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Apple prepara un doble relevo del MacBook Pro con chips M5 Pro y M5 Max


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Primera mitad de 2026: macbook pro con m5 pro y m5 max

La primera fase del calendario pasa por actualizar los actuales MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas con los nuevos M5 Pro y M5 Max fabricados en 3 nanómetros de segunda generación. Estos modelos se enmarcarían en el ciclo habitual de renovación: mismo chasis que conocemos desde 2021, pero con un salto notable en rendimiento bruto, especialmente en tareas gráficas y en flujos de trabajo profesionales que exprimen la CPU.

Apple habría optado por mantener el diseño actual, recuperado hace unos años con puertos como HDMI y lector de tarjetas SD, y centrarse en mejorar la experiencia interna. Se espera más potencia sostenida, mejor eficiencia y opciones de memoria y almacenamiento más ambiciosas, algo que interesa tanto a creadores de contenido como a desarrolladores o usuarios que trabajan de forma intensiva con vídeo 4K y 8K, 3D o IA local.

En cuanto a fechas, las filtraciones apuntan a un lanzamiento situado en la primera mitad del año, con muchas quinielas señalando al primer trimestre. Incluso se ha llegado a vincular su presentación a la aparición de un nuevo paquete de software creativo, lo que encajaría con la costumbre de Apple de atar el estreno de hardware profesional a herramientas de edición, vídeo o música.

Desde el punto de vista del usuario, estos MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max parecerán una evolución lógica respecto a la generación anterior. Quien venga de un Intel o de un chip Apple M1 tiene aquí un salto considerable, pero quienes ya dispongan de un M2 Pro, M2 Max o incluso M3 quizá tengan más dudas, sobre todo sabiendo lo que Apple estaría preparando para finales de año.

Un año con dos generaciones de macbook pro

El movimiento de colocar los M5 Pro y M5 Max en la primera mitad de 2026 no se entendería del todo sin mirar lo que viene después. La información disponible describe un año atípico, con una gama profesional que se renueva por partida doble: primero un avance en potencia y eficiencia, y luego un cambio de etapa más radical, con un MacBook Pro rediseñado y la llegada de los procesadores M6.

No es la primera vez que Apple comprime tanto sus planes. En 2023, la compañía lanzó los MacBook Pro con M2 Pro y M2 Max en enero, y apenas nueve meses después ya tenía en el mercado los modelos con M3 Pro y M3 Max. Ese precedente sirve como referencia para entender la estrategia actual: una actualización rápida para mantener el catálogo fresco y un segundo lanzamiento más rompedor para marcar el rumbo de los próximos años.

De esta forma, la firma de Cupertino puede seguir ofreciendo al sector profesional una gama siempre al día, algo clave en entornos empresariales y creativos de Europa y España donde los ciclos de renovación de hardware están muy ligados a calendarios fiscales, proyectos concretos o adopción de nuevas herramientas de software. Esta revolución en la gama MacBook Pro encaja en esa estrategia.

En términos de posicionamiento, los MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max buscarán mantener —o ajustar ligeramente— los precios de los modelos actuales. Las referencias de anteriores generaciones sitúan la entrada en torno a los 2.000 euros para el modelo de 14 pulgadas con chip Pro, y cifras más elevadas para las configuraciones de 16 pulgadas con el procesador Max y más memoria.

Qué aportan los nuevos chips m5 pro y m5 max

Los M5 Pro y M5 Max suponen un paso más en la estrategia de Apple Silicon para el Mac. Fabricados en el proceso de 3 nanómetros de TSMC de segunda generación, están pensados para cargas de trabajo muy exigentes como renderizado 3D, compilación de grandes proyectos de software, simulaciones complejas y edición profesional de vídeo en altas resoluciones.

Las filtraciones apuntan a mejoras relevantes en potencia de CPU y, sobre todo, en GPU frente a la generación anterior. Se espera un incremento de rendimiento notable en tareas gráficas y de aprendizaje automático, acompañado de una reducción del consumo a plena carga. Esto debería traducirse en menos ruido de ventilación y una mayor estabilidad en sesiones de trabajo largas, algo muy valorado en estudios de vídeo, animación o desarrollo de videojuegos.

