Un macbook básico para competir en el sector educativo
Uno de los movimientos más llamativos sería la llegada de un MacBook de gama de entrada con un precio claramente por debajo del MacBook Air, enfocado al mercado educativo y a quienes buscan un portátil sencillo para tareas cotidianas. La idea es plantar cara de forma directa a los Chromebooks y portátiles Windows baratos que dominan actualmente muchas aulas europeas.
Las filtraciones apuntan a que este modelo se situaría en el entorno de los 700‑800 dólares en el mercado internacional, lo que en Europa podría traducirse en un posicionamiento agresivo frente a la gama media de otros fabricantes. Estaría pensado para estudiantes, centros educativos, pymes y usuarios domésticos que hasta ahora descartaban un Mac por cuestión de presupuesto.
Para poder apretar el precio, Apple apostaría por un diseño más sencillo, con chasis metálico pero menos sofisticado que el de los Air y Pro actuales. Se habla de una pantalla de unas 13 pulgadas con tecnología LCD convencional, suficiente para uso ofimático, clases en línea y reproducción de vídeo, pero sin las prestaciones avanzadas de los paneles Mini‑LED u OLED de la gama alta.
En lugar de montar la familia M5, este portátil de entrada podría recurrir a una variante del chip A18 Pro adaptada a macOS, heredando muchas de las optimizaciones vistas en iPhone. Ese procesador ofrecería más que de sobra para navegar, hacer trabajos de clase, gestionar correo, realizar videollamadas y consumir contenido en streaming, manteniendo además un consumo de energía muy contenido.
La conectividad también seguiría ese enfoque contenido en costes: pocos puertos USB‑C y ausencia de Thunderbolt, reservando las opciones más avanzadas para los modelos superiores. Aun así, permitiría conectar pantallas externas y periféricos básicos, algo clave en aulas, oficinas pequeñas y hogares donde el portátil se usa como equipo principal.
Un nuevo escalón por debajo del macbook air
Este movimiento crearía un nuevo peldaño por debajo del MacBook Air dentro del catálogo, acortando la distancia que hoy existe entre un iPad con teclado y un portátil Mac. Para muchos usuarios españoles y europeos que ya trabajan o estudian con tabletas, disponer de un MacBook más asequible podría facilitar el salto a un sistema de escritorio completo.
Los analistas coinciden en que Apple tendrá que equilibrar muy bien la ficha técnica para evitar canibalizar al Air. La compañía reservaría mejores pantallas, más puertos, mayor rendimiento sostenido y probablemente más opciones de configuración para el MacBook Air, dejando claro que el nuevo modelo económico es la puerta de entrada al mundo Mac.
En el caso de Europa, y especialmente en países como España, el objetivo sería ganar terreno en un sector educativo donde los Chromebooks y los portátiles Windows de bajo coste se han consolidado aprovechando su precio y los acuerdos institucionales. Un MacBook de nivel básico permitiría a colegios, institutos y universidades valorar la implantación de macOS sin elevar en exceso el coste por alumno.
A medio plazo, la estrategia busca algo más que ventas puntuales: acostumbrar a una nueva generación de usuarios al entorno macOS. Quien empiece con un MacBook asequible en el instituto o la universidad podría plantearse actualizar a un Air o a un Pro con M5 en su vida profesional, manteniéndose dentro del ecosistema Apple.
Macbook air: salto generacional con el chip m5
Mientras el modelo básico abre la puerta de entrada, el MacBook Air seguirá siendo la referencia para quienes buscan portabilidad, buena autonomía y un rendimiento solvente. La próxima actualización incorporaría el nuevo chip M5, fabricado por TSMC con un proceso de 3 nanómetros de segunda generación que persigue más potencia con menor consumo.
Las estimaciones internas que manejan distintas fuentes señalan que el rendimiento de la CPU podría mejorar entre un 12 % y un 15 % frente a la generación anterior, mientras que la GPU experimentaría un salto de hasta el 36 %. Para el usuario, esto se traduciría en una mayor fluidez al editar fotos, montar vídeos ligeros, jugar de forma casual o trabajar con varias aplicaciones abiertas a la vez.
