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Anillos inteligentes para iPhone y el futuro Apple Ring


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Qué es un anillo inteligente y por qué está de moda

Un anillo inteligente es básicamente un mini wearable de salud sin pantalla que se lleva en el dedo y que integra sensores como acelerómetros, medidores de frecuencia cardíaca (PPG), temperatura y en algunos casos detección de saturación de oxígeno en sangre. Toda la información se envía al móvil mediante Bluetooth y se visualiza en una app.

A diferencia de un reloj inteligente, el anillo apuesta por la tecnología invisible: nada de avisos constantes en la muñeca, nada de estar mirando una pantalla todo el rato. Su función es medir de manera discreta y constante cómo duermes, cómo te mueves, qué nivel de estrés arrastras y, en algunos modelos, incluso servir como mando a distancia o llavero digital gracias al NFC.

El gran punto fuerte es que el dedo, desde el punto de vista fisiológico, es un lugar más interesante que la muñeca para medir ciertos parámetros. La piel es más fina, hay mayor densidad de capilares y la señal PPG suele ser más estable, algo que muchos fabricantes aprovechan para afinar sobre todo la medición nocturna.

Además, un anillo inteligente ayuda mucho a la llamada desintoxicación digital: no tienes una pantalla que reclamar tu atención cada pocos minutos, pero sigues recopilando datos de salud las 24 horas del día. Para quienes se sienten saturados de notificaciones, es una forma muy cómoda de seguir monitorizándose sin añadir más ruido.

Para qué sirve realmente un smart ring (y en qué se diferencia de un reloj)

En la práctica, un buen anillo inteligente se centra en tres grandes áreas: salud y sueño, actividad ligera y control básico de otros dispositivos. El enfoque deportivo avanzado (GPS, ritmos de carrera, métricas de entrenamiento de fuerza) sigue siendo terreno de los relojes, pero el anillo es ideal como dispositivo 24/7.

En el terreno de la salud, muchos modelos ofrecen medición continua de frecuencia cardíaca, monitorización de oxígeno en sangre (SpO₂), variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), temperatura cutánea y análisis muy detallado del descanso. Algunos, como RingConn o Ultrahuman, incluso se atreven con un cribado orientativo de apnea del sueño.

En cuanto a actividad, los smart rings registran pasos, calorías estimadas y movimiento general del día, pero su fuerte no es el deporte de alta intensidad, sino darte una foto global de tu carga y tu recuperación. Es decir, te ayudan a entender si estás acumulando cansancio, si duermes peor de lo que crees o si tu nivel de estrés está disparado.

En modelos con NFC, el anillo se convierte en un discreto mando de bolsillo con el que hacer pagos contactless, abrir puertas compatibles o interactuar con otros dispositivos. Ojo, no todos los anillos con NFC sirven para pagar: muchos usan ese chip solo para accesos o automatizaciones específicas, así que conviene revisar la letra pequeña.

Respecto al reloj, la diferencia clave está en que el anillo es más cómodo, más ligero y menos intrusivo, pero también menos completo para entrenar. Hay quien se queda con ambos: reloj para deporte y anillo para salud, sueño y vida diaria.

Los grandes nombres del mercado: oura, samsung, ringconn, amazfit y compañía

El ecosistema de smart rings ha pasado de ser algo anecdótico a un campo de batalla muy serio entre marcas especializadas y gigantes tecnológicos. A día de hoy, si piensas en un anillo inteligente de gama alta, casi siempre salen los mismos nombres.

Oura se ha ganado el papel de referencia en análisis de sueño y bienestar. Su Oura Ring (en sus distintas generaciones) presume de algoritmos muy pulidos y de una filosofía que gira en torno a tres puntuaciones diarias: Sueño, Actividad y Disposición. Esta última te indica cómo de preparado estás para afrontar el día, en función de cómo has dormido, tu carga reciente y tu respuesta fisiológica.

Samsung, por su parte, ha llegado al sector con el Galaxy Ring, un aspirante que juega fuerte gracias a Samsung Health y a su integración con móviles y relojes Galaxy. Ofrece la llamada Puntuación de energía, que mezcla sueño, actividad y métricas cardíacas para medir tu “batería” diaria. También introduce gestos como pellizcar en el aire con el dedo del anillo para tomar una foto o apagar una alarma.

En paralelo, RingConn ha conseguido hacerse un hueco importantísimo como alternativa sin cuotas y con una autonomía brutal. El RingConn Gen 2 Air combina un diseño muy ligero con estuche tipo powerbank capaz de dar más de diez recargas, y una precisión muy consistente en pasos, calorías y sueño, sin obligarte a pagar suscripciones.

Amazfit, con su Helio Ring, aporta una opción más asequible manteniendo materiales premium como el titanio y una integración clara con la app Zepp, mientras que Ultrahuman se dirige a quienes quieren ir un paso más allá en autoexperimentación, estrés y control de la ventana de cafeína. Para rematar, hay modelos low-cost como el anillo Milavan, pensados para probar el formato sin rascarse demasiado el bolsillo.

