: dejar que la IA no solo analice la web, sino que actúe dentro de ella.
Auto browse: cuando chrome deja de ser solo un visor
La novedad que más está dando que hablar es Auto Browse, la función que convierte a Chrome en un navegador verdaderamente agéntico. En lugar de limitarse a responder lo que le preguntes, Gemini puede ejecutar tareas de varios pasos en tu nombre, moviéndose por diferentes páginas y formularios dentro del propio navegador.
Auto Browse se controla también desde el panel lateral: el usuario indica qué quiere conseguir y Gemini se encarga de recorrer la web para lograrlo. Entre los ejemplos que Google ha puesto sobre la mesa se incluyen procesos tan habituales como rellenar formularios online, descargar documentos, comparar opciones entre varias pestañas o asistir en trámites con varios pasos.
El agente es capaz de encadenar acciones sin que tengas que estar encima de cada clic. Si le pides, por ejemplo, que organice la compra de los ingredientes para una receta, la IA puede localizar una tienda online, seleccionar los productos adecuados, ajustar las cantidades y dejar el carrito preparado para que solo tengas que validarlo.
Del mismo modo, Auto Browse puede ayudar a gestionar tareas del día a día: revisar reseñas de productos procedentes de distintas webs, organizar huecos en el calendario cruzando datos con Google Calendar, revisar precios de hoteles en diferentes fechas o adelantar el papeleo de una suscripción. Todo ello se hace visible en Chrome, y el usuario puede seguir lo que está ocurriendo mientras continúa usando su pestaña principal.
Para facilitar que este tipo de automatizaciones funcionen también en comercios online, Google ha desarrollado junto a plataformas como Shopify o Etsy el llamado Universal Commerce Protocol (UCP), un estándar pensado para que los agentes de IA puedan interactuar de forma más ordenada con las tiendas, sin recurrir constantemente a soluciones improvisadas.
Chrome entra de lleno en la carrera de los navegadores agénticos
El movimiento de Google llega en un contexto en el que los agentes de IA centrados en la navegación se han convertido en uno de los grandes temas del sector. Propuestas como ChatGPT Atlas de OpenAI o los proyectos de startups tipo Perplexity ya habían apuntado a esta idea de que el navegador sea algo más que un visor de páginas, y lo comparamos con el gran competidor de Google en IA y buscadores.
La diferencia es que Chrome parte de una posición especialmente ventajosa: es el navegador dominante a nivel global, lo que da a Gemini un alcance potencial mucho mayor que el de sus competidores si esta integración se consolida. En la práctica, Google coloca a su asistente en el centro de la experiencia de millones de usuarios sin que estos tengan que instalar herramientas alternativas.
Esta apuesta también supone un cambio de enfoque respecto a la filosofía más minimalista que Chrome había mantenido en los últimos años. Con Auto Browse y el panel lateral, el navegador se posiciona claramente en la corriente de convertir la navegación en una experiencia guiada por IA, donde el usuario delegue parte del trabajo repetitivo para centrarse solo en la supervisión y las decisiones finales.
La compañía ya había tanteado este terreno con iniciativas anteriores, como Gemini 2.5 Computer Use, pensado para que la IA pudiera interactuar con interfaces visuales de webs. Sin embargo, la integración actual en Chrome, con foco en tareas cotidianas y procesos reales de los usuarios, es una de las apuestas más ambiciosas de Google para que los agentes de IA salten definitivamente al uso diario.
En paralelo, esta estrategia reabre el debate sobre hasta qué punto queremos que el navegador tome la iniciativa. Desde el punto de vista de productividad, la promesa es evidente, pero también lo es el reto de gestionar la confianza y los posibles fallos cuando una IA tiene tanto margen de maniobra sobre nuestra actividad online.