Otro de los puntos clave del M5 será el Neural Engine, el bloque dedicado a tareas de inteligencia artificial. macOS está integrando cada vez más funciones basadas en IA —desde la transcripción de audio en tiempo real hasta herramientas de edición asistida— y el nuevo chip permitirá que muchas de estas tareas se ejecuten localmente, sin depender tanto de la nube y con un impacto menor en la batería.
En principio, el Air mantendría el diseño introducido en las generaciones recientes, con carcasa delgada, peso contenido y biseles reducidos. La apuesta seguiría siendo un portátil silencioso, sin ventiladores en muchas configuraciones, enfocado a estudiantes, trabajadores en movilidad y usuarios que teletrabajan desde casa y valoran tanto el rendimiento como el confort.
Respecto al precio, la intención de Apple sería conservarlo en una franja similar a la de los MacBook Air actuales, consolidándolo como opción «premium razonable» dentro de la gama. Por debajo quedaría el nuevo modelo económico, y por encima las configuraciones profesionales con M5 Pro y M5 Max.
Macbook pro con m5 pro y m5 max para uso profesional intensivo
En la parte alta de la gama se situarán los MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas equipados con los chips M5 Pro y M5 Max, orientados a quienes trabajan a diario con cargas de trabajo pesadas. Hablamos de edición de vídeo 4K y 8K, proyectos 3D complejos, desarrollo de software de gran tamaño o producción musical con librerías muy exigentes.
Estas variantes del M5 contarán con más núcleos de CPU y GPU, así como un mayor ancho de banda de memoria, lo que reducirá los cuellos de botella al abrir proyectos pesados o manejar varias aplicaciones profesionales a la vez. También se esperan mejoras en las velocidades de los SSD y en las configuraciones de memoria unificada, clave para quienes necesitan mover grandes volúmenes de datos sin ralentizaciones.
Todo apunta a que Apple mantendrá el chasis actual de los MacBook Pro, con pantalla Liquid Retina XDR, sistema de sonido de alta fidelidad y una colección de puertos que incluye HDMI, lector de tarjetas SD, MagSafe y varios USB‑C con soporte Thunderbolt. Esta combinación de rendimiento y conectividad ha sido bien recibida por estudios creativos, productoras y agencias en España y el resto de Europa.
En cuanto a precios, las configuraciones con M5 Pro se situarían como punto de entrada al segmento profesional, mientras que las opciones con M5 Max quedarían como alternativa para quienes priorizan al máximo la potencia gráfica y de cálculo. Las cifras se moverían en líneas parecidas a las de los Pro actuales, partiendo en torno a los 1.999 dólares para las versiones de 14 pulgadas en el mercado estadounidense, con su correspondiente ajuste en euros.
Estos equipos seguirán siendo una herramienta habitual en ámbitos como la producción audiovisual, el diseño, la arquitectura o el desarrollo de apps, donde la combinación de macOS, software optimizado y larga autonomía es un argumento importante frente a estaciones de trabajo Windows.
La revolución pendiente: un macbook pro con pantalla oled y chip m6
Más allá de la ola inicial de equipos con M5, Apple ya mira al siguiente paso con un MacBook Pro de nueva generación que estrenaría pantalla OLED en formatos de 14 y 16 pulgadas. Esta tecnología ya se ha afianzado en el iPhone y en determinados modelos de iPad, y ahora se prepara para dar el salto a los portátiles profesionales de la marca.
Los paneles OLED ofrecen negros reales, contraste prácticamente infinito y una reproducción del color más precisa que las pantallas LCD tradicionales, e incluso que los Mini‑LED actuales. Para fotógrafos, videógrafos, diseñadores y creadores de contenido, esto supone poder trabajar con una representación más fiel de la imagen, algo clave cuando el color es parte esencial del trabajo.
Algunas filtraciones apuntan a que este futuro modelo podría convertirse en el primer MacBook con pantalla táctil, un cambio relevante en la filosofía de los portátiles de Apple si finalmente se confirma. La interacción directa sobre el panel abriría nuevas vías para ilustradores, editores de vídeo y diseñadores, que podrían combinar el teclado físico con gestos táctiles sin necesidad de recurrir siempre a una tableta externa.