Anillos inteligentes y iphone: compatibilidad real y límites del ecosistema

Si tienes un iPhone, la pregunta obvia es qué anillos funcionan bien con iOS y qué experiencias pierdes respecto a Android o a móviles Samsung. La buena noticia es que la mayoría de smart rings importantes tienen app para iOS y se integran con Apple Salud; la mala, que hay excepciones relevantes.

El caso más llamativo es el Samsung Galaxy Ring: ofrece integración ejemplar con Samsung Health, pero no es compatible con iPhone. De hecho, gran parte de su valor se despliega solo con un móvil Samsung, lo que deja fuera a los usuarios del ecosistema Apple. Puedes pensar en él como un candidato ideal si estás en Android, pero invisible para iOS.

En cambio, modelos como RingConn Gen 2 Air, Oura (tanto las generaciones 3 y 4 como la futura evolución), Amazfit Helio Ring o Ultrahuman Ring Air sí cuentan con aplicación para iOS y sincronización con el ecosistema de Apple. En ellos podrás ver tus métricas en la propia app del fabricante y, en muchos casos, replicarlas en la app Salud para tener un histórico único.

Además, una parte importante de estos dispositivos apuesta por no atarte a cuotas mensuales. RingConn y Amazfit, por ejemplo, ofrecen la experiencia completa sin suscripciones, mientras que Oura opta por un modelo de membresía que desbloquea sus análisis de sueño y tendencias más avanzados.

En el extremo opuesto, anillos muy económicos como Milavan también suelen ser compatibles con iPhone, aunque su app es más básica, con menos integraciones y precisión más limitada. Aun así, cumplen para descubrir si te ves durmiendo con un anillo puesto y consultando tus datos en el móvil al despertarte.

El futuro apple ring: lo que sabemos, lo que se intuye y lo que aún falta

La idea de un Apple Ring lleva tiempo rondando foros, patentes y titulares, hasta el punto de que términos como “Apple Ring” acumulan decenas de miles de búsquedas mensuales. Pero la realidad actual es que el producto no existe comercialmente y lo poco que se conoce procede de documentos técnicos y filtraciones.

Apple ha registrado diversas patentes relacionadas con anillos inteligentes capaces de medir salud, realizar gestos y controlar otros dispositivos. En ellas se ven conceptos como bandas exteriores giratorias, superficies sensibles a la presión, reconocimiento gestual y vibraciones hápticas para notificaciones discretas. Sobre el papel, el Apple Ring sería tanto un monitor de salud como un mando universal del ecosistema.

Una parte clave de esas patentes apunta a la interacción con productos como Apple Vision Pro y futuros dispositivos de realidad aumentada. El anillo podría interpretar gestos de la mano para navegar por interfaces espaciales, seleccionar elementos en tvOS o realizar acciones rápidas en entornos de computación espacial, añadiendo precisión a los gestos que ya captan las cámaras.

En el plano de la salud, un Apple Ring se centraría previsiblemente en continuar la estrategia que ya vemos en Apple Watch: ritmo cardiaco, SpO₂, sueño, estrés, temperatura e incluso métricas más avanzadas como presión arterial si la tecnología llega a tiempo. El enfoque lógico sería un dispositivo que complemente o, en algunos casos, sustituya al Apple Watch durante la noche o en situaciones donde no quieras un reloj.

Qué funciones tendría un posible apple ring en tu día a día

Si Apple terminara lanzando un anillo inteligente, lo más probable es que se apoyara en lo ya probado por Oura, Samsung y compañía, pero con el toque propio del ecosistema Apple. A nivel de salud, cabría esperar monitorización continua de la frecuencia cardíaca con especial énfasis en detectar arritmias o problemas coronarios tempranos.

También veríamos medición de saturación de oxígeno en sangre, seguimiento de sueño muy detallado (fases, latencia, despertares, calidad global) y análisis de variabilidad de la frecuencia cardíaca para estimar estrés, fatiga y nivel de recuperación. No sería raro que la temperatura corporal nocturna jugara un papel importante para anticipar enfermedades o controlar el ciclo menstrual.

El gran valor diferenciado podría estar en el control gestual e integración profunda con iPhone, Apple Watch, Mac y Apple TV. Un Apple Ring permitiría, por ejemplo, responder a ciertas notificaciones con un gesto, pasar de canción, disparar la cámara o navegar por menús de tvOS sin tocar un mando físico, todo con movimientos mínimos de la mano.

A nivel de diseño, es razonable pensar en un anillo disponible en varios colores clásicos (plata, oro, negro) y en múltiples tallas, con un proceso de prueba muy cuidado en las Apple Store para acertar con el ajuste perfecto. La experiencia podría incluir kits de tallaje, como hacen ya marcas como RingConn y Oura, o incluso anillos de