Seguridad, permisos y límites a lo que puede hacer gemini
Con un agente de IA capaz de moverse por formularios, carritos de compra y paneles de cuenta, la cuestión de la seguridad y el control se vuelve prioritaria. Google insiste en que Auto Browse no ejecuta acciones sensibles sin pedir antes una confirmación clara al usuario.
Esto significa que, aunque Gemini pueda rellenar datos y dejar preparados procesos de compra o reservas, el último clic sigue siendo responsabilidad humana. El usuario puede revisar lo que la IA ha hecho, modificarlo si lo considera necesario y solo entonces autorizar el paso final, como un pago o la publicación de contenido en redes sociales.
Además, la empresa remarca que el proceso puede interrumpirse en cualquier momento. Si notas que la IA está tomando un camino que no te convence, puedes detener la automatización y retomar tú el control de la navegación en la web donde se encuentre.
Incluso con estas salvaguardas, el modelo exige un grado de confianza elevado. Si el usuario lo aprueba, Gemini puede acceder al gestor de contraseñas del navegador para completar inicios de sesión durante las tareas automatizadas, lo que hace que la experiencia sea muy fluida, pero también incrementa la superficie de riesgo en caso de abusos o ataques dirigidos.
Google reconoce que los agentes de IA son susceptibles a técnicas como la inyección de prompts o a intentos de manipulación a través de páginas maliciosas, por lo que el despliegue de Auto Browse se está realizando de forma gradual y con límites diarios al número de acciones que puede ejecutar el agente. La compañía pretende así observar comportamientos reales, ajustar protecciones y evitar usos descontrolados en esta primera fase.
Disponibilidad, modelos de pago y qué pasa con españa
Por ahora, Auto Browse y la navegación automatizada de Gemini en Chrome se están lanzando con un alcance muy restringido. La función solo está disponible en Estados Unidos y exclusivamente para quienes tengan una de las suscripciones de pago de inteligencia artificial de Google: los planes AI Pro o Ultra.
Este enfoque limitado cumple una doble función. Por un lado, permite a la empresa probar la tecnología con un grupo más reducido de usuarios, con cierto perfil avanzado y presumiblemente más consciente de lo que implica dar este nivel de permiso a una IA. Por otro, refuerza la idea de que se trata de una prestación de gama alta dentro del catálogo de servicios de la compañía.
En lo que respecta a España y al resto de Europa, no hay fechas oficiales para la llegada de Auto Browse a corto plazo. Es una situación que se repite con cierta frecuencia en el despliegue de funciones de IA: primero Estados Unidos, más tarde otros mercados, y las regiones sometidas a regulaciones tecnológicas más estrictas, como la Unión Europea, suelen tener que esperar algo más.
Mientras tanto, lo que sí cabe esperar es que Chrome vaya incorporando de forma paulatina otras capacidades de Gemini que no implican tanta autonomía, como mejoras en los resúmenes de páginas, asistencia más contextual o herramientas de edición de contenido. Todo ello, eso sí, todavía pendiente de cómo encajan estas novedades en marcos normativos como el Reglamento de IA europeo y las futuras normas sobre servicios digitales.
Para los usuarios españoles y europeos, el resultado práctico es que, al menos por ahora, el navegador seguirá funcionando de forma más tradicional, aunque con signos claros de hacia dónde se dirige la evolución: un Chrome menos pasivo, más conectado con tu información personal y dispuesto a tomar la iniciativa en tareas que hasta hace nada eran puramente manuales.
El movimiento de Google con Gemini y Auto Browse dibuja un escenario en el que el navegador deja de ser un simple intermediario entre usuario y web para convertirse en un asistente que mira, entiende y actúa dentro de internet. Si la compañía consigue resolver las dudas sobre seguridad, privacidad y regulación, y la función acaba llegando a Europa con todas las garantías, lo normal será que cada vez nos acostumbremos más a delegar en la IA los pasos pesados de la navegación y reservemos nuestro tiempo para decidir qué queremos hacer, no para pelear con formularios interminables o comparativas sin fin.