Para dar vida a este conjunto de pantalla OLED de alta resolución y posibles funciones táctiles, la compañía reservaría la llegada del chip M6 como motor de esta nueva generación. Este procesador, todavía inédito, se diseñaría con especial atención al rendimiento gráfico, al tratamiento de tareas de IA y a la gestión eficiente de paneles de última generación, manteniendo a raya la temperatura y el consumo.
Este MacBook Pro con OLED se situaría en la franja más alta de la gama, tanto en prestaciones como en precio, con un posicionamiento claro como producto «escaparate» tecnológico. Su papel sería mostrar hasta dónde puede llegar el hardware de Apple y marcar el listón que eventualmente irán alcanzando el resto de modelos en futuras generaciones.
La importancia estratégica de la familia m5 y de la ia en los nuevos macbook
Detrás de todas estas novedades está la evolución de Apple Silicon y, en concreto, la familia de chips M5. Fabricados en 3 nanómetros de segunda generación, estos procesadores buscan mejorar a la vez la potencia de cálculo, las capacidades gráficas y la eficiencia energética, reforzando la ventaja que Apple ha conseguido frente a muchos portátiles basados en arquitecturas x86.
Las ganancias de rendimiento previstas —un salto de dos dígitos en CPU y de hasta un 36 % en GPU— no sólo permitirán trabajar con proyectos más exigentes, sino que también ayudarán a que tareas cotidianas se sientan más ágiles, incluso en el modelo Air. Para el usuario final, esto significa menos esperas al exportar un vídeo, al aplicar filtros complejos a una foto o al abrir grandes hojas de cálculo.
Un papel central lo jugará el Neural Engine reforzado, pieza clave para las funciones de inteligencia artificial que Apple está integrando en macOS y en sus aplicaciones. Desde la clasificación automática de contenidos hasta asistentes más contextuales, la posibilidad de ejecutar estos procesos de forma local ofrece ventajas en privacidad, velocidad de respuesta y funcionamiento sin conexión.
En paralelo, la decisión de reservar chips de la serie A, como el A18 Pro, para el modelo más asequible encaja en una estrategia de reutilización de arquitecturas ya probadas en móviles y tabletas. De este modo, la compañía puede controlar mejor los costes del MacBook de entrada sin renunciar a un rendimiento fluido y a una buena autonomía.
Para los usuarios europeos, todo este despliegue se traduce en portátiles más silenciosos, con menos calentamiento y con autonomías muy competitivas, factores que cada vez pesan más en oficinas, centros educativos y hogares donde el portátil se utiliza durante muchas horas al día.
Calendario escalonado y foco en varios tipos de usuario
Aunque Apple no ha confirmado oficialmente fechas concretas, las filtraciones dibujan un calendario escalonado de lanzamientos para los nuevos MacBook. El objetivo sería mantener un flujo continuo de novedades y dirigir cada presentación a un tipo de usuario diferente.
Los primeros en llegar al mercado serían el MacBook Air con chip M5 y los MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max, que renovarían la base de usuarios actual y ofrecerían un salto de rendimiento a quienes necesitan cambiar de equipo sin esperar un rediseño total.
En una segunda fase se presentaría el nuevo MacBook asequible centrado en el sector educativo y en los presupuestos ajustados, con la vista puesta en las campañas de «vuelta al cole» en Europa y otras regiones. Es un periodo clave en el que familias, centros y administraciones públicas planifican la compra de dispositivos para el curso siguiente.
Más adelante quedaría el MacBook Pro con pantalla OLED y chip M6, un modelo llamado a ocupar el papel de producto estrella de cara a la temporada navideña. No aspira a ser el Mac más vendido por volumen, sino el que marque el techo tecnológico de la gama y anticipe hacia dónde evolucionarán el resto de portátiles de la marca.
En conjunto, los planes que se conocen hasta el momento apuntan a una gama MacBook más amplia y segmentada que en años anteriores: un modelo básico que rebaja el precio de entrada, un Air más potente sin perder su carácter ligero, unos Pro con M5 pensados para uso profesional intensivo y, en el horizonte, un Pro con OLED y