También se menciona un Neural Engine más capaz orientado a funciones de inteligencia artificial. Esto permitiría acelerar procesos como la transcripción de audio en tiempo real, el tratamiento de imágenes mediante algoritmos avanzados o las herramientas de edición inteligente presentes en aplicaciones creativas. En un contexto en el que muchas suites profesionales empiezan a integrar funciones de IA, esta mejora encaja con las tendencias del sector.

Otro punto esperado es la ampliación de las capacidades de memoria unificada y almacenamiento SSD. Los nuevos MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max ofrecerían configuraciones con más RAM y discos más rápidos, reduciendo los cuellos de botella en proyectos pesados. Para estudios y empresas europeas que manejan grandes ficheros de vídeo, bibliotecas de fotos o proyectos 3D complejos, esta combinación puede marcar la diferencia en tiempos de entrega y productividad.

Cómo encaja esta estrategia en la gama mac de 2026

Aunque el foco principal está en los MacBook Pro, el despliegue de los M5 Pro y M5 Max en la primera mitad de 2026 forma parte de un plan más amplio para toda la familia Mac. Las mismas fuentes que adelantan estos portátiles hablan de una cascada de lanzamientos que afectará a otros modelos clave del catálogo.

El Mac Studio, por ejemplo, sería uno de los primeros en beneficiarse de la nueva arquitectura, con configuraciones que alcanzarían M5 Max y M5 Ultra dirigidas a profesionales que priorizan la potencia bruta. Este sobremesa compacto seguiría siendo la referencia para quienes necesitan más rendimiento que un portátil puede ofrecer, sin llegar al terreno del Mac Pro.

En paralelo, se esperan actualizaciones para los MacBook Air con chip M5 y un Mac mini renovado. Aunque estos equipos no usan las variantes Pro y Max, sí compartirán parte de la tecnología base de la familia M5, incluyendo mejoras en eficiencia energética y capacidades de IA. La idea es mantener alineado todo el ecosistema, desde los modelos de entrada hasta las configuraciones profesionales más exigentes.

En el terreno de los monitores, la Studio Display también tendría su propia evolución con tecnología mini-LED, ProMotion a 120 Hz y soporte HDR, impulsada por un chip de la familia A19. Esta pantalla actualizada encajaría especialmente bien junto a un Mac Studio o un MacBook Pro con M5 Pro o M5 Max, creando un entorno de trabajo de alto nivel sin salir del ecosistema de Apple.

¿tiene sentido comprar un macbook pro m5 pro o m5 max sabiendo lo que viene?

La principal duda para muchos usuarios será decidir si merece la pena apostar por un MacBook Pro con M5 Pro o M5 Max en la primera mitad de 2026 o si es mejor esperar a la segunda oleada de lanzamientos con M6 y rediseño. No hay una respuesta universal, pero las propias características previstas ayudan a acotar perfiles.

Para quienes trabajan con un Mac Intel o un modelo Apple Silicon de primera hornada, el salto a M5 Pro o M5 Max supondrá una mejora clara en rendimiento, autonomía y capacidades gráficas. En este caso, la actualización temprana puede estar justificada, sobre todo si la máquina forma parte de un flujo de trabajo profesional que no permite demoras y donde el retorno de inversión se nota rápido.

Sin embargo, para usuarios que ya disponen de un MacBook Pro reciente con M2 Pro, M2 Max o M3, la tentación de esperar al final de año será mayor. El rediseño previsto para la segunda fase promete cambios profundos en pantalla, diseño y conectividad, más allá del incremento de potencia. Es posible que muchos prefieran aguantar unos meses más para dar el salto a una generación que marcará un punto y aparte.

Otro factor clave será el precio en Europa y España. Los MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max intentarían mantener unas tarifas similares a la generación actual, mientras que el modelo rediseñado con M6, pantalla OLED táctil y más novedades tiene muchas papeletas para situarse por encima en la escala de precios, acercándose o superando de nuevo la barrera de los 2.000 euros en sus configuraciones de partida.

De cara a 2026, el panorama que se dibuja para el Mac es el de un año muy cargado, en el que los M5 Pro y M5 Max serán los protagonistas del primer acto, dando un empujón importante a la potencia de los portátiles profesionales, mientras Apple prepara el terreno para una segunda mitad de año en la que el foco se desplazará a las pantallas OLED, la interacción táctil y la nueva generación de chips M6. Quien esté pensando en renovar tendrá más opciones que nunca, pero también tendrá que valorar muy bien en qué momento del calendario le compensa dar el